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17 de abril del 2021

Opinión

Juan Pablo Duarte

  Euclides Gutiérrez Félix . Para 1821, Juan Pablo Duarte tenía 8 años de edad, y fue en ese momento que José Núñez de Cáceres proclamó el conato de independencia definitiva de España, que ofreció la oportunidad a Juan Pedro Boyer, presidente haitiano, para marchar hacia la parte oriental de la isla, e incorporar la […]




  Euclides Gutiérrez Félix . Para 1821, Juan Pablo Duarte tenía 8 años de edad, y fue en ese momento que José Núñez de Cáceres proclamó el conato de independencia definitiva de España, que ofreció la oportunidad a Juan Pedro Boyer, presidente haitiano, para marchar hacia la parte oriental de la isla, e incorporar la antigua colonia española al Estado haitiano, que él presidía y que trataba de organizar para hacerlo una república dueña de su destino. Apenas tres años después, en 1824, la España imperial era derrotada por el ejército libertador que habia organizado Simón Bolívar, en la Batalla de Ayacucho, bajo la jefatura de Antonio José de Sucre. Estas noticias, desde luego, llegaban a la isla de Santo Domingo y eran bien recibidas por las autoridades haitianas que tenían el mérito, durante el mandato de Petion, de haber ayudado al gran jefe venezolano en su extraordinario esfuerzo para derrotar a España. Para ese momento Juan Pablo Duarte ya estaba alfabetizado y hacía su vida en un escenario social que no era una cosa extraordinaria ni asombrosa. La abolición de la esclavitud patriarcal, que en la colonia española no había sido igual que la estableciada en Haití, Cuba, Estados Unidos de América, así como en América del Sur, se convirtió en un escenario en el que se definieron tres corrientes políticas: la primera era partidaria de la unión permanente y definitiva con el estado haitiano; la segunda que soñaba con la vigencia de la dominación española, para seguir la suerte de Cuba y Puerto Rico. Y la tercera en la que el sentimiento republicano e independentista se fortalecía como consecuencia del crecimiento de la pequeña burquesía urbana, favorecida por las medidas económicas tomadas por el gobienro de Boyer en sus primeros años de control de la parte oriental. Esa pequeña burquesía estaba radicada principalmente en Santo Domingo, Santiago, Azua, La Vega, Puerto Plata, Moca y Monte Cristi. A ella pertenecía Juan Pablo Duarte, cuyo padre era un comerciante acomodado, dueño de un establecimiento ferretero y de artículos marinos situado en la margen occidental del río Ozama, en el sector conocido con el nombre de La Atarazana. No se conoce mucho, ni testimonios creíbles de la vida de Juan Pablo en los años de su niñez, ni en el inicio de la adolescencia. Para 1828 o 1829, con apenas 15 años de edad y acompañado del señor Pablo Pujol, comerciante ligado a su familia, salió Juan Pablo para Estados Unidos de América, Inglaterra y Francia, rumbo a Barcelona, lugar donde realizaría estudios. Poco se conoce de Duarte durante su permanencia en España. Lo que bien es cierto es que no realizó estudios de ningún genero. No se conoce título profesional alguno obtenido por él en aquella ciudad en la cual residió. La realidad es la Composicion Social dominicana, que explica sin que tengamos que profundizar mucho, todas las versiones, las leyendas, las mentiras y los disparates que se han escrito acerca de este personaje. Juan Pablo Duarte Diéz, que fue sin temor a equivocarnos la primera figura política que nació, se crió y vivió en lo que era ya un conglomerado humano que se había convertido en Nación. Los matices de la personalidad de esa nación, la nuestra, fue la firmeza e intransigencia con que rechazó sumarse o adaptarse a las constumbres, los hábitos de vida del pueblo haitiano y de adoptar como medio de comunicación los dialectos que hablaba la inmensa mayoria que conformaba lo que se llamó en aquel momento la República de Haití. Continuaremos …

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