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06 de mayo del 2021

Opinión

La sociedad va mal

Luis Encarnación Pimentel. modestomatias@gmail.com  Desde hace buen tiempo, en el país hay mucha gente que anda y se comporta como chivo sin ley, haciéndole mu­cho daño a la sociedad; in­virtiendo valores y pervirtiendo todo, sin que una autoridad competente en cada ca­so ponga freno y dé un ejemplo que resulte aleccionador, para acabar con los […]




Luis Encarnación Pimentel.
modestomatias@gmail.com
 Desde hace buen tiempo, en el país hay mucha gente que anda y se comporta como chivo sin ley, haciéndole mu­cho daño a la sociedad; in­virtiendo valores y pervirtiendo todo, sin que una autoridad competente en cada ca­so ponga freno y dé un ejemplo que resulte aleccionador, para acabar con los desbor­damientos y las violaciones de todo tipo. Alguien debe dar el primer paso, y por al­guien –o por algún lado– debe empezar­se el trabajo de adecentamiento y de reen­cauzamiento del orden y el respeto por las leyes y normas que nos hemos dado para diferenciarnos de los demás animales que pueblan la selva. Es que por ese dejar hacer y dejar pasar, algunos atrevidos del patio –no solo extranjeros– hasta a los símbolos patrios han relajado e irrespetado. Y cuan­do se ha hecho alguito para sancionar al que pasa de la raya, se ha visto de inmedia­to algún resultado. Recordemos al urbano que en un momento irrespetó la Bandera y tras ponerle como sanción que barriera por un tiempo la plaza erigida en honor a dicho símbolo, pidió perdón y hasta se compro­metió a mejorar las letras de lo que hace para llevar un mejor mensaje. Si las leyes o las normas no tienen el componente de sanción para quien las viole y para el que debe velar porque se cumplan, no hay nin­guna garantía de que se respeten ni se ha­gan respetar. En el caso del urbano llamado don Miguelo, se le fue la mano poniendo en redes un video violatorio de la salubri­dad infantil, sencillamente porque cuando se le comenzó a ir la boca (tabaco incluido) con unos programas aberrantes, con diálo­gos insinuantes y palabras muy subidas de tono con féminas que reflejan jugar en li­gas mayores (¿), nadie le llamó la atención ni le marcó un límite. Por el contrario, mu­chos le han celebrado las obscenidades que salen del pervertido espacio en las redes. De ahí que no sorprenda que esa población que no movió una paja cuando el personaje subió el video de las niñas con movimien­tos propios de mujeres, ahora se movilice para presionar para que se le ponga en li­bertad. No hay que ensañarse ni extremar contra él, pero hay que darle un escarmien­to, para que sirva de guía –y de freno– a los demás de su onda “artística”. No podía salir del tribunal con su cara limpia, jamás. Co­mo dice Portes, pero no aplicando la críti­ca al que busca sanción, sino al autor del error: “Es que no hay juicio. ¡Esta sociedad va mal, pero muy mal!”. A lo que Carlos M Garcia dice: “El urbano don Miguelo pone a las niñas a moverse como mujeres. ¿Por qué no dejamos a las niñas que crezcan a su propio ritmo, como antes, jugando con muñecas…?”. encar-medios@hotmail.com

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