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16 de mayo del 2021

Opinión

La tregua

  Orlando Gil. orlandogil@claro.net.do/@orlandogildice. ¿Hasta cuándo la tregua, solo por Nochebuena y Navidad, o también Año Nuevo y Reyes? La Vieja no cuenta, la dejaron fuera de juego. La política no puede esperar, y no solo por la campaña, sino porque los políticos no se aguantan, y en constante alerta o alarma. La gente todavía […]




 

Orlando Gil.
orlandogil@claro.net.do/@orlandogildice.

¿Hasta cuándo la tregua, solo por Nochebuena y Navidad, o también Año Nuevo y Reyes? La Vieja no cuenta, la dejaron fuera de juego.

La política no puede esperar, y no solo por la campaña, sino porque los políticos no se aguantan, y en constante alerta o alarma. La gente todavía no se había llevado el puerco asado a la boca, cuando Leonel Fernández soltó un misil al estilo de Kim Jong-un en Corea del Norte.

Dijo que La Fuerza del Pueblo iba a organizar comités de defensa del voto con compañeros ex militares y ex policías que conocen la faena. Ex militares y ex policías en acción. Quienes tienen buena memoria recordaron que Juan Bosch en el 1966 aconsejó a sus votantes que fueran a las urnas con palos y piedras, y el propósito era el mismo: salvaguardar el sufragio.

53 años después Fernández hace la misma exhortación, y tal vez peor, o más grave, pues los ex militares y ex policías no usarán palos y piedras, ya que conservan su arma de reglamento. Antes que un ejercicio cívico, los colegios electorales serán el 20 de mayo del año que viene escenarios de guerra. La Fuerza del Pueblo impondrá su voluntad a la mala.

Tal vez Fernández no lo sepa, no se lo hayan dicho, pero ese anuncio provocó en sectores que no – necesariamente — son contrarios a sus intereses, verdadero estupor.

Consideran que debería bajarle algo, que se dejó llevar por ímpetus de ocasión. Que un león ruge, pero no echa fuego por la boca como los dragones.

En El Crespúsculo de los Dioses un personaje pregunta si es que las estrellas (los actores) son ahora más pequeñas o lo son las películas (el escenario). En el teatro se sobreactúa, en la vida real se pierden los cabales.

Culpa del temperamento y no del tiempo. Fue fácil apear del caballo al caudillo en el poder, pero parece que difícil obligar a recogerse al caudillo en oposición.

Y todavía no amanece, Tovarich.

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