República Digital - Indotel Anuncio

20 de abril del 2021

Opinión

La suspensión de la visita a Haití

VINICIO A. CASTILLO SEMÁN. El martes de la semana pasada la Cancillería dio a conocer la información de que Canciller Ing. Miguel Vargas Maldonado, encabezaría una misión oficial, acompañado de un grupo de empresarios, que viajaría a Haití el pasado miércoles con el fin de suscribir acuerdos que tienen que ver con el tema de […]




VINICIO A. CASTILLO SEMÁN.
El martes de la semana pasada la Cancillería dio a conocer la información de que Canciller Ing. Miguel Vargas Maldonado, encabezaría una misión oficial, acompañado de un grupo de empresarios, que viajaría a Haití el pasado miércoles con el fin de suscribir acuerdos que tienen que ver con el tema de la seguridad en la frontera, según decía la nota periodística. Inmediatamente leí la información en las redes sociales, aconsejé públicamente a través de éstas a nuestro amigo el Ing. Miguel Vargas no ir a ese viaje, por considerar que no existen condiciones mínimas de seguridad en estos momentos en Haití para garantizar la vida e integridad física, ni de él, ni de sus acompañantes. Recordaba que apenas hace unos días el Presidente de Haití, Jovenel Moise, fue apedreado en las calles de Puerto Príncipe a su regreso de Nueva York, a donde acudió a la Asamblea Anual de Naciones Unidas. Igualmente, hice referencia al episodio ocurrido en la capital haitiana en el que el entonces Presidente de la República, Dr. Leonel Fernández, estuvo a punto de ser asesinado por turbas armadas, salvando su vida milagrosamente. La realidad que quieren insistir en no ver es que Haití es un Estado fallido, donde prima el caos y la inseguridad; una bomba de tiempo en la agitación política que precede a la salida de las tropas de la Minustah en este mes de octubre. Ni funcionarios, ni empresarios dominicanos, tienen su cabeza segura en Haití, donde el poder de las mafias y de las turbas es y será, de manera creciente, el dueño de la calle. Afortunadamente nuestro llamado fue atendido y la Cancillería anunció la suspensión del viaje a Haití previsto.  Sin embargo, queda la reflexión obligada: ¿qué va a pactar la República Dominicana con un Estado inexistente? ¿Con un Presidente que tiene su propia vida en riesgo y que puede ser víctima de un linchamiento popular por las masas irredentas? ¿Por qué el empeño desde la República Dominicana de querer dar la impresión de que podemos llegar a acuerdos duraderos y efectivos con un estado de cosas como el descrito?
La verdad es que hay sectores de poder en el país que no acaban de entender la realidad haitiana; que no acaban de entender que Haití nunca va a permitir hegemonía en su territorio de grupos económicos dominicanos; que la vida, las propiedades y la seguridad de los empresarios en Haití siempre estarán en riesgo y sólo podrán ser salvaguardadas si tienen el apoyo de las mafias que controlan al país más pobre del hemisferio occidental. La República Dominicana tiene que prepararse para ver empeorar la situación de su vecino, desde el punto de vista político, económico y social, con la salida de la Minustah, que ha permanecido en territorio haitiano ya casi por 20 años.  La emigración haitiana hacia la República Dominicana aumentará considerablemente. Volverán los golpes de Estado; la creación de un nuevo ejército haitiano se convertirá en un eje fundamental de poder, como lo ha sido a lo largo de toda su historia, y terminará siendo controlado por el narcotráfico y los grupos oligárquicos haitianos. Hay gente que nos lee, nos oye y nos sigue, que cree que estamos prejuiciados cuando analizamos sin tapujos la cruda realidad haitiana y el inmenso peligro que representa para el futuro dominicano. La verdad es que quisiéramos estar equivocados en todo cuanto planteamos; por un segundo. Quisiéramos que nuestros adversarios en este crucial tema tuvieran razón de que estamos viendo fantasmas o peligros inexistentes. Sin embargo, cada día que pasa el paso inexorable del tiempo nos da la razón y sobrepasa en los hechos nuestros vaticinios:  Haití es un desastre en todos los ámbitos y puede arrastrar al abismo el desarrollo de nuestro pueblo, como bien advirtiera el insigne maestro profesor Juan Bosch. Por más aletargado que luzca nuestro pueblo sobre el tema, no desmayaremos ni descansaremos de nuestro discurso de alerta a nuestra sociedad. En los últimos días se han producido pruebas tangibles y preocupantes de cómo ha ido variando el comportamiento de los haitianos en territorio dominicano. Asaltos a cuarteles de la Policía, a autobuses de transporte, son sólo muestras o trailers de las peligrosas acciones que asoman en el horizonte ante un dominicano dormido profundamente ante la realidad que le asecha. Me alegro que el Canciller haya suspendido el viaje a Haití, pero debemos reflexionar en cuanto a que los motivos que produjeron la suspensión no son pasajeros ni coyunturales, sino trágicamente permanentes.

Noticias destacadas