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06 de mayo del 2021

Opinión

La sinceridad y el alcornoque

Juan F. Puello Herrera. L a sinceridad es una virtud relacionada íntimamente con la verdad y si no se comparte de forma sincera se cae en la hipocresía. El Papa Francisco en una de las Audiencias Generales celebrada en la Plaza de San Pedro del Vaticano refirió el Octavo Mandamiento del Decálogo: “No dirás falso […]




Juan F. Puello Herrera.
L a sinceridad es una virtud relacionada íntimamente con la verdad y si no se comparte de forma sincera se cae en la hipocresía. El Papa Francisco en una de las Audiencias Generales celebrada en la Plaza de San Pedro del Vaticano refirió el Octavo Mandamiento del Decálogo: “No dirás falso testimonio ni mentirás”. La verdad o la veracidad es la virtud que consiste en mostrarse verdadero en sus actos y en sus palabras, evitando la duplicidad, la simulación o la hipocresía; por su parte, la mentira es la ofensa más directa contra la verdad, mentir es hablar u obrar contra la verdad para inducir a error, y la gravedad de esta se mide según la naturaleza de la verdad que deforma (Catecismo de la Iglesia Católica nos. 2468, 2483, 2484) ¿Qué tiene que ver la sinceridad con el alcornoque? Este último es un árbol que puede vivir de 170 a 200 años y de donde se extrae el corcho. Por tanto, bien puede aplicarse a aquellos chaqueteros, busca puestos, expertos en cambio de bandos, gente viva que pretende flotar en cualquier agua sin una pizca de credibilidad e incoherentes por demás, que utilizan una falsa elocuencia frente a lo absurdo y ficticio de su vida. ¿Se puede confiar en una persona que sea como el corcho obtenido del alcornoque? Definitivamente que no, porque la sinceridad es la disposición habitual que nos lleva a decir siempre la verdad, a mostrarnos al exterior como somos interiormente, manifestando la verdad en palabras, además de conformar éstas con el pensamiento y las obras.

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