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05 de mayo del 2021

Opinión

La esfinge y el enigma

Orlando Gil. Reinaldo Pared no podía llevar a Danilo Medina propuesta de Leonel Fernández porque sencillamente visitó primero a Fernández y después a Medina. Pared no lo dirá, pero en cierto modo lo suyo fue un tanteo a Fernández, y no fue fracaso total, sino verdaderamente un acercamiento crucial. Como no hubo propuesta, tampoco contrapropuesta, […]




Orlando Gil.
Reinaldo Pared no podía llevar a Danilo Medina propuesta de Leonel Fernández porque sencillamente visitó primero a Fernández y después a Medina. Pared no lo dirá, pero en cierto modo lo suyo fue un tanteo a Fernández, y no fue fracaso total, sino verdaderamente un acercamiento crucial. Como no hubo propuesta, tampoco contrapropuesta, pero sí una sugerencia intrigante: una comisión de notables conocidos o de confianza. Gente del partido o de los alrededores. Gente que pudiera ser -o que fue mencionada- José Miguel González, Manuel Corripio, Radhamés Jiménez y el propio Reinaldo Pared. Esa comisión sería interesante, y políticamente equilibrada. Por un lado Jiménez y por el otro Pared. La puerca no retuerce el rabo, pero ¿igual podría hacerse con los empresarios, uno y uno? El propósito no sería llegar a un acuerdo, ahora sería de 20 puntos, sino “ir allanando el camino”. Incluso pudo haberse usado esa expresión. De fuera vendrán, que adentro arreglarán. Aunque lo más interesante es que Pared agarró a Fernández en momento de baja y este no le replicó con la consabida “en cualquier circunstancia e p´alante que vamos” o con la aguerrida consigna de que “no hay marcha atrás”. Si se allana el camino es porque existe posibilidad, aunque Pared habló de esperanza. No puede decirse que Medina le diera con las puertas en las narices a Pared y menos a Fernández, pero su reacción a la diligencia del secretario general no fue la esperada. Todavía no está listo, y si todavía no está listo no tiene sentido reunirse o tratar entendimiento por vías alternas. El tiempo preocupa a todos los interesados, de dentro y de fuera del partido, pero no a Medina. Ahora le dijo a Pared que no está listo, pero a los periodistas les dice que en marzo, después que pronto y últimamente que casi casi. El presidente exhibe por meses un temperamento de esfinge, y la opinión pública debiera mudar de ánimo, no mostrarse tan interesada, hasta que sea él quien resuelva el enigma.

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