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13 de abril del 2021

Opinión

Ley de Partidos, cuotas

Orlando Gil. LOS JOVENES.-  Las primarias en el PLD, o en el  comité Político, es una sábana que lo arropa todo. En la última reunión salió a relucir el tema de los jóvenes, se trató por arribita y no se sabe que fue lo que se aprobó. Si cuota, y si igual que las mujeres. […]




Orlando Gil.
LOS JOVENES.-  Las primarias en el PLD, o en el  comité Político, es una sábana que lo arropa todo. En la última reunión salió a relucir el tema de los jóvenes, se trató por arribita y no se sabe que fue lo que se aprobó. Si cuota, y si igual que las mujeres. Intriga la situación, pues para el sector femenino se pedirá un 40%, y si se diera semejante porcentaje a los jóvenes ¿qué quedaría para los hombres que se consideran de tercera edad? ¿20%? Evidente sería una discriminación, y los afectados de  seguro  protestarán. Aunque  “los viejos” podrían burlarse y de broma  reivindicar una categoría risueña: “jóvenes de espíritu”. La nueva generación tiene derecho a reclamar mayores espacios y no esperar que la muerte imponga su designio y  cree condiciones de relevo. Sin embargo, los jóvenes como las mujeres intentan la vía fácil: la cuota. Una especie de subsidio político o de rango sin ganárselo en la guerra. Por ejemplo. Los jóvenes parecen no recordar que en el VIII Congreso se decidió crear una JPLD,  un frente de masas que organizaría la juventud del partido... SOBRE LA MESA.-  La causa de los jóvenes fue llevada al seno del Comité Político por Carlos Amarante, quien dijo llevar años trabajando el tema. O el sector. Aunque parece que como tarea propia y no del partido. Aprovechar la discusión de la Ley de Partidos y poner sobre la mesa la situación de los jóvenes, fue una buena iniciativa y obligará al organismo a considerar un aspecto que tal vez haya descuidado. La desigualdad que se observa en el Comité Central es alarmante, y los responsables del partido deben recordar los manejos que permitieron acceder a ese órgano. No era fácil a un  muchacho, como se le califica,  ascender políticamente, a menos que contara con la bendición de un grupo o dispusiera de medios económicos. Los riquitos se beneficiaron de todas las ventajas, y la nueva generación, con su precariedad, tuvo que quedarse fuera. ¿Qué pasará ahora? Insistirá Carlos Amarante o los jóvenes buscarán justicia por sus propios medios, o tocando la puerta de dirigentes con influencia o expresando rebeldía. En todo caso aprendiendo que en política nada se da gratis, que los espacios se disputan y las posiciones se consiguen o con trabajo o con lucha. La movilización se impone... LOS DISCURSOS.- Carlos Amarante es del grupo de Danilo Medina, y la semana pasada otro de Los Hombres del Presidente, el Administrativo, José Ramón Peralta, estuvo agitando a favor de los jóvenes. ¿Iniciativa propia o de tendencia? Secreto, e incluso misterio. Sin embargo, conviene recordar que tiempo atrás, pero no muy atrás, Leonel Fernández discurrió sobre el tema. Recapituló con buen tino. Advirtió que los nacidos en los años de su primera gestión de gobierno, ya eran adultos y en condiciones de militar políticamente. Eran algo así como un ejército sin organizar y sin noción de guerra. Había por tanto que ocuparse de atraer esa masa y lograr con ella propósitos políticos. La preocupación por los jóvenes, como puede verse, no es de un bando, sino de los dos. El de Medina y el de Fernández. ¿Cuál defenderá con más ardor la cuota de los jóvenes en la Ley de Partidos? La ocasión es ideal para promover, para postular, pero sobre todo para ganar un sector de indudable importancia política. Los discursos resultan agradables al oído, pero son palabras que se llevará el viento si no se corresponden o con acciones de partido o medidas de gobierno. La cuestión está sobre la mesa, y los líderes o el Comité Político no pueden obviarla... LOS DEFENSORES.- Tampoco deben pasarse por alto que los jóvenes del Partido Revolucionario Moderno reclamaron una cuota y que no hace mucho. Además de que fue en el contexto del debate sobre la Ley de Partidos. Los jóvenes, por alguna razón, están tomando conciencia, pero no de manera individual, sino como generación. La lucha no está definida, ni tiene la orientación adecuada, y no puede pensarse en gestos como Mayo del 68 en Francia. Los jóvenes dominicanos, isleños de circunstancia, expresan inquietudes políticas, y no de simple militancia, sino de poder. Y si por ahora en un partido, más tarde en el gobierno. Quieren ser considerados como natural relevo, pero no de futuro, sino de presente. No se conoce la respuesta en el PRM, e igualmente en el PLD. En el PLD tienen abogados como Carlos Amarante, que llevó el asunto al comité Político, y cuando se discutía un punto crucial de la Ley de Partidos. En el PRM parece que nadie se constituye en abanderado de la lucha de los jóvenes que no sean ellos mismos. Pues hay reacciones que responden al momento y no a una sentida militancia. Luis Abinader debiera tomar esa apuesta, y el premio podría ser suyo por la edad. Hipólito Mejía sería siempre el abuelito, aunque no necesariamente cantarín...

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