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17 de abril del 2021

Economía

Lastre económico al acecho

Por FELIX SANTANA GARCIA.     Un tema que hoy se hace recurrente es el de la ralentización económica global. Preocupante para todos ya que afecta directamente la calidad de la vida del ser humano el cual conjuntamente con el cambio climático son tópicos de primer orden en los momentos actuales, los que afectan el quehacer cotidiano de […]




Un tema que hoy se hace recurrente es el de la ralentización económica global. Preocupante para todos ya que afecta directamente la calidad de la vida del ser humano el cual conjuntamente con el cambio climático son tópicos de primer orden en los momentos actuales, los que afectan el quehacer cotidiano de los pueblos y colocan en juego la preservación de la vida en el planeta tierra. En los últimos meses los bancos centrales están librando una batalla titánica desde el punto de vista monetario con el propósito de evitar un colapso en la economía de sus países similar a las crisis acontecidas en años pasados. La banca central mediante las herramientas de mercado abierto hace malabares para mantener la estabilidad macroeconómica, de ahí que esta recurre a disminuir las tasas de interés o precio del dinero, estimular los bancos y empresas inyectándoles dinero, interviniendo los mercados a través de las ventas de divisas a los fines de retirar dinero en circulación, emitiendo certificados, letras y notas financieras y liberando o contrayendo fondos del encaje legal. Acciones que cada vez que las economías se ven en aprieto se recurren a ellas como si se tratara de un simple juego para controlar la oferta y la demanda de dinero ya que no se conocen otras alternativas a menos de se decrete la paralización de todos los procesos económicos que hoy se conoce. No es nada nuevo lo que hoy aplica la banca central para evitar una parálisis total que lleve al ser humano a una depresión de la economía. Definitivamente la economía es tan sensible que cualquier amenaza de guerra o de cambio en las reglas comerciales basta y sobra para que el ser humano se sienta en amenazado ya que se ha acostumbrado a vivir siempre en la zona de confort de la economía y cualquier destello en ella es motivo de preocupación. El atentar contra el orden económico ya conocido es motivo para que las alarmas se disparen y se busquen soluciones que eviten entrar en una situación no controlada por el ser humano que le podría llevar hasta a su desaparición. La humanidad al conocer el pasado histórico económico crítico, entra en pánico desde que siente el primer dejo de incertidumbre que podría llevarlo de nuevo a ciclos no deseados, más aún al saberse que economistas y financistas no han podido prever con certeza los ciclos recesivos o de depresiones económicas, similar a lo que sucede con la no detección anticipada de los movimientos telúricos. Por los eventos económicos pasados se actúa en previsión de lo que podría sucederle a la economía. Conforme lo anterior la banca central se encuentra en sesión permanente y desde ya toma medidas adecuadas y oportunas para evitar que los acontecimientos que hoy se suceden en el orden económico impacten de forma negativa en la vida humana. Aunque no sea de extrema alarma pero si de preocupación la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) baja las tasas de interés e inyecta liquidez debido a las tensiones financieras existentes. De ahí que la Fed bajó recientemente las tasas de interés entre 1.75% y 2.00% y enfrentó la demanda de liquidez mayor a la esperada, por tercer día consecutivo para mantener lubricado el sistema financiero y controlar los tipos de interés. El banco central de los Estados Unidos cubrió los 75,000 millones de dólares que ofrecía, frente a los 84,000 millones que solicitaron los bancos y empresas y se esperan nuevas inyecciones de dinero que hoy ya sobrepasan los US$200 mil millones para enfrentar la volatilidad amenazante. Otro mecanismo que actualmente está utilizando la Fed para calmar la tensión es el de comprar deuda o bonos a cambio de efectivo, para así empujar a la baja el costo de los créditos a muy corto plazo. Este mecanismo trata de operaciones de mercado muy rápidas y temporales, a las que no se recurría desde la crisis del 2008. Lo interesante o importante es que la banca central dispone de las herramientas para controlar los mercados. Es menester recordar que en cuestiones financieras y económicas se debe actuar con cautela porque una decisión festinada es motivo de desequilibrio generalizado y en estas disciplinas hay que evitar cometer errores que desajusten la economía. Se espera que las más recientes acciones de Estados Unidos de Norteamérica y China en el ámbito comercial contribuyan a bajar la tensión que se respira en Wall Street. Aunque el presidente de la Fed descarta de plano un escenario de recesión global pero no es un secreto que persisten muchos factores de incertidumbre y riesgos como la guerra comercial y la baja inflación. En consonancia con lo que actualmente ocurre en los Estados Unidos de Norteamérica, primer socio comercial que tiene la República Dominicana, las autoridades monetarias y financieras toman medidas económicas para evitar el contagio de una posible recesión global. Y para ello la banca central dominicana bajó las tasas de interés de política monetaria a 4.75%, la tasa de interés overnight de 3.50% a 3.25% anual  y la tasa de facilidad (repos) de 6.50% a 6.25%, al tiempo de que inyectó unos US$100 millones al mercado y solicitó a la banca nacional desembolsar los fondos autorizados del encaje legal al sector inmobiliario de forma más expedita. Se sabe que hay cierta lentitud en el consumo interno y que el Banco Central de la República Dominicana trata de reactivar o calentar la economía mediante la aplicación de sus últimas medidas monetarias pero no es menos cierto que muchos agentes económicos y público en general se encuentran altamente endeudados y la banca múltiple no está dispuesta a asumir riesgos al festinar las aprobaciones de nuevos créditos a sus clientes. De manera que aunque se hayan tomado las anteriores medidas para liberar de forma rápida los fondos del encaje legal los efectos de tales decisiones serán lentos. De lo que hay que estar consciente es que nadie tiene la solución que pudiese evitar una recesión ante los riesgos e incertidumbres que hoy merodean el ambiente. Ahora bien, hay que reconocer que las medidas que hoy toma la banca central dominicana son las más adecuadas a los fines de evitar que la nación entre en el círculo de países que podrían ser afectados por la recesión que ya amenaza a las principales economías del mundo. En ese sentido, se invitar a las autoridades a mantenerse más que vigilantes por si es necesario endurecer las medidas que hasta ahora se han tomado y cuidar al país del lastre económico en acecho.

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