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21 de abril del 2021

Economía

La independencia de la banca central

Por FELIX SANTANA GARCIA.     Ha habido tres grandes inventos desde el comienzo de los tiempos: el fuego, la rueda y los bancos centrales, Will Rogers (1995). Con regularidad se sostiene que un país organizado es gestionado por dos tipos de gobiernos: el gobierno político partidista y el gobierno económico y financiero, el primero se encarga de […]




Ha habido tres grandes inventos desde el comienzo de los tiempos: el fuego, la rueda y los bancos centrales, Will Rogers (1995). Con regularidad se sostiene que un país organizado es gestionado por dos tipos de gobiernos: el gobierno político partidista y el gobierno económico y financiero, el primero se encarga de administrar la política fiscal: ingresos tributarios ordinarios y extraordinarios, los gastos, los préstamos, aranceles, donaciones y ventas de activos reales y financieros y la política monetaria y financiera. De la misma manera que el corazón regula el flujo sanguíneo del cuerpo, así el banco central regula el bombeo de dinero por las arterias de la vía económica. El banco central, controla la oferta de reservas bancarias y determina así el nivel de los tipos de interés a corto plazo. Todos los países modernos tienen un banco central que es el responsable de gestionar sus asuntos monetarios. Sus objetivos son conseguir un crecimiento ininterrumpido de la producción nacional y un bajo desempleo. Su obstinado enemigo, la inflación. Si la demanda agregada es excesiva, de tal manera que los precios se ven presionados al alza, puede reducir el crecimiento de la oferta monetaria. De esa manera frena la economía y reduce las presiones a que se ven sometidos los precios. Si la economía está deprimida y la actividad económica está languideciendo, pueden considerar la posibilidad de aumentar la oferta monetaria. Esa medida normalmente aumentará la demanda agregada y reducirá el desempleo. La banca central debe actuar de manera independiente de los intereses particulares a los fines de poder accionar conforme el vaivén de la ofertar y demanda monetaria. El Banco Central de los Estados Unidos de Norteamérica es un organismo independiente. Aunque escucha al Congreso y al presidente de la unión e incluso presta atención a los resultados electorales, al final los miembros de la Junta de Gobernadores y el Comité Federal de Mercado Abierto (Federal Open Market Committee o FOMC en sus siglas en inglés) deciden la política monetaria de acuerdo con sus ideas sobre los intereses económicos del país. Como consecuencia, algunas veces entra en conflicto con el Poder Ejecutivo. Son los casos de las administraciones de Roosevelt, Johnson, Carter, Reagan y Busch y ahora con la administración de Donald Trump con los cuales han tenido duras palabras respecto a la política monetaria que la Banco Central de Estados Unidos (Fed) ha adoptado. Palabras que han sido escuchadas con paciencia, pero generalmente se elige la senda que la Fed considera más conveniente para el país. Muchas veces se critica la independencia que debe tener la banca central con el propósito de actuar conforme la situación económica de un ciclo económico dado, pero un banco central independiente es el guardián del valor de la moneda de un país y el mejor protector contra la inflación galopante. La independencia garantiza que la política monetaria no pueda quedar supeditada a los objetivos políticos partidistas, la independencia del banco central le deja vía libre para tomar medidas, como la lucha contra la inflación, que tienen poco respaldo popular. Se ha demostrado a lo largo de la historia que los países que tienen una banca central independiente normalmente tienen más éxitos en el mantenimiento de un bajo nivel de inflación que aquellos cuyo banco central es controlado por políticos surgidos de procesos electorales. No es un secreto que el hacer política monetaria es una labor delicada pues requiere de disponer de amplios conocimientos de los fundamentos económicos así conocer los mercados de dinero, divisas y de capitales a los fines de tomar las medidas adecuadas en el momento adecuado y para ello se necesita conocer cuáles serían las respuestas de las distintas variables económicas que pueden afectar el crecimiento y el desarrollo económico y social de una nación. En los últimos meses se ha visto como en algunos países el Poder Ejecutivo ha querido influir directamente en las medidas que las autoridades monetarias toman a favor del comportamiento sano de las