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12 de abril del 2021

Opinión

La mentira: Desde la familia…a la política

Amparo Chantada. No sé lo que es mentir. No me  enseñaron a mentir y las pocas veces que lo hice, me descubrieron y pase vergüenza: en la familia, no se hablaba mentiras. Decir la verdad,  me  ha costado lo indecible, a veces pensé que era estúpida, que más valía mentir pero  soy, por encima de todo,  testaruda, no hay fisura. […]




Amparo Chantada.

No sé lo que es mentir. No me  enseñaron a mentir y las pocas veces que lo hice, me descubrieron y pase vergüenza: en la familia, no se hablaba mentiras. Decir la verdad,  me  ha costado lo indecible, a veces pensé que era estúpida, que más valía mentir pero  soy, por encima de todo,  testaruda, no hay fisura.

La mentira, parece ser tan vieja como la Humanidad,  fue estudiada por los filósofos  griegos a quienes, les llamo la atención que determinados ciudadanos usaran esa sapiencia,  para disfrazar la realidad. La  mentira llamo, también,  la atención de Maquiavelo y llego a ciertas conclusiones, deambulando  en los pasillos  de las principales cancillerías europeas  del Renacimiento y es, sabido de todos, que la mentira era un arma que utilizaban los diplomáticos  de las Cortes Reales para encubrir, o  disfrazar ciertas cosas o simular otras. La mentira se institucionalizo en la Ciudad- Estado del Renacimiento donde las habilidades se traducían en negociaciones, concesiones, conquistas y sesiones y traiciones. Maquiavelo aprendió sobre todo, a observar lo que lo rodeaba.

  1. Desde la infancia.

La mentira se genera primero, en la familia, en el proceso de socialización del niño o de la niña, no importa los fines (la protección, la  inocencia, la autoridad). Lo cierto es, que se involucra el infante en la mentira desde su tierna edad,..  para después decirle la verdad: Papa Noel o Santa Claus,  la cigüeña y los bebes, la hada y los regalos, el Ogro que amenaza, el lobo que asecha, la ciguapa que asusta, etc. Todos los adultos, una vez en su vida, le dijeron a sus hijos… “Pregúntale a tu madre (o a tu padre), yo no sé de eso”…cuando no podían o no querían contestar una pregunta embarazosa. Así, desde temprano, de manera sutil, los infantes ven  discontinuidades en el mundo que los rodean. Otros los descubren en la escuela como Einstein:

“Con la lectura de libros científicos, llegue rápidamente a la conclusión que muchas historias y la Biblia, no podían ser “verdaderas”. La consecuencia, fue un libre pensamiento, positivamente frenético acoplado con la idea de que el Estado engañaba intencionalmente a la juventud con mentiras: eso fue una impresión avasallante”… (Memorias).

De manera general, a los padres, les gusta la idea de la inocencia prolongada del niño/a  y retardan lo más que puedan, el despertar de su prole, -paradójicamente- , ya que la inscribe, si puede,  tempranito,  al maternal, para que  se sacude de la crisálida familiar y así, entre en el mundo del  aprendizaje con otros niños/as. En definitiva, es el fin de la inocencia y la revelación de un otro mundo, donde debe convivir con un “otro u otra”  de diferente identidad o religión pero los niños/as dependiendo de muchos factores, seguirán usando la mentira hasta que la maestra lo castigue, ahí aprenderá que no puede usar la mentira para pasar de curso o tener una buena puntuación. Si persiste en esa opción, ya será un rasgo complejo de su personalidad que usara para sus fines. 

Esos rasgos han sido responsables  de muchos errores graves  en la historia de la justicia: en Francia: una niña acuso de violación a su maestro de escuela – fue juzgado, encarcelado  y  resulto, que era pura invención de la joven, había actuado por venganza.

Más  recientemente, la Justicia de los EE.UU estremeció la opinión pública con el caso de Ricky Jackson: ese hombre había sido condenado a muerte en 1975 por el crimen de un ciudadano  a partir  del testimonio de un niño, negro como el, de 12 años, que dijo verlo  disparar contra esa persona. Tras  39 años de cárcel, gritando su inocencia,  sale, descargado, fue víctima de un falso testimonio, una mentira que ese niño de 12 años dijo, bajo presión de la policía que quería un culpable.  El niño se había prestado a esa mentira, por miedo, por débil, por ser, ya, a los 12 años, un pequeño delincuente…39 años después, arrepentido, confeso su mentira,  no se encontraba en el lugar del crimen, al momento del hecho.   Ricky Jackson había sido acusado de un crimen, por un falso testimonio, de un niño que había mentido.

