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13 de abril del 2021

Política

¿La última oportunidad?

Para mucha gente este Gobierno del Cambio puede ser otra administración en la cual ofrecidos puentes, casas, hospitales, carreteras, reforestación, educación, salud y todo lo que los candidatos proponen, se cumplen algunas promesas y la rutina convierte la acción gubernamental en “más de lo mismo”. Para mi generación, la del 1930 al 1960 esta parece […]




Para mucha gente este Gobierno del Cambio puede ser otra administración en la cual ofrecidos puentes, casas, hospitales, carreteras, reforestación, educación, salud y todo lo que los candidatos proponen, se cumplen algunas promesas y la rutina convierte la acción gubernamental en “más de lo mismo”. Para mi generación, la del 1930 al 1960 esta parece ser la última oportunidad de lograr hacer realidad los cambios, los ajustes sociales, políticos y económicos que requiere la Nación para que haya justicia económica, social, política y moral. El filósofo español lo señaló, lo expresó de manera clara: cada generación crea sus propios héroes, sus propios modelos, sus propios sueños, sus propias utopías. Resulta difícil para la generación rebelde ver que los ideales de ayer, las metas colectivas de entonces se hayan convertido en un modelo que viste pantalones apenas sostenidos en la cintura, rotos en distintas partes de las piernas, con una gorra ladeada y una camiseta con letreros, imágenes y palabras en inglés. Ese es el cambio que se ve, que se nota, que profundiza la diferencia social y económica que divide la sociedad, básicamente, en los desheredados de la fortuna y los que tienen mucho que perder Para eso no fue que luchó, estudió, trabajó, participó en política mi generación, como dijo un poeta: “conocíamos las cosas de oídas/ el amor a la Patria/ la guerra/ el valor/ el sacrificio”. Hicimos realidad todo lo que era posible y quebramos lanzas para construir lo imposible. Actuamos sin temor, a conciencia, conociendo los riesgos, sabiendo que, como dijo Martí, todo el que se mete a redentor termina crucificado. Después de aquella generación aguerrida, hemos permitido, y hemos cambiado nuestra agenda, alejamos las metas y nos acomodamos a la molicie. Tengo para mí que este Gobierno del Cambio debe ser el que compense y equilibre la sequedad de justicia que se traduce en falta de trabajo, escuelas que enseñen, hospitales con personal médico competente, instalaciones físicas adecuadas y el suministro de medicinas requerido. El gran Cambio, el necesario, el requerido, está por llegar. No basta con una y otra disposición, en algunos casos cosmética. El gran Cambio requiere de mucho más. El gran Cambio precisa de la participación popular, de la movilización popular en favor de la reforestación, de la alfabetización, del respeto de la autoridad hacia los gobernados, de auscultar y escuchar el corazón del pueblo. Y mucho más Siempre he sido un gran optimista. No tengo espacio para la desesperanza. Ahora, al cabo de los años, miramos hacia atrás y sabemos que cumplimos nuestro deber, que nunca tuvimos el Gobierno y que seguimos en la misma disposición, aunque tengamos cada vez más distante la posibilidad de hacer el real y necesario Gran Cambio. PorBonaparte Gautreaux Piñeyro

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