BRASILIA (O Globo/GDA).- La Policía Federal de Curitiba transformó una de sus salas en una celda especial para recibir al expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, que tiene tiempo hasta mañana a las 17 (hora local) para entregarse, según dispuso el juez federal Sergio Moro. La habitación, que está prácticamente lista, fue refaccionado durante dos meses. En la decisión que determinó la detención de Lula, Moro afirmó que "fue previamente preparada una sala reservada, especie de sala de Estado Mayor, en la propia Superintendencia de la Policía Federal, para el inicio del cumplimiento de la pena, y en la que el expresidente quedará separado de los demás presos ". Moro alega que con ello no habrá riesgo de integridad moral o física para Lula. También dijo que esa situación se debe a la "dignidad del cargo" que fue ocupado por el líder del Partido de los Trabajadores (PT) Los agentes federales relataron al diario O Globo que, en conversaciones informales con la Policía Federal, Moro había pedido que se quedara alojado en la Superintendencia, donde hay detenidos por la operación Lava Jato que negocian la delgada premiada. El juez, que condenó a Lula por el caso del tríplex en Guarujá, evaluó que no sería seguro para el expresidente quedarse detenido en el Complejo Médico Penal de Pinhais (CMP), presidio ubicado en la región metropolitana de Curitiba, que era el lugar en el que se especulaba que Lula quedaría preso. La Policía Federal ubicará a Lula en una sala de la Superintendencia -con baño privado-, que fue adaptada para recibirlo aisladamente. Como el espacio hasta entonces era usado por los policías que llegaban de otras ciudades para actuar en operaciones en Curitiba, no posee rejas. La seguridad quedará a cargo de agentes penitenciarios que permanecerán las 24 horas del día en la puerta de la sala. Según fuentes policiales, el expresidente tendrá un horario reservado para salir de la celda especial -con cerca de dos horas diarias-. Además, al menos en los primeros meses Lula no recibirá visitas de familiares en conjunto con los otros detenidos. Hoy, quienes están detenidos en la sede de la Policía Federal en Curitiba reciben a sus familiares todos los miércoles, simultáneamente, en un mismo espacio.