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16 de abril del 2021

Opinión

La visita de Virgilio

César Medina. Virgilio Alcántara voló directamente de Lisboa a Nueva York para verme y acompañarme unos días a propósito de mi convalecencia, porque es embajador en Portugal y hace apenas unas cuantas semanas que se acreditó para desempeñar uno de los cargos más relevantes del servicio exterior dominicano en Europa. En 47 años que llevamos […]




César Medina.
Virgilio Alcántara voló directamente de Lisboa a Nueva York para verme y acompañarme unos días a propósito de mi convalecencia, porque es embajador en Portugal y hace apenas unas cuantas semanas que se acreditó para desempeñar uno de los cargos más relevantes del servicio exterior dominicano en Europa. En 47 años que llevamos de compañerismo y amistad profunda, Virgilio y yo hemos llegado prácticamente a ser como hermanos que se buscan en todas las circunstancias importantes de la vida. Como reportero y ejecutivo de diario, trabajé sólo en dos periódicos: Última Hora y Hoy, ambos fundados y dirigidos por él. Virgilio dirigió Última Hora desde 1970 hasta 1981, cuando fundó el matutino Hoy, una hechura suya con propiedad de Pepín Corripio, y donde le acompañamos un buen grupo de periodistas profesionales que habíamos hecho pininos a su lado: Miguel Franjul, Manuel Severino, Carmenchu Brusiloff, Max Reynoso, Héctor J. Cruz, y veteranos como Manuel Rueda, Max Reynoso, Justo Castellanos y otros muchos. Estuve a su lado en Hoy hasta que renunció de la dirección de ese diario para pasar al servicio exterior, donde ha estado los últimos 29 años y ocupado las principales embajadas dominicanas. Su vida profesional de más de medio siglo ha discurrido en esos dos diarios-- más el Listín, donde comenzó--, y en la diplomacia.
La estabilidad laboral y emocional de ese gran amigo y compañero es sinónimo de seriedad, honestidad y entrega a dos carreras profesionales en las que ha alcanzado los principales peldaños y se ha ganado la admiración y el respeto de todos quienes le hemos acompañado en este largo trajinar. Su visita tan especial en este momento igualmente especial de mi vida, tiene también connotación especial… Porque aún en la distancia física, Virgilio y yo nos hemos mantenido cerca desde aquel 1970 en que me acogió como aprendiz de periodista en Última Hora, me orientó, me otorgó roles especiales y veló por mi crecimiento y superación… … Revisando un pasado añoso   Hemos aprovechado estos días, Virgilio y yo, para recordar experiencias y pasar revista a algunos pasajes importantes en el ejercicio del oficio de periodista. Verlo en retrospectiva proyecta-- que no sólo el arrojo desafiante contra la opresión política de los años 70 y 80--, sino también la temeridad de un periodismo que difícilmente pueda replicarse en el país. Fueron los tiempos de la más dura represión política de la historia contemporánea; casi a diario los órganos represivos asesinaban a jóvenes opositores, en su mayoría miembros de los grupos izquierdistas que luchaban en las calles con abierta beligerancia al régimen de Balaguer. Y nosotros, los periodistas, éramos los responsables de informar no sólo sobre esos atropellos brutales, sino de denunciar su origen, a sus autores, investigar causas, consecuencias, motivos… Eso era intolerable para los verdugos de esa juventud que sólo en la prensa independiente encontraba refugio y protección. Sobre esa base construida en la solidaridad de amigos y compañeros de oficio, surgió esta amistad que dura ya medio siglo y de la que forma parte un grupo de periodistas muy reconocidos entre los que se encuentran Franjul, Aníbal de Castro, Augusto Obando-- fallecido--, Gregorio García Castro-- asesinado por la Policía--, César Rivera, Mario Emilio Pérez... …Caminatas en Manhattan   Virgilio me lleva la ventaja de que ha vivido como en cuatro o cinco ocasiones distintas en Nueva York: ha sido cónsul general; dos veces jefe de la Misión de la ONU; embajador en misión especial… Yo nunca he vivido en NY pero es una de mis ciudades preferidas. Por prescripción médica debo hacer caminatas diarias por razones cardiovasculares y para fortalecer mi masa muscular, y en Virgilio he encontrado al compañero ideal porque en el trayecto tenemos la oportunidad de adentrarnos en los caminos memoriosos que nos trasladan a aquellos años de lucha, sueños, utopías… … Es una lástima que casi tenga que regresar a Portugal … ¡Aunque me dicen que Aníbal ya tiene un pie en el estribo del avión!

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