Es indiscutible que el hombre ha mentido siempre. Se ha engañado a sí mismo y a los demás. Ha mentido por su propio placer -por el placer de ejercer esa facultad tan sorprendente de «decir lo que no es»-, y de crear, por medio de su palabra, un mundo en el que sólo él es responsable y autor. Ha mentido también para defenderse: la mentira es un arma. El arma favorita del inseguro y del débil, que, al confundir al adversario, se engrandece y se venga, así, de él.

2. La mentira y la política

La mentira de Estado es constante en la Historia. Ejemplos no faltan en la Europa, en España, en Francia, en la URSS y en todos los servicios secretos, post guerra, durante la guerra fria.

En la historia de los Estados Unidos, país vecino y omnipresente en nuestra Historia, se  destaca el caso del acorazado Maine. Es uno de los episodios más vergonzoso de la Humanidad, -que se creyó el cuento- fue una “mentira” que se inventaron dos periódicos,  con el hundimiento del acorazado  en la bahía de La Habana, en 1898, murieron 260 marineros y que sirvió de pretexto para iniciar la guerra contra España y quitarle las islas de  Cuba, Puerto Rico, Filipinas y  Guam. Recordemos:

Dos dueños de periódicos: Joseph Pulitzer, del World y  William Randolph Hearst, del  New York Journal, se involucraron en ese episodio – en base a hechos facticios que harían subir la audiencia de sus periódicos, por sus artículos que fomentaban el estupor y después el furor de sus lectores  que  terminaron exigiendo al  Presidente de entonces,  William McKinley, intervenir a Cuba: lo que  hizo en 1898. Durante todo ese tiempo, el tiraje del  New York Journal  paso de 30 000 ejemplares al dia a 400 000 hasta un millón de ejemplares …. Todo eso, sobre la base de noticias falsas, alarmas falsas, que exasperaron a los lectores por la difusión de la mentira de ese supuesto  sabotaje y posterior hundimiento del acorazado americano en La Habana.  (ver la película de Orson Wells, Citizen Kane). Trece años después, en 1911, una comisión de los EE.UU determino que la explosión del Maine había  ocurrido en la sala de las maquinas accidentalmente!!!!. …. Los lectores habían sido manipulado en uno de los primeros,  ejercicio vil periodístico en base a la mentira, a la exacerbación de las emociones, de la irracionalidad  a partir del sensacionalismo, llevado crescendo,  en la prensa.

3. El Señor George W. Bush, en su intervención del 12 de septiembre del 2002, en la ONU afirmo que Irak mantenía relaciones peligrosas con la red terrorista Al-Qaida y que amenazaba la seguridad de los EE.UU porque poseía “armas de destrucción masiva”. Así, durante 6 meses, para justificar su intervención militar en Irak, frente a la ONU y a una opinión publica hostiles a la guerra, se desarrolló una verdadera intoxicación propagandística, llena de mentiras, que termino con la intervención en Irak, después en Libia, en el Golfo Pérsico, frente a un mundo mudo, anonadado, mentiras solo replicadas por sus aliados más fervientes, como son el Señor Aznar de España, Tony Blair de Inglaterra, Vaclav Havel de la Republica Checa y el Sr. Berlusconi de Italia.  El más entusiasta “por sus convicciones democráticas” ¡!!,  fue el Señor José María Aznar, presidente del gobierno español de entonces, quien frente a las Cortes, el 5 de febrero del 2003, repetía como un niño inocente que …”estamos, hoy, seguros, que Saddam Hussein posee armas de destrucción masiva”… y como alumno aplicado, produjo la “carta de los 8” que denunciaba una amenaza para la seguridad mundial, firmada por ocho cómplices de mentiras.

Tres meses después la “victoria” de los EE.UU y de sus aliados, se supo que esas afirmaciones eran inventadas, falsas. Lo grave de esa manipulación mediática es que se acompañó de todo un escenario montado por los medios de comunicación, que llegaron a retransmitir, los hechos bélicos,  desde los techos del canal de CNN, con bombardeos simulados, vestidos de ropa de camuflaje, cascos para la metralla: era puro teatro, un sórdido montaje de mal gusto.

4. LA MENTIRA Y SU CARA DURA ACTUAL:

El último episodio vergonzoso de la televisión americana y la manipulación de las masas  se produjo con el paso del ciclón Florence en Carolina del Sur. Muchos como yo, pudimos ver un reportero de televisión, luchar contra las borrascas infernales de los vientos del ciclón  Florence: impermeable vistoso rojo, botas, micrófono en manos,  caminaba, semi doblado  con muchas dificultades  contra  las ráfagas de vientos, estaba empapado por la lluvia, reportaba lo dramático de la situación que se vivía en ese momento en esa ciudad de Carolina,……cuando aparecieron, detrás de ese reportero,  dos transeúntes, en la esquina de dos calles,  caminando tranquilamente, porque no había tales borrascas de viento, sencillamente llovía!!!!. 

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