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11 de abril del 2021

Opinión

Juez y piedra

Luis Encarnación Pimentel. Del juez José Alejandro Vargas se tienen las mejores referencias: firmeza, verticalidad, sin importar el caso ni procedencia. Sobre la solicitud de homologación del acuerdo Procuraduría-Odebrecht que le fuera hecha -y que declarara inadmisible por razones de procedimiento-, no se esperaba que actuara o se manejara diferente a lo que ha sido […]




Luis Encarnación Pimentel.
Del juez José Alejandro Vargas se tienen las mejores referencias: firmeza, verticalidad, sin importar el caso ni procedencia. Sobre la solicitud de homologación del acuerdo Procuraduría-Odebrecht que le fuera hecha -y que declarara inadmisible por razones de procedimiento-, no se esperaba que actuara o se manejara diferente a lo que ha sido su estilo y su práctica coherente en la justicia. Dictaminó como entendía que procedía y punto. Pese a que alguna gente, equivocada o sesgada por una ola de momento que solo mira tubular, celebró temprano e indebidamente, porque ni la solicitud fue rechazada ni el caso se cayó, sino que sigue vivo e irá por otra vía. De la inadmisibilidad planteada por el magistrado Vargas, a quien se quiso impresionar con cartelones y escaramuzas de tipo moral muy sugerentes, se puede extraer algunas lecturas. La primera, que si la decisión hubiera sido de acoger el acuerdo entre el Procurador y la controversial firma constructora extranjera, al juez (le dijeron que tenía dos caminos: el del pueblo y el de “los ladrones”) lo hubiera satanizado, y no habría tenido lugar la expresión positiva de que “no todo está perdido en la justicia”.
Una segunda, es que la salida de Vargas frente a un expediente que no dejaba de ser pesado y que tiene los ojos del país encima, desmiente la tesis absolutista de que la justicia aquí está en crisis y que, si no en un colapso total, está secuestrada y bajo control del partido de gobierno y sus funcionarios. En cuanto al camino señalado al juez como elemento de presión, no se le dijo a qué pueblo se referían, si al que votó mayoritariamente a favor de las actuales autoridades o al que fue derrotado en las urnas. Asimismo, ni de cuales discípulos de Saqueo se trataba, de si los que se le achaca estar en “las últimas cosechas” o de quienes se dice que han “bailado a rumba abierta” en fi estas montadas por todos los partidos que han estado en el poder. Creo que la corriente contra la corrupción y porque no haya impunidad, que el presidente Medina dijo suscribir también, no debe ser paternidad de un grupo ni de un color en particular, sino de la sociedad en pleno, por deber y línea colectiva, y en especial por la lección de Jesús frente a la adúltera que la turbamulta quería apedrear: “Quien esté libre de pecados”…(¿).

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