economías, he ahí el caso de los Estados Unidos de Norteamérica donde el señor Trump, presidente de esa nación presiona constantemente al presidente de la Fed para que este y sus doce gobernadores disminuyan aún más las tasas de interés al extremo de que esta sean negativas. A casi una semana de la nueva reunión de la Reserva Federal (Fed), el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió al banco central que reduzca las tasas de interés a cero o menos cero y calificó a sus autoridades de estúpidos por no haberlo hecho. El presidente Trump expresa que la Fed debería reducir las tasas y luego refinanciar la deuda de ese país alargando sustancialmente los plazos de los compromisos financieros. El señor Trump critica acerbamente al presidente de la Fed ya que este se comporta muy lento en tomar medidas para rebajar sustancialmente las tasas de interés cuando otros países con los cuales los Estados Unidos regularmente negocian ya lo han hecho, lo que ha provocado aumento de los déficits comerciales entre Estados Unidos, China y la Zona Euro. Actualmente, los tipos de interés en Estados Unidos de Norteamérica permanecen en un rango entre el 2.0% y el 2.25% pero se anticipan más recortes a corto plazo. Una bajada de las tasas repercute casi de manera inmediata en el negocio de préstamos de los bancos, que ven reducidos sus márgenes de beneficios. Ante una bajada de los tipos de interés al extremo negativo, las entidades financieras deben buscar otros tipos de comisiones para mantener los ingresos. El hecho de seguir bajando las tasas de interés se tomaría el riesgo de que se desestimularía el ahorro y se penalizaría aún más los beneficios por intereses netos que percibe la banca comercial, es decir, los obtenidos por la concesión por préstamos. Se prevé que las ganancias por concepto de intereses bajarían de un 6%  a un 5% lo que haría mucho daño al negocio financiero. A pesar de la presión que ejerce el presidente Trump sobre la Reserva Federal (Fed) para que siga bajando los tipos de interés, las autoridades monetarias han mostrado resistencia enviando señal al mercado de lo independiente que es el banco central estadounidense en el manejo de la política monetaria. De manera que la intimidación de Trump no ha tenido impacto en las opiniones de los presidentes regionales de la Fed. Una muestra de dicha independencia es el hecho de que algunos presidentes de la Reserva Federal han mostrado posición opuesta a la que ha exhibido el presidente Trump. Se estima que los 12 presidentes regionales de la Fed mantendrán su postura en cuanto a mantener las tasas de interés en el rango anteriormente indicada, a los fines de dar un tiempo adicional para ver cuál será el comportamiento que ha de tener la economía estadounidense pues la inflación ha ido cediendo paulatinamente y esperar los resultados de las nuevas negociaciones que hoy celebran entre China y los Estados Unidos. Hay una gran lectura en todo esto y es que se debe tener presente que la economía como ciencia no solo dispone de una sola variable y el hecho de afectar una de las tantas variables que existen puede afectar gravemente las otras y perjudicar negativamente a otros sectores económicos que lesionarían la estabilidad macroeconómica de una nación. De tal forma se hace importante mantener la independencia de la banca central y saber que el hacer política monetaria es una labor delicada que debe estar exenta de todo sensacionalismo ya que el tomar una medida festinada podría dar al traste con la estabilidad macroeconómica de un país lo cual tendría consecuencias impredecibles. El Banco Central de la Republica Dominicana como otro tantos bancos centrales ha podido mantener de forma parcial en su casi 72 años su independencia respecto a las autoridades centrales lo que le ha permitido tener éxito en mantener la estabilidad macroeconómica. De ahí que es aconsejable que la banca central pueda mantener su independencia en sus ejecutorias, pues se sabe que los bancos centrales monitorean todos los acontecimientos económicos y financieros del entorno nacional e internacional, actividad que otras instituciones no llevan a cabo. Se recomienda que no solo sea parcial la independencia del Banco Central de la República sino que esta pueda ser más amplia a los fines de que la entidad emisora pueda tener un mayor accionar en mantener la estabilidad de los precios y evitar con ello la intromisión de la política partidista en sus actividades especializadas como es el hacer política monetaria.

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