01 de diciembre del 2021

Opinión

La Cumbre de Celac

César Medina. lobarnechea1@hotmail.com. Están muy equivocados quienes creen que una cumbre presidencial se limita a una reunión de amigos con la frivolidad de portaestandarte, y que la preocupación principal de los anfitriones se centra en proporcionar a los invitados el máximo de comodidades, buenas comidas y mejores bebidas. Detrás de la V Cumbre Presidencial de […]




César Medina.
lobarnechea1@hotmail.com.

Están muy equivocados quienes creen que una cumbre presidencial se limita a una reunión de amigos con la frivolidad de portaestandarte, y que la preocupación principal de los anfitriones se centra en proporcionar a los invitados el máximo de comodidades, buenas comidas y mejores bebidas.

Detrás de la V Cumbre Presidencial de la Celac, en la que correspondió a la República Dominicana servir de anfitrión y entregar la presidencia pro témpore, hubo cientos de horas de trabajo, diplomacia de alto nivel y un sinnúmero de ocurrencias que permanecerán por siempre en la intimidad.

Conclusión obligada, ciertamente, es que los dominicanos cumplimos a cabalidad con nuestras responsabilidades y que nuestros colores han refulgido. Tanto por la tradicional hospitalidad de que hemos hecho gala como por el manejo inteligente de situaciones complicadas y que necesitaron de mucho talento, tiempo y perseverancia para llevarlas a buen camino.

La diplomacia dominicana se ha graduado con notas elevadas y este último año, de largo recorrido en el cumplimiento del mandato de los jefes de Estado y de Gobierno de la Celac, ha dejado experiencias inenarrables y autocomplacencias merecidas. Leída como se debe, entre líneas, la Declaración de Punta Cana es un tejido de texturas múltiples y un testamento a uno de los principios que alienta la Celac: unidad en la diversidad. Se conjugan en el texto posturas encontradas, pensamientos diversos sobre el momento latinoamericano y caribeño, pero, sobre todo, la intención de conciliar posiciones.

… En las interioridades
Antecedieron discusiones interminables, horas de debates entrada ya la madrugada y la persistencia de nosotros, los anfitriones, para encontrar el justo medio, como buenos discípulos de Aristóteles. Se mueven en nuestra región corrientes adversas para la explicación de nuestras circunstancias. Los cambios habidos y los que se avecinan en la política norteamericana anuncian con la sonoridad de un coro de trompetas que estamos en un nuevo contexto.

En el diseño de la política exterior, el entorno es determinante. Más en un mundo intercomunicado hasta la saciedad y en el que un tuit del nuevo presidente norteamericano dispara o encoge las cotizaciones en las bolsas de valores del mundo. Y enrarece más allá del tremor gustativo que produce un chile poblano, todo lo que se cuece, por ejemplo, en el vecino México, “tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”, como recuerda la celebrada frase.

América Latina y el Caribe no han salido a relucir por completo en el discurso de Donald Trump, pero hay cuidados que ya se toman, a la espera de una definición de la política norteamericana frente a la región. No resultó casual que todos los presidentes de los países miembros del ALBA, con Raúl Castro Ruz como cabeza destacada, estuviesen en la Cumbre de Punta Cana.

Las expectativas están ya creadas y los avisos, en circulación… Alta política a un lado, pasamos la prueba de una presidencia pro témpore demandante y una cumbre presidencial cuyas dificultades eran imprevisibles. Porque cuando a la República Dominicana se le transfirieron el mazo y la bandera de la Celac, lejos estábamos todos de imaginar quién sería el inquilino de hoy en la Casa Blanca.

… En el contexto justo
Danilo Medina quedó satisfecho con la presencia en Punta Cana de 14 presidentes, jefes de Estado y de Gobierno, treinta cancilleres y delegaciones de los restantes 32 países miembros de la Celac.

Tomando en consideración la acentuadas diferencias entre los miembros de Celac y la incertidumbre que genera la presidencia de Donald Trump en los Estados Unidos, haber logrado tan alta representación constituye una muestra del ascendiente que tiene el Presidente dominicano entre sus colegas. A última hora se supo que no vendrían los presidentes Enrique Peña Nieto, de México, y Juan Manuel Santos, de Colombia, quienes previamente habían confirmado que estarían presentes. Peña Nieto estaba programado para llegar el martes en la noche, y Santos en la mañana del miércoles. En ambos casos se supo que situaciones de última hora ocurridas en Washington y que tenían mucho que ver con México y Colombia, motivaron la ausencia de Santos y Peña Nieto. Ambos se excusaron telefónicamente con su colega dominicano. En otros países miembros de Celac se presentaron situaciones imprevistas… Así andan las cosas en esta región.

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