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22 de abril del 2021

Salud

La importancia del “ejercicio feliz” en las personas con Parkinson

Andrés Vial, empresario de 70 años con diagnóstico de Parkinson hace dos, se mueve por la ciudad en moto. Amante de las ruedas, no permitió que el diagnóstico de esta enfermedad frenara su pasión y su Vespa se ha convertido en su mayor aliado. “Andar en mi moto me mantiene activo y me hace feliz”, […]




Andrés Vial, empresario de 70 años con diagnóstico de Parkinson hace dos, se mueve por la ciudad en moto. Amante de las ruedas, no permitió que el diagnóstico de esta enfermedad frenara su pasión y su Vespa se ha convertido en su mayor aliado. “Andar en mi moto me mantiene activo y me hace feliz”, comenta.

Como él, muchas personas se ven beneficiadas por la actividad física en el tratamiento del Parkinson, parte fundamental de la terapia integral que el Centro de Parkinson (CENPAR) ofrece a sus pacientes.

“Algunas personas al ver que su familiar es diagnosticado con Parkinson, se vuelven más sobreprotectoras y no permiten que realicen ejercicios, ni ninguna actividad que a la larga es muy beneficiosa para el paciente”, cuenta Marisol Said, Directora Ejecutiva del Centro.

En ese sentido, Paola Riveros, Directora de Rehabilitación del Centro, hace una invitación a promover el “ejercicio feliz”: “El Parkinson es bien complejo, ya que no se manifiesta de la misma manera en todas las personas; pero, en general, la realización de actividad física, retrasa algunos procesos propios de la enfermedad”.

La rigidez, por ejemplo, es uno de los factores que se puede retrasar con la realización de la actividad física continua. Frente a esto, la especialista comenta que “las personas que hacen rehabilitación tienen una mejor calidad de vida. Hay estudios referentes a la importancia de hacer ejercicios todos los días, pero no cualquier ejercicio, tiene que ser un ejercicio ligado con el área emotiva, que te haga feliz, porque si haces un ejercicio obligado que no te gusta, no te sirve”.

En esto la Directora de Rehabilitación del Centro explica: “Uno se pregunta biológicamente ¿qué tienen que ver el ejercicio y la felicidad? Y claro que tienen relación. El Parkinson se produce por la disminución de un químico llamado Dopamina. La Dopamina controla músculos y emociones, entonces si la Dopamina baja, mis músculos no trabajan bien, por lo tanto, se adelgazan, pierden fuerza, coordinación y a su vez mis emociones se desequilibran. Entonces ¿cómo logro equilibrarla y aumentar la fuerza? Con ejercicios que me hagan feliz”.

Por eso, en lo que a ejercicio se refiere, es importante realizar rutinas específicas con los pacientes para que fortalezcan musculatura y ganen movilidad. Es tal la relevancia que adquiere la felicidad dentro de la ejercitación, que la especialista comenta que, en Cenpar, por ejemplo, los pacientes eligen qué música escuchar al momento de realizar las rutinas para lograr un ambiente en el que se sientan aún más a gusto.

Lo recomendable es que estas rutinas sean replicadas en las casas para no perder los avances, pero también, disfrutar de otras actividades que generen actividad y placer, como una buena caminata, una sesión de baile, o un paseo en moto, como Andrés Vial, quien dice que “andaré en mi Vespa hasta que más pueda”.

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