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19 de abril del 2021

Opinión

La filosofía… y la vara de pescar

Orlando Gil. UNO: PESCADO ANTES QUE LA VARA.- No pienso como pensaba una vez (y veo que otros siguen pensando) de que es mejor regalar un vara de pescar y no un pescado. Esa filosofía sigue siendo correcta, solo que pocos la profesan, y al hacerlo, toda una pose. La asistencia social -en estos tiempos- es […]




Orlando Gil.
UNO: PESCADO ANTES QUE LA VARA.- No pienso como pensaba una vez (y veo que otros siguen pensando) de que es mejor regalar un vara de pescar y no un pescado. Esa filosofía sigue siendo correcta, solo que pocos la profesan, y al hacerlo, toda una pose. La asistencia social -en estos tiempos- es política de Estado y no manipulación de las masas. Además, se tiene comprobada la existencia de  personas o segmentos de población a la que no solo debe dárseles el pescado, sino también cocinárselo, servírselo, y de ser posible, ponérselo en la boca y moverles la quijada. Cada partido, por ejemplo, ofreció  agasajo a una militancia que se supone pobre. Fina estampa la de Luis Abinader atendiendo de manera personal a los compañeros de su tendencia en almuerzos por todo el país, o por lo menos en las demarcaciones más importantes. Era comida pobre o de pobre, pero el gesto es lo que vale. Aunque como era propia la reacción, sus contradictores se ríen y dicen que el joven imita al viejo y que Hipólito Mejía, en eso de dar comida, le lleva la milla, y que los perremeístas saben que en la loma (Canastica, San Cristóbal) se come bueno y mucho. El  anfitrión se ocupa de dar a cada invitado un trato personal, y todos salen diciendo: “Hipólito, me sirvió él mismo”. DOS: DOS TIEMPOS. LA DIFERENCIA.- Lo interesante es que los partidos de oposición, e incluso los precandidatos oficialistas, se fueron alante. Dieron fiesta y comida una semana antes de que el gobierno tome para sí las calles con sus repartos bestiales y deje a los demás con el responso en la boca. 1400 millones de pesos es una suma fabulosa y las cajas una picardía que sobrepasa la época. La excusa es Navidad, pero se le llega a la gente, y esa gente, contrario a otro tiempo, agradece la generosidad. Nadie sigue las huellas del reparto, y fuera bueno hacerlo, pues las entregas llegan a todas partes, pero en diferentes manos. Incluso sin disimular. La experiencia de las mochilas tal vez aleccione y haya cuidado en cubrir las señas. Pues el gobierno tiene su personal, pero los políticos buscarán compartir el beneficio y distribuirán en nombre propio lo ajeno. Así fue antes y así será ahora. Las candidaturas se van perfilando y no debe olvidarse que los diputados irán por su lado y las canastas serán una gabela que sus potenciales contendores deberán descontar de alguna manera. Fue ayer cuando se inició el operativo oficial, y sin embargo, desde principio de semana -uno que otro aventajado- anticipaba la faena. “Si te sobra alguna, te la agradecería, pues quiero agradar a los míos”. TRES: IMPORTANTE QUE LLEGUE.- Igual deben mencionarse los repartos marginales o alternativos. En primer lugar están los partidos aliados del gobierno que no usarán su peculio, sino que se arrimarán a la sombra del gobierno y favorecerán a sus conmilitones. Pensarán que es la misma causa, y que lo que no cuesta, debe hacerse fiesta. La solidaridad oficial da para todos. También debe tenerse en cuenta a los reformistas, que se mantienen fieles a la tradición, y que no reparten a nombre del partido, sino de la fundación. Este hecho es gracioso, pues Rogelio Genao no convierte el agua en vino, pero sí multiplica los panes y los peces. Los balagueristas no dan tantas fundas o estas no contienen tantos productos como cuando el extinto estaba vivo o en el poder. Pero con declaraciones o consentimientos de prensa logran el cometido. Lo de Leonel Fernández es caso aparte. Como cada final de año emprenderá su romería y se dará un verdadero baño de pueblo. Aunque alguien me comentó que habría cambios, aunque sin entrar en detalles. Los pobres seguirán siendo pobres (y creo que bíblicamente siempre habrá pobres), pero estos no podrán quejarse del establecimiento político, por lo menos durante Navidad, Año Nuevo y Reyes. El auxilio llega, mucho o poco, tarde o temprano, pero llega. CUATRO: TELERA EN DICIEMBRE.- La política no cambia, y si lo hace, para peor. Hubo una época en la hipocresía de la oposición intentaba avergonzar la generosidad del gobierno. Se hablaba de vara de pescar para no dar el pescado, y eran tiempos de precariedad, aunque sí todavía muchos los ríos. No tantos como los que viera el padre Las Casas, según el poema de Héctor Incháustegui Cabral, pero sí suficientes para llenar todas las expectativas. Ahora los partidos saben que no pueden hacerse los locos en fiestas de fin de año, y que aparecen para Navidad, o Año Nuevo o Reyes, o su tacañería resentirá las urnas. Una cosa no tiene que ir con otra, pero llama la atención que partidos de más largo ejercicio de poder, también sean los más sueltos de mano. El Partido Reformista daba con Joaquín Balaguer y se apropió 20 años de gobierno, aunque no de corrido. El PLD con Leonel Fernández primero, y Danilo Medina ahora,  se consagra en la gesta de los bonos e igual va camino a 20 años al frente del Estado. El PRD que deviene en PRM con intermitencias solo llega a 12, y hubo una época en que se regocijaba en una burla cruel. La de coger la fundita y no votar reformista. La Navidad es ahora la medida de la política, y a los partidos les conviene guardar harina, de manera que haya telera para diciembre.

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