República Digital - Indotel Anuncio

21 de abril del 2021

Opinión

La pobreza de argumentos

Orlando Gil. DEBATE PERVERSO.- El debate sobre la Ley de Partidos o de las primarias simultáneas y el padrón cerrado o abierto se torna perverso. Los abanderados de la consulta cerrada se mueren en la víspera, y creyendo su causa perdida, empiezan a dar patadas de ahogado. Lo esencial no es determinar cuál de las […]




Orlando Gil.
DEBATE PERVERSO.- El debate sobre la Ley de Partidos o de las primarias simultáneas y el padrón cerrado o abierto se torna perverso. Los abanderados de la consulta cerrada se mueren en la víspera, y creyendo su causa perdida, empiezan a dar patadas de ahogado. Lo esencial no es determinar cuál de las modalidades es más provechosa, sino que Danilo Medina quiere escrutinio abierto. El presidente no tiene derecho a una opinión, pues lo suyo es una maniobra. Entonces se contamina la discusión, y todo vale y nada avanza. Da pena la pobreza de argumentos, pero también como se distrae la atención de la gente. Cada fallo de una alta corte se le aplica a las primarias, y se da a entender que el proyecto ya fue aprobado, que ley vigente y declarada infame por la Suprema Corte de Justicia y el Tribunal Superior Electoral. La primera sentenció por una falta que consideró grave y contraria a la Carta Magna: el financiamiento del evento. El segundo reconoce autoridad a la asamblea de delegados, que es el modo de elección vigente. El que establece la actual legislación.  No se entra a lo principal. Esto es, cuál de las dos formas es la más adecuada a los fines que se procuran... DE LOS PARTIDOS.- La perversidad lleva a decir que la Junta Central Electoral prefiere primarias cerradas, y la verdad que si el organismo consideraba esa forma como la más apropiada, debió haberlo consignado en su proyecto. Sucede, sin embargo, que la pieza de la JCE no se ocupa del punto, mantiene lo de asamblea de delegados. La iniciativa de las primarias es de los partidos, que quieren incluir en la nueva ley principios o normas contenidos en sus estatutos. La actual contrariedad no la origina el órgano de elecciones, sino las formaciones políticas que como el PRD de los tiempos de José Francisco Peña Gómez creó el loco, pero  nunca supo bañarlo. La idea es buena, solo que puesta en práctica por mañosos. Lo del PRD se recuerda muy bien, pues entre tensiones, discordias y escándalos se daban golpes de mano. Los reformistas quisieron copiar el esquema, pero si no funcionó la vaca, tampoco el clon. El PLD, en su último intento, registró muertos que fueron enterrados sin mucho sufrir. Es decir, que los partidos quieren cortejar con las bases, pero no saben cómo hacerlo, y pensaron que con una ley el chivo de la loma se comportaría igual que el de la carretera. El problema, sin embargo, no es de la loma ni de la carretera, sino la naturaleza del animal o del dueño... NO LAVAR.-  El problema de la política dominicana es que alguien voltea la batea y no se puede lavar. Los peledeístas amanecieron un día decididos a que se aprobara una Ley de Partidos, pues entendían que esa era la única forma de evitar situaciones que llevaran a la disolución del PLD. La idea era poner a todo el mundo en cintura, de manera que los procesos internos con mucha gente fueran iguales a cuando el dominio correspondía a los organismos. Sin embargo, no eran los únicos dolientes del sistema y debían discutir con las demás organizaciones aspectos y alcances. Como se supone propio de una democracia que se sustenta en el consenso. Entonces se originó la Babel. Cuando José Francisco Peña Gómez se apropió de  la fórmula e impuso en el PRD, no se pensó que iría en beneficio de este o el otro aspirante, sino que era un partido democrático y con raíces populares. Lo mismo en el PLD. Al considerar la Ley de Partidos como remedio a sus males, tampoco se tuvo en cuenta el beneficio particular, sino el provecho colectivo. Es ahora, a mitad de camino, que salen a relucir elementos de coyuntura. Danilo Medina, Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Luis Abinader. Entre todos crean las condiciones para la mezquindad primero y la virtud después... EN VEREMOS.- En el PRM se postula y defiende primarias cerradas, pero ninguno de sus dirigentes se atreve a decir que esa posición fue consensuada. La aprobaron en una de esas reuniones con poca gente, o porque no se convocó adecuadamente, o porque los interesados saben por experiencia a qué se va. Se le da colectivamente el visto bueno, pero de los dientes hacia afuera. La mejor demostración fue dada en Santiago el pasado sábado. En una misma actividad del PRM Hipólito Mejía y Luis Abinader difirieron. Uno se acoge a lo que aprobó la comisión política, y el otro se retrae y se escapa por la tangente. No adelanta postura. Espera la convención o que Leonel Fernández y Danilo Medina hagan consenso en las cámaras. Advierte como zorro que sabe que no está solo en el gallinero, que de nada vale lo que se decida en lo interno, si la legislación puede cambiar el marco o la propia foto. No hay por tanto que desesperarse, pues lo inminente no es inminente hasta que todas las partes estén contestes. Lo del PLD, incluso, no es definitivo. No puede buscar entendimiento afuera, si no lo tiene adentro. Quienes han visto al partido morado, o al gobierno, o a Danilo Medina actuar en el pasado reciente, sabe que no han sido comesolos...

Noticias destacadas