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13 de mayo del 2021

Opinión

Las llagas

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio  El Papa Francisco ha puesto sobre el ta­pete los últimos años que Jesucristo está resucitado, está vivo con las lla­gas. Los evangelios nos lo presentan con las llagas: “Ven Tomás mete tu dedo en las llagas y no seas no creyente, cree. ‘Se­ñor mío y Dios mío: […]




Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

 El Papa Francisco ha puesto sobre el ta­pete los últimos años que Jesucristo está resucitado, está vivo con las lla­gas. Los evangelios nos lo presentan con las llagas: “Ven Tomás mete tu dedo en las llagas y no seas no creyente, cree. ‘Se­ñor mío y Dios mío: dice Tomás’.”

Esto nos enseña cómo la vida al nosotros mo­rir deja sus huellas y se van con nosotros. Es una reflexión profunda. Jesucristo se fue y está resu­citado en su cuerpo, con sus llagas. Cuando noso­tros resucitemos también en el cuerpo, –porque ahora hay una resurrección del alma, hay una re­surrección de la vida, hay una resurrección para triunfar– entonces la otra resurrección es en la vi­da. Nosotros seguimos en la historia, no morimos.

Hay personas que van a dejar sus llagas y la de­jarán en la historia. Los que han fallado, los que son corruptos por ejemplo, le dejarán eso a la his­toria. Solamente lo podrán corregir los que se han arrepentido, los que han cambiado, los que son capaces de decir “fui como Zaqueo, robé, pero de­volví todo lo que había robado”. Ese pasará, re­sucitará, seguirá en la historia vivo y se recordará para siempre. Es como el ADN. Por eso nosotros vivamos con nuestras llagas, porque estarán con nosotros siempre.

Hasta mañana si Dios, usted y yo lo queremos.

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