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07 de mayo del 2021

Opinión

Las dos intervenciones estadounidenses (1916-1965)

José Nicolás Almánzar. 2 de 2 En anteriores entregas expuse las variadas informaciones de la gesta del 24 de abril y la primera intervención de 1916. Hoy quiero incluir las principales informaciones de la segunda intervención estadounidense ocurrida el 28 de abril de 1965. El falso motivo para esta lamentable intervención se fundamentó en que […]




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En anteriores entregas expuse las variadas informaciones de la gesta del 24 de abril y la primera intervención de 1916. Hoy quiero incluir las principales informaciones de la segunda intervención estadounidense ocurrida el 28 de abril de 1965. El falso motivo para esta lamentable intervención se fundamentó en que los Constitucionalistas deseaban instalar un gobierno parecido al que inició en Cuba el Dr. Fidel Castro, lo que realmente no era cierto. Debo destacar el papel protagónico que tuvieron miembros de la Confederación Autónoma de los Sindicatos Cristianos (CASC), destacándose entre ellos los sindicalistas amigos Luis Henry Molina, afectado hoy con una enfermedad cerebro-vascular y José Gómez Cerda, quienes además viajaron a Puerto Rico a entrevistarse con el profesor Juan Bosch. Intervenido el país por los americanos, el 28 de abril se juramentó un Gobierno militar, integrado por el Coronel Pedro Bartolomé Benoit, Coronel Enrique Casado Saladín y el Capitán Manuel Santiago Carrasco, seleccionado en representación del Ejército Nacional, de la Fuerzas Aérea Dominicana y la Armada Dominicana. Desembarcaron 42,000 interventores marines, muchos de los cuales no sabían a donde habían desembarcado y evacuaron 1,172 personas integradas por norteamericanos, miembros del triunvirato y unos artistas que firmaban una película en la ciudad capital. El panorama de la guerra de abril cambió el destino de la lucha armada pues los norteamericanos enfrentaron a los constitucionalistas. La intervención fue respondida por el pueblo y principalmente por los trabajadores organizados como, la Confederación Latinoamericana de Sindicatos Cristianos (CLASC). Miembros de la CASC viajaron al interior del país promoviendo una huelga general en contra de la nueva intervención, entre los cuales figuraron Francisco Antonio Santos (EPD), Pedro Peralta hijo (EPD), Rafael Abreu (Pepe), Rafael Rodríguez y otros más que por falta de espacio no podemos mencionar. Los Estados Unidos quisieron legalizar esta falsa intervención a través de la OEA convirtiéndola en la llamada Fuerza Interamericana de Paz y obteniendo que países como Brasil, Nicaragua, Costa Rica, entre otros, enviaran militares para legalizar la intervención. Los Constitucionalistas fueron arrinconados en unas 28 cuadras de la ciudad colonial e hicieron un corredor para mantenerlos acorralados, a través del cual era que los amigos y familiares podíamos visitarlos. El 14 de junio los interventores hicieron un ataque mortal a los Constitucionalistas quienes se defendieron valientemente. En esta hazaña se distinguieron varios militares que me es imposible mencionar, sin embargo, no puedo dejar de señalar a mi hermano Marino Almánzar, especialista en el manejo y reparación de tanques AMX, que había aprendido en la hermana República de Venezuela. En agosto la OEA, el gobierno Constitucional de Caamaño y el Gobierno de Reconstrucción Nacional llegaron a un acuerdo para terminar la guerra firmando el Acta de Reconciliación y el Acta Institucional, quienes aceptaron un Gobierno Provisional que encabezó el Dr. Héctor García Godoy, quien se comprometió a realizar elecciones en menos de 6 meses ni mayor de 9, con los cuales el país volvió a la normalidad, pudiendo destacar que las acciones y posiciones de los trabajadores fueron positivas porque estaban basadas en principios y valores patrióticos. El Coronel Francisco Alberto Caamaño fue designado agregado militar en Londres y según me han informado leyó la mayoría de los libros de la teoría Marxista, se fue a Cuba donde preparó un grupo de dominicanos para establecer una guerra de guerrilleras, desembarcando en Playa Caracoles y ascendiendo a las lomas por San José de Ocoa librando varias batallas contra el ejército regular enfrentándose con franca valentía, pero fueron lamentablemente abatidos en forma desigual. Hoy amplios sectores del país lo recuerdan y veneran, junto al Coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, el Coronel Juan María Lora Fernández y otros valientes militares constitucionalistas, quienes se comportaron como verdaderos héroes nacionales, para que nuestro país recobrara nuevamente su libertad.

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