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17 de abril del 2021

Opinión

Las primarias

Las primarias son las elecciones internas que celebran los partidos políticos, mediante convención o congreso, para escoger sus directivos (en sus más diversos niveles jerárquicos) y también seleccionar sus candidatos a la Presidencia de la República, al Congreso Nacional, alcaldías y regidurías. (En los últimos tiempos, sin embargo, los jefes de las organizaciones políticas mayoritarias […]




Las primarias son las elecciones internas que celebran los partidos políticos, mediante convención o congreso, para escoger sus directivos (en sus más diversos niveles jerárquicos) y también seleccionar sus candidatos a la Presidencia de la República, al Congreso Nacional, alcaldías y regidurías. (En los últimos tiempos, sin embargo, los jefes de las organizaciones políticas mayoritarias no han sometido al escrutinio de sus militancias sus ofertas electorales y todas han sido escogidas mediante designación y/o acuerdos de aposentos). Las primarias pueden ser abiertas o cerradas. Son abiertas cuando se hacen con el padrón de la Junta Central Electoral. Y cerradas cuando sólo los militantes de una entidad política tienen derecho al sufragio. Unas y otras no son buenas ni malas, aunque es obvio que las abiertas otorgan derecho a decidir sobre el destino de un partido X a personas ajenas al mismo. El Senado de la República acaba de aprobar primarias abiertas y simultáneas para todos los partidos políticos en el marco de una jugarreta del oficialismo, que, mediante el uso del presupuesto nacional, aplastaría a su adversario interno y podría influir, si se lo propone, en escogencia de candidatos de otras agrupaciones. Algunos alegan que por el carácter simultáneo de las primarias es un imposible contaminar resultados de otras entidades. No obstante, en fraudes y marrullerías en el PLD hay gente con postgrados. ¿Olvidan las enseñanzas de Joao Santana y de otros expertos pagados con el dinero del contribuyente? Posiblemente la aprobación senatorial de primarias abiertas sólo tiene como objeto las candidaturas peledeístas, sobre todo la presidencial, y lo de simultáneas procura despejar sospecha de la oposición. Es posible. Pero involucrar y amarrar a todas las agrupaciones mediante una ley no deja de ser un exabrupto inaceptable y propio de un régimen dictatorial, como en efecto tenemos. Ni Balaguer en sus mejores tiempos llegó a esos extremos. El PLD fue un partido pequeño, de cuadros, sin mayor incidencia congresual, y nunca se le impuso nada. ¿Se imaginan que en esos tiempos se aprobara una ley similar, con primarias abiertas, y le hubiesen quitado el PLD a Bosch para poner a Botello o a otro pragmático con el que Balaguer se entendiera? Las primarias abiertas o cerradas no son malas ni buenas, sencillamente la prudencia, la lógica y el respeto a las organizaciones opositoras aconsejan que cada partido se dé el tipo de elección que desea.

Por:

Danilo Cruz Pichardo .

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