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10 de mayo del 2021

Opinión

Jimmy -el Teórico- Sierra siempre estaba ahí

Por César Pérez. Jimmy Sierra, a quien sus amigos le llamamos cariñosamente el “Teórico”, nos ha dejado, perdiendo el país uno de sus mejores activos. Al caer la dictadura trujillista, fue de los principales artífices en la creación de las condiciones socioculturales y políticas que determinaron la expansión en toda la ciudad capital de las […]




Por César Pérez. Jimmy Sierra, a quien sus amigos le llamamos cariñosamente el “Teórico”, nos ha dejado, perdiendo el país uno de sus mejores activos. Al caer la dictadura trujillista, fue de los principales artífices en la creación de las condiciones socioculturales y políticas que determinaron la expansión en toda la ciudad capital de las luchas políticas por la democratización de la sociedad dominicana, que posteriormente se expandieron en todo el territorio nacional. Consolidándose de ese modo las conquistas democráticas que hoy tenemos. En esos y otros momentos claves de nuestra historia e intrahistoria, Jimmy estaba siempre ahí y en esa práctica generosa construyó una amplísima red de amistad. Además de productor y animador cultural, Jimmy tuvo un destacado rol en el proceso de movilidad en espacio /tiempo, de los escenarios fundamentales de la lucha política en el país y en la historia e intrahistoria de la construcción de la democracia dominicana. Su tesonera labor organizativa de la acción colectica político/cultural hicieron de él una referencia como intelectual orgánico de su pueblo. Jimmy fue un prolífico intelectual, incursionando en diversas áreas de la práctica y producción cultural de manera sostenida siempre desde una perspectiva de perenne militancia política por sus ideas. Fue un raro caso de intelectual público que, con sus ideas y su práctica se mantuvo apegado a los valores esenciales de la democracia: igualdad, libertad y fraternidad. El Teórico era referencia ética para los jóvenes de los barrios de zona norte de e Santo Domingo, junto a los cuales fundó diversos clubes y peñas culturales, que fueron una suerte de correas de trasmisión que permitió al entonces PRD y los partidos de izquierda convertir dicha zona en el más importante escenario de lucha política del país, sacándola de las limitadas cuadras del centro histórico de la ciudad. Existía una amplia relación entre los clubes culturales barriales con los partidos de carácter popular y Jimmy fue de sus principales forjadores. En esa actividad, él estableció una permanente relación de amistad con diversos jóvenes “amantes de la cultura”, como se llamó uno de esos clubes barriales. A esos entonces jóvenes, les rinde generoso tributo en algunas de sus obras. La promoción cultural desde una perspectiva de compromiso político, las grandes redes de amistad, respetando la diversidad de opciones y opiniones personales, junto a una fecunda e indetenible producción intelectual constituyen parte del legado de Jimmy. Nadie como él logró mantener unidos y por tanto tiempo, hasta su muerte, a tantos amigos de diversas generaciones. Para eso se requería no sólo una férrea voluntad, sino también audacia, persistencia y generosidad, que eran partes esenciales del talento y talante del Teórico. Por momentos supo vincularse al poder, pero jamás fue cortesano, jamás usó su talento y conocimiento para obtener ventajas ni prebendas. Hasta su último aliento mantuvo la dignidad, la austeridad y esa permanente búsqueda de sus amigos y familiares para mantenerlos unidos como tales y en la lucha por la permanencia y difusión de los valores de la inclusión social y contra toda manifestación de elitismo e intolerancia. Para todos, su solidaridad siempre estaba ahí, unas veces como padre, referencia de su familia, dirigente e intelectual indoblegable. Considerados amigos/hermanos por las familias de ambos, juntos vivimos momentos estelares de la lucha política y de actividades culturales. Ha partido, pero en el país y en sus amigos queda el fruto de su fecunda audacia y generosidad.

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