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16 de abril del 2021

Política

La salida de España de Juan Carlos agrieta la frágil convivencia en el poder entre el PSOE y Podemos

 Proporcionado por Clarín FILE PHOTO: Spain’s acting Prime Minister Pedro Sanchez and Unidas Podemos (Together We Can) leader Pablo Iglesias shake hands as they present their coalition agreement at Spain’s Parliament in Madrid, Spain, December 30, 2019. REUTERS/Susana Vera/File Photo Ni fuera del Palacio de la Zarzuela ni lejos de Madrid ni a 6.700 kilómetros de […]




 Proporcionado por Clarín FILE PHOTO: Spain's acting Prime Minister Pedro Sanchez and Unidas Podemos (Together We Can) leader Pablo Iglesias shake hands as they present their coalition agreement at Spain's Parliament in Madrid, Spain, December 30, 2019. REUTERS/Susana Vera/File Photo Ni fuera del Palacio de la Zarzuela ni lejos de Madrid ni a 6.700 kilómetros de España -más precisamente en República Dominicana, donde parece haberse refugiado-, el rey emérito Juan Carlos​ de Borbón es capaz de aportar sosiego a los españoles. La planeada decisión de que el papá de Felipe VI, actual rey de España desde que Juan Carlos le cedió el trono en 2014, abandonara el reino para que su presunto enriquecimiento ilícito no sumara oscuridad a la ya opaca monarquía agrietó la frágil convivencia en la sociedad PSOE-Podemos que gobierna España desde enero de este año. Con la intención de hacer un balance de los seis meses al frente del primer gobierno de coalición de la democracia, el presidente Pedro Sánchez dijo este martes, en la rueda de prensa que siguió a la reunión del Consejo de Ministros, que respeta “las decisiones comunicadas por la Casa Real y el reconocimiento del sentido de la ejemplaridad y transparencia que siempre han guiado al rey Felipe VI desde su llegada a la jefatura del Estado”. El presidente Sánchez quedó, sin embargo, enredado en algunas contradicciones. Destacó lo que considera una actitud de transparencia de la monarquía aunque no quiso aclarar hasta dónde el gobierno había participado en los términos según los cuales se pautó la salida de España del rey emérito, notición que, por otra parte, se comunicó a la ciudadanía una vez que Juan Carlos ya no estaba en España. “Los asuntos de los despachos entre el jefe del Estado y el presidente del gobierno son discretos y confidenciales -dijo Sánchez-. Nosotros respetamos la decisión que toma la Casa Real porque marca distancias sobre una serie de conductas que pueden ser susceptibles de calificarse como irregulares. Nada más que añadir.” Investigado por sospechosos millones de dólares que habrían partido de una cuenta suiza hacia Panamá y otros 65 millones de euros que habrían aterrizado en la cuenta de su queridísima amiga Corinna Larsen, Juan Carlos se habría confinado en un pedacito de paraíso de la isla La Española, al otro lado de donde hizo pie la Santa María de Colón en el siglo XV y que es propiedad de un amigo suyo, el empresario José Fanjul. República Dominicana es, por otra parte, uno de los pocos países de América Latina que, en el contexto de la pandemia que está desangrando al continente, admite el ingreso de españoles. Este martes Sánchez no supo o no quiso confirmar con precisión dónde está el rey emérito ni quién pagará los gastos del autoexilio de Juan Carlos, a quien su hijo le retiró la asignación anual de casi 200 mil euros cuando renunció en público a la herencia de su padre, maniobra que no tiene validez alguna mientras Juan Carlos de Borbón siga vivo sobre esta Tierra. Sánchez tampoco opinó sobre si le quitarán o no el título de rey vitalicio. Sí se esmeró en aplacar la inflamación que la salida de Juan Carlos I de España provocó entre sus socios de gobierno. “Una huída indigna viniendo de un jefe de Estado -la calificó Pablo Iglesias, líder de Unidas Podemos y vicepresidente segundo de Pedro Sánchez-. Todo el mundo está interpretando que tiene que ver con intentar eludir la acción de la Justicia y creo que en España la gente ya no quiere más impunidad ni más corrupción. Debe rendir cuentas ante su pueblo y ante la justicia. Deja a la monarquía en una situación muy comprometida y muy delicada”. “El gobierno de coalición sigue en pie -minimizó Sánchez los dardos de Iglesias-. Los gobiernos de coalición tienen una hoja de ruta. En otras cuestiones tenemos diferencias. Somos dos partidos distintos, tenemos dos culturas políticas distintas. El Partido Socialista es el único que queda vivo de aquel pacto constitucional del 78. Por eso reivindico el papel y la vigencia del pacto constitucional. Una de sus claves es la monarquía parlamentaria”. El cambio de domicilio forzoso y voluntario a la vez del rey emérito parece servido en bandeja para el independentismo catalán, que lleva tres años escuchando decir que el ex presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, es un prófugo de la justicia por haber cruzado la frontera antes de ir al calabozo después de haber declarado la independencia de Cataluña en 2017. “El rey debe abdicar”, dijo este martes el actual presidente catalán Quim Torra. “Lo que se juzgan no son instituciones, se juzga a personas -repitió más de una vez Pedro Sánchez-. Don Juan Carlos ha dicho claramente que está a disposición de la justicia si fuera necesario como cualquier otro español”. E insistió: “España necesita, en un momento como el actual, de estabilidad y de instituciones robustas. Y las instituciones robustas tienen que abonarse con ejemplaridad, con transparencia y con regeneración -dijo-. El gobierno que yo presido considera plenamente vigente el pacto constitucional”. Su vice, sin embargo, siguió disparando munición gruesa: "Es un deber para quienes ocupamos cargos de gobierno velar por la ejemplaridad y la limpieza de las instituciones -dijo Pablo Iglesias-. Un gobierno democrático no puede mirar hacia otro lado ni mucho menos justificar o saludar comportamientos que socavan la dignidad de una institución clave como es la jefatura del Estado y que son un fraude a la Justicia”. “Que Sánchez ponga orden en su gabinete y desautorice de una vez por todas a su vicepresidente Iglesias. En momentos históricos como los que estamos viviendo el gobierno de España tiene que tener una única posición”, le piden desde el Partido Popular (PP), pero coinciden con el líder del PSOE en apoyar la decisión de la Casa Real. Es ésta otra curiosidad política: comprobar cómo, frente al rechazo del populismo de Podemos y del separatismo catalán de aplaudir el alejamiento de España del rey emérito, fuerzas tan enfrentadas como el PP y el PSOE sostienen la monarquía parlamentaria. “Quiero subrayar el trabajo histórico de Juan Carlos I por España, a quien debemos los mejores años de nuestra democracia. Y la más firme confianza en la monarquía parlamentaria encarnada por Felipe VI”, dijo la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, del PP. “Perded toda esperanza. No mandaréis la Transición al exilio”, agregó la portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Alvarez de Toledo. “Los menores de 40 años me recordarán sólo por ser el de Corinna, el del elefante y el del maletín”, le habría dicho hace unas semanas el rey Juan Carlos a un amigo, en alusión al affaire más conocido de su prontuario amoroso, al bochornoso safari de caza en Botswana de 2012 y a las idas y vueltas de fajos de billetes. “Envío un mensaje al rey don Juan Carlos. Me responde con esperanza”, comentó el periodista Alfonso Ussía en sus redes sociales. De ser verdadera, la respuesta del Borbón no destila ni siquiera nostalgia por el destierro: “Mil gracias. Esto es un paréntesis, no unas vacaciones. Abrazos a todos”, habría respondido desde el ostracismo. Madrid. Corresponsal

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