República Digital - Indotel Anuncio

12 de abril del 2021

Deportes

Las consecuencias de la eliminación del PSG

¿Cómo se mide la desilusión de un equipo de fútbol? ¿Y de una ciudad? París y el PSG pasaron el martes por la noche en un par de horas del estado de euforia provocado por la excitación de los malos modos de los ultras a la desolación reflejada en los silbidos a sus jugadores cuando en el […]




¿Cómo se mide la desilusión de un equipo de fútbol? ¿Y de una ciudad? París y el PSG pasaron el martes por la noche en un par de horas del estado de euforia provocado por la excitación de los malos modos de los ultras a la desolación reflejada en los silbidos a sus jugadores cuando en el último cuarto de hora el Madrid les bailaba entre la lluvia que caía inclemente y los olés de los 3.000 aficionados blancos que, arrinconados en una de las esquinas del Parque de los Príncipes, por fin saboreaban la venganza del viejo fútbol, el de toda la vida, un territorio en el que todavía no todo consiste en llegar con una maleta repleta de dólares y comprar lo que te dé la gana.

L’Equipe titulaba su edición digital “La desilusión es inmensa”. Y en la de papel: “Todo esto para nada”, en referencia a los más de 400 millones gastados en verano para su asalto definitivo a la élite de la Champions después de su estruendoso fracaso el año pasado en el Camp Nou. Mientras Unai Emery rumiaba cómo justificarse ante los medios, el presidente qatarí Nasser Al-Khelaifi atendía presto a su propia televisión en el palco. Su cara glacial era todo un poema y anunciaba los peores presagios para Emery y compañía. “Hoy no es el mejor momento para hablar de cambios, sino de continuar trabajando”. Pero su cara decía justo lo contrario y así lo entendieron los periodistas franceses que hasta por tres veces le preguntaron al entrenador vasco si hoy y aquí había acabado su proyecto parisino. “No quiero pensar en eso”, contestó Unai las tres en su esforzado francés.

Al-Khelaifi no quiso tomar decisiones en caliente... pero su cara lo decía todo

Mientras dentro del estadio todo era un funeral (menos en el vestuario del equipo visitante, donde la juerga se oía a distancia), en los aledaños los ultras decepcionados se las tenían tiesas con los CRS (los antidisturbios franceses), que no se distinguen ni por su pequeño tamaño ni por andarse con chiquitas. Una hora después, los restos de la batalla todavía eran apreciables en forma de cubos y vallas volcados y basura esparcida. La lluvia había dispersado la humareda de las bengalas y quedaba en el ambiente el frío y esa humedad penetrante de París en invierno que cala los huesos.

Los jugadores del PSG no fueron ni mucho menos ajenos al desastre en el que se veían envueltos con el papel de protagonistas. Como grupo mal avenido, cada cual explicaba sus pesares a su manera. Julian Draxler, quien se tiene por un fenómeno, sacaba su bilis contra Di María, al que sustituyó: “¿Cómo es posible retirarse tan lento?”. Y reprochaba a su entrenador por el planteamiento: “El Madrid jugó tranquilamente. Cuando pierdes 3-1 tienes que presionar. No sólo hacer pases y esperar que el gol caiga del cielo. Merecimos ser eliminados. Este verano gastamos 400 millones de euros y dijimos que era para cambiar y al final ni pasamos de ronda”, declaró como si tal cosa a la televisión pública alemana.

Los presidentes de PSG y Real Madrid, Nasser Al-Khelaifi y Florentino Pérez© Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. Los presidentes de PSG y Real Madrid, Nasser Al-Khelaifi y Florentino Pérez Los presidentes de PSG y Real Madrid, Nasser Al-Khelaifi y Florentino Pérez(Franck Fife / AFP)

La prensa francesa ya no lloraba ayer por la eliminación. Los titulares eran más prácticos, del tipo “Fin de ciclo” o “¿Quién sustituirá a Emery?”. No será por falta de dinero para pagar el finiquito.

Noticias destacadas