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07 de mayo del 2021

Mundiales

James Comey, el director del FBI despedido por Trump que tiene en vilo a la política de EE.UU.

Desde el odio al amor y nuevamente al odio, así fue la particular relación que llevó el Mandatario estadounidense junto al ahora ex director del FBI, que se convirtió en el segundo hombre en ser despedido de este cargo en toda la historia del buró. A mediados de enero de 2017, tan solo días después […]




Desde el odio al amor y nuevamente al odio, así fue la particular relación que llevó el Mandatario estadounidense junto al ahora ex director del FBI, que se convirtió en el segundo hombre en ser despedido de este cargo en toda la historia del buró. A mediados de enero de 2017, tan solo días después de que asumiera el Gobierno, Donald Trump pidió a James Comey, quien fue designado por su predecesor Barack Obama en 2013, que permaneciera en su puesto, demostrando así la confianza que le daba tras una polémica campaña presidencial donde fue un importante protagonista.
Pero todo tomó un giro inesperado cuando Trump decidió despedirlo tras criticar la forma en que el oriundo de Nueva York de 56 años manejó la investigación sobre el caso de los correos electrónicos de Hillary Clinton.
Esta criticada decisión sucedió mientras Comey investigaba al Mandatario por los posibles vínculos entre su campaña y el gobierno ruso.
 
Trump despide al director del FBI James Comey tras declaración sobre intromisión rusa en elecciones de EE.UU.
Todo comenzó durante la campaña presidencial, cuando el entonces director del FBI se convirtió en uno de los blancos favoritos de Trump tras cerrar la investigación sobre el servidor privado para correos electrónicos que Clinton usó cuando era secretaria de Estado sin presentar cargos en su contra.
Eso cambió cuando reabrió la pesquisa -que volvió a quedar en nada- pocos días antes de realizarse la elección en Estados Unidos. Esto lo convirtió en un héroe para Trump pero en un villano para Clinton, llevándola hace unos días a tildarlo como uno de los culpables de su derrota.
 
Hillary Clinton culpa al FBI, Rusia, la misoginia y a sí misma por perder la elección del 2016
El Mandatario decidió confirmarlo en su puesto y éste afirmó que pretendía permanecer en su cargo hasta el fin de su mandato, en agosto de 2023.
Sin embargo no todo podía ser color de rosa y fue en marzo de este año que Comey confirmó que el FBI estaba investigando posibles interferencias rusas en la campaña presidencial y que buscaba establecer, entre otros puntos, si existió "coordinación" entre allegados de Trump y funcionarios rusos.
Fue desde ese momento que su carrera en el FBI comenzó a encontrar su fin bajo los ojos del jefe de Estado republicano.
Dos meses después Trump conmocionó a Estados Unidos y despidió al hombre que marcó una ya controvertida elección.

El atípico

Comey protagonizó un papel poco habitual para un director del FBI durante el proceso electoral, pero eso no fue lo único que lo distinguió frente a otros en su mismo cargo.
Doctor en jurisprudencia de la Universidad de Chicago, se hizo conocido internacionalmente tras impulsar la acusación por el atentado terrorista en el complejo Khobar Towers en Arabia Saudita, en el que cinco años antes murieron 19 estadounidenses.
Aunque Trump no fue el único Mandatario al cual Comey se enfrentó. Fue en 2004, cuando se desempeñaba como vice fiscal general de Estados Unidos, que tuvo en fuerte encuentro con el entonces Presidente George W. Bush.
El fiscal general de la época y jefe de Comey, John Ashcroft, autorizaba cada 45 días programas secretos de investigación bajo el código Stellar Wind con los que el FBI y de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) rastrearon miles de llamadas telefónicas, correos electrónicos y direcciones de internet.
Comey, sin embargo, creía que estas prácticas violaban algunos de los pilares constitucionales y aconsejó a Ashcroft que desistiera de su autorización.
Fue esa misma noche que el fiscal general sufrió una severa pancreatitis que dejó a Comey como jefe en funciones del Departamento de Justicia.
Bush ordenó a dos de sus colaboradores que obtuvieran la firma de Ashcroft, que estaba en cuidados intensivos, para reiniciar el programa. Él se negó y señaló a Comey como el Fiscal General en funciones.
Ante ambas negativas, Bush firmó por sí mismo la reautorización la mañana siguiente, actuando como comandante en jefe y anulando todas las órdenes inferiores.

Washington recordó a Bill Clinton y la "Masacre del Sábado por la Noche"

Hasta este martes, solamente un director del FBI había sido despedido. Eso ocurrió en 1993 cuando Bill Clinton desligó a William S. Sessions de su cargo tras conocerse que tenía lapsos éticos, que incluían tomar viajes gratis en aviones del FBI y usar dinero del Gobierno, unos 10 mil dólares, para construir una valla en su casa.
Pero al conocerse la noticia del despido de Comey, en Washington empezaron a hablar sobre ese sábado en octubre de 1973 cuando el entonces Presidente, Richard Nixon, pidió la renuncia del Fiscal Especial Independiente Archibald Cox quien investigaba su vínculo en el escándalo de "Watergate".
El Mandatario ordenó al Fiscal General Elliot Richardson que despidiera a Cox después de que Nixon quisiera entregar las grabaciones de la Oficina Oval redactadas, no las versiones originales, a lo que el fiscal se negó.
Richardson se rehusó a despedir a Cox y en señal de protesta decidió renunciar a su cargo. Nixon entonces ordenó al Fiscal General Adjunto, William Ruckelshaus, que echara a Cox pero él tomó la misma decisión que Richardson.
Fue entonces cuando el Procurador General, Robert Bork, que viajó a la Casa Blanca para ser jurado como Fiscal General interino, hizo lo que el Presidente tanto buscaba.

¿Qué ocurrirá ahora con la investigación sobre Trump y Rusia?

Si bien la Casa Blanca informó que ya se encuentra buscando a un nuevo director de la agencia policial, ese nombre tendrá que decidir cómo avanzará en la pesquisa contra Trump y Rusia.
Un nuevo director elegido por Trump podría decidir abandonar la investigación completamente, o no efectuarla con tanta dedicación como lo ha hecho Comey. Además podría no cooperar completamente con las pesquisas del Congreso, que se apoyan en información que les proporciona el FBI.
En una misiva al FBI y el Departamento de Justicia, seis demócratas del Comité de Justicia de la Cámara de Representantes pidieron a las agencias que preserven todos los documentos relacionados con la pesquisa y con el despido de Comey. Esto es necesario para "proteger la integridad" de la investigación, indicaron.
Los republicanos tampoco se quedaron en silencio y una de las reacciones más duras vino del senador Richard Burr, presidente del Comité de Inteligencia del Senado, que señaló sentirse preocupado por "el momento y el razonamiento tras el despido del director Comey".

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