Existen adictos a drogas, a fumar, al café, al sexo, a la comida, a las compras y, según la escritora estadounidense Gabrielle Bernstein, a juzgar, algo auto destructivo como toda adicción. Según Bernstein en su libro “Judgment detox. Release the beliefs that hold you back from living a better life”, efectos negativos del juzgar enfermizo incluyen aislamiento, separación (por creencia de superioridad); fomenta odios, pesimismo, impide que sanemos heridas emocionales. A la vez dicho hábito inconsciente de juzgar siempre, a otros, a nosotros mismos, a situaciones, vendría de heridas de la niñez nunca cerradas. Para “desintoxicarnos” de esta viciosa actividad lo primero es hacer conciencia de que se tiene, que es dañina y vencerla aprendiendo a ser testigos sin juzgar.