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10 de abril del 2021

Opinión

La pregunta del año: ¿Adónde va la Marcha?

Raúl Pérez Peña (BACHO). República Dominicana vive un año muy especial: Haciendo un recuento histórico sale a flote que el pueblo dominicano ha sufrido durante más de medio siglo el secuestro de sus esfuerzos por edificar un régimen que garantice sus derechos elementales a vivir con dignidad. En 1965, el pueblo estuvo a punto de […]




Raúl Pérez Peña (BACHO).
República Dominicana vive un año muy especial: Haciendo un recuento histórico sale a flote que el pueblo dominicano ha sufrido durante más de medio siglo el secuestro de sus esfuerzos por edificar un régimen que garantice sus derechos elementales a vivir con dignidad. En 1965, el pueblo estuvo a punto de liberarse de las camarillas politiqueras y los fantoches uniformados renegados todos de su deber elemental de servir a la patria. La partidocracia se apoderó del país y lo mantiene secuestrado. Todo es un show con un montaje y sucesivos engaños  para hacer creer a los incautos que vivimos una democracia. Pero gracias a su sensibilidad ciudadana, en enero pasado la población se “zapatió” y levantó la cabeza para decirle a sus escamoteadores: ¡hasta aquí! En este 2017, vivimos otro panorama, aunque la conciencia es intangible. El gobierno y el PLD siguen engañando mediante un Poder Judicial que más fraudulento no podía ser, como ha quedado demostrado con el escándalo Odebrecht. Igual hace el gobierno con Punta Catalina, cometiendo el gravísimo error de ignorar la inteligencia y el sentido común de la gente. Muchos se preguntan: ¿Adónde va la Marcha Verde?  Tiene sentido la pregunta. La respuesta es certera, tan cierta que aturde la cabeza del PLD: Marcha Verde debe continuar así, sin  marcha atrás. Así es que preocupa a los verdugos. Marcha Verde no puede convertirse en  partido, ni servirle a los partidos como suplidora de gente para que la usen de tripa en sus propósitos electorales. Como el PLD le teme a Marcha Verde es, si continúa movilizada. Pese a movilizar cientos de miles en  cientos de miles, falta la mayoría del pueblo por movilizarse. Sin importar tamaño, los grupos políticos que quieran lo mejor para el pueblo debieran abstenerse de aprovecharse de la Marcha Verde como finca de prosélitos. El mismo respeto deben profesarlo por la Marcha Verde quienes desde sus filas aspiran a usarla de trampolín para lanzarse como candidatos a legisladores, síndicos o regidores.

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