República Digital - Indotel Anuncio

13 de abril del 2021

Mundiales

Jugando a las escondidas con el rey: ¿Dónde está Juan Carlos I de España?

 Proporcionado por Clarín AME6418. LA ROMANA (REPÚBLICA DOMINICANA), 05/08/2020.- Vista general de una de las entradas al complejo hotelero Casa de Campo este miércoles, en la localidad costera de La Romana (República Dominicana). Casa de Campo, una lujosa urbanización a orillas del mar Caribe en el este de la República Dominicana, es, según varios medios españoles, […]




 Proporcionado por Clarín AME6418. LA ROMANA (REPÚBLICA DOMINICANA), 05/08/2020.- Vista general de una de las entradas al complejo hotelero Casa de Campo este miércoles, en la localidad costera de La Romana (República Dominicana). Casa de Campo, una lujosa urbanización a orillas del mar Caribe en el este de la República Dominicana, es, según varios medios españoles, la posible nueva residencia del rey emérito Juan Carlos I. De momento se desconoce el paradero de Juan Carlos I, después de que ayer lunes comunicara a su hijo el rey Felipe VI su decisión de vivir fuera de España. EFE/ Orlando Barría De sangre azul, tramposo y huidizo. El rey emérito Juan Carlos I de Borbón sigue sumando adjetivos políticamente incorrectos que están despertando en España tanta inquietud como fascinación. Desde el lunes, cuando la Casa Real dio a conocer una carta de Juan Carlos a su hijo, el rey Felipe VI, en la que le contaba que pensaba abandonar España “ante la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada”, la pregunta es una sola: ¿Dónde está? "No cuento con esa información", dijo el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, el martes cuando la prensa se lo preguntó. No queda claro, sin embargo, si Sánchez desconoce realmente el paradero del rey emérito o si prefiere optar por la discreción. “Los asuntos de los despachos entre el jefe del Estado y el presidente del gobierno son discretos y confidenciales -agregó Sánchez el martes-. Nosotros respetamos la decisión que toma la Casa Real porque marca distancias sobre una serie de conductas que pueden ser susceptibles de calificarse como irregulares. Nada más que añadir.” Juan Carlos I en una imagen de 2018./ dpa © clarin.com Juan Carlos I en una imagen de 2018./ dpa El alejamiento del rey emérito del Palacio de la Zarzuela y hasta del confín de España por las investigaciones que los señalan como responsable por un supuesto manejo económico turbio que podría incluir delitos de lavado y de evasión fiscal se hizo público cuando Juan Carlos ya había hecho las valijas y se había ido.

Opción 1: Casa de Campo

La primera versión que circuló fue que su itinerario había incluido una parada en Sanxenxo, en Pontevedra, un destino familiar para el monarca y donde solía practicar vela, que de allí había ido a Oporto y luego a República Dominicana. Allí, su buen amigo José Fanjul, un empresario azucarero cubano de origen español, le habría abierto las puertas de su resort Casa de Campo, en la isla La Española, donde en 2015 el mismo Juan Carlos inauguró una calle que lleva su nombre. Pero la Dirección General de Migración de República Dominicana aseguró que en sus registros no figura el ingreso del rey emérito. null Según la documentación oficial, la última vez que Juan Carlos estuvo en el país fue en febrero. Y partió el 2 de marzo, desde el aeropuerto internacional de La Romana. Lo habría hecho con destino a West Palm Beach, en Florida, Estados Unidos, en la aeronave N703FS, y acompañado por otras siete personas: cinco guardias de seguridad y el matrimonio Fanjun, su amigo José y su esposa, Emilia May.

Opción 2: Estoril

Este miércoles, en cambio, el rumor apuntaba la brújula hacia Estoril, en Cascais, Portugal, un lugar con condiciones de convertirse en hogar para un ostracismo acogedor. El álbum familiar del rey emérito está bien nutrido de fotos de su infancia en Estoril, donde sus padres se exiliaron, y donde en 2015 Portugal le ofreció Casa Santa María como residencia de verano. Vista de Villa Giralda, en Estoril, donde Juan Carlos I vivió varios años de tardía adolescencia y primera juventud./ EFE © clarin.com Vista de Villa Giralda, en Estoril, donde Juan Carlos I vivió varios años de tardía adolescencia y primera juventud./ EFE Desde el Municipio de Cascais no pudieron confirmar la presencia del rey pero la sospecha se basa en las declaraciones de su alcalde, Carlos Carreiras, quien hace días aseguró que recibiría a Juan Carlos “con los brazos abiertos”. La Casa Real, desde el lunes, no confirma ni desmiente. Hasta se llegó a barajar la posibilidad que Juan Carlos estuviera en Suiza, donde en 2013 se refugió una de sus hijas, la infanta Cristina, luego del escándalo de corrupción de su marido, Iñaki Urdangarin, que aun cumple condena en España. Pero sería poco probable que Juan Carlos se alejara del reino para recalar en Suiza, cuna de las sospechas por las que lo están investigando. Al rey emérito no le faltan motivos para querer desaparecer, al menos, por una temporada. La justicia suiza lleva dos años tratando de rastrear la legitimidad de ciertos movimientos millonarios desde sus cuentas radicadas allí a lo que se suma una investigación de la Fiscalía del Tribunal Supremo español. El por entonces rey Juan Carlos de España saluda a Corinna zu Sayn-Wittgenstein en Barcelona en 2006./ dpa © clarin.com El por entonces rey Juan Carlos de España saluda a Corinna zu Sayn-Wittgenstein en Barcelona en 2006./ dpa Unos cien millones de dólares que habría recibido como comisiones por haber mediado en la construcción del tren rápido entre Medina y La Meca, en Arabia Saudita, una fundación dudosa creada en Panamá y otros 65 millones de euros “donados” a Corinna Larsen, el más oficial de sus amoríos extraoficiales, complican al padre de Felipe VI y lo convierten en un blanco para la investigación. Juan Carlos I de Borbón, el rey de la Transición española, el del pacto constitucional, el que recuperó el equilibrio del timón de mando ante el intento golpista del teniente coronel Tejero del ‘81, está quedando enredado en una telaraña de mitos urbanos, banalidades y versiones -algunas disparatadas, otras más sensatas- sobre palabras que alguna vez habrían salido de su boca. Como las que habría pronunciado, hace años, cuando fantaseó con un destino posible para un supuesto exilio: “Me iría a Nueva Zelanda”, habría dicho el rey emérito entonces. ¿Lo habrá cumplido? Madrid. Corresponsal

Noticias destacadas