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18 de abril del 2021

Mundiales

Libaneses desengañados tratan de hacer de Dubái su «nuevo Beirut»

 Karim Sahib Una mujer pasea en una playa del emirato del Golfo de Dubai el 24 de julio de 2020 con el hotel Burj al-Arab al fondo Tres días después de la apocalíptica explosión que devastó la capital libanesa, Ali Hammud contemplaba los escombros desde la ventanilla del avión que lo llevaba a Dubái, su «nuevo […]




 Karim Sahib Una mujer pasea en una playa del emirato del Golfo de Dubai el 24 de julio de 2020 con el hotel Burj al-Arab al fondo Tres días después de la apocalíptica explosión que devastó la capital libanesa, Ali Hammud contemplaba los escombros desde la ventanilla del avión que lo llevaba a Dubái, su "nuevo Beirut", dejando atrás a su familia y una vida marcada por las decepciones. Hammud, ingeniero informático de 30 años, se resignó a mudarse al emirato del Golfo, que atrae a miles de jóvenes diplomados de Oriente Medio y de otras partes del mundo. La catástrofe del 4 de agosto causó la muerte de más de 170 personas y destruyó sus últimas esperanzas de vivir en paz en su ciudad natal. Un manifestante libanés arroja una bombona de gas lacrimógeno hacia las fuerzas de seguridad durante los enfrentamientos en las inmediaciones del parlamento en el centro de Beirut el 11 de agosto de 2020 © Ibrahim Amro Un manifestante libanés arroja una bombona de gas lacrimógeno hacia las fuerzas de seguridad durante los enfrentamientos en las inmediaciones del parlamento en el centro de Beirut el 11 de agosto de 2020 "Esto no es fácil en absoluto. Tengo la impresión de haber traicionado a la ciudad que amo a morir, pero ya no hay nada para mí allí, salvo la depresión", explica Ali Hammud a la AFP, tras su llegada a Dubái, una ciudad conocida por sus rascacielos, sus restaurantes lujosos y sus ambiciones culturales. Mapa con la extensión de los daños causados por las explosiones del 4 de agosto en Beirut, basado en el análisis de imágenes satelitales © Laurence CHU Mapa con la extensión de los daños causados por las explosiones del 4 de agosto en Beirut, basado en el análisis de imágenes satelitales Un aire del Beirut de antaño, según Ali Hammud. "Dubái será mi nuevo Beirut". "Ahora puedo empezar una carrera profesional, vivir en paz y enviar dinero a mi familia", comenta el joven, que estuvo un año intentando encontrar trabajo en el Líbano, un país golpeado por la peor crisis económica de su historia. Los jóvenes emigrantes libaneses forman parte del paisaje dubaití y ocupan puestos en sectores de la comunicación, de las finanzas y de la cultura, como otros graduados de Oriente Medio.
- "Frustrado" - Inflación galopante, escasez de divisas y rápida depreciación de la moneda, aumento de la pobreza, cortes en servicios básicos como el agua o la electricidad, manifestaciones antigubernamentales... Ali Hammud ha dejado un Líbano que está por los suelos. La calle acusa a la clase política, compuesta por exjefes de guerra que representan a las diferentes comunidades confesionales, de clientelismo, corrupción y negligencia. Un conjunto de factores que estarían en el origen de la explosión pero, también, de la crisis económica actual, según los manifestantes. "No puedo explicar hasta qué punto estoy frustrado. Tuve que dejar mi país hace años a causa de los jefes de guerra", cuenta a la AFP Firas Rachid, jefe contable en una empresa de la gran distribución. "Nos robaron, ¿y ahora nos matan?", critica este beirutí de 31 años, que vive en Dubái desde 2016. En otro tiempo, la capital libanesa ocupaba una posición especial en Oriente Medio, con sus prestigiosas universidades, sus médicos reputados, una vida nocturna animada y una escena cultural e intelectual chispeante, en una región notoriamente hostil a la libertad de expresión. Una foto del 19 de julio de 2020 muestra el Burj Khalifa de Dubai, la estructura y el edificio más alto del mundo desde 2009 © Giuseppe Cacace Una foto del 19 de julio de 2020 muestra el Burj Khalifa de Dubai, la estructura y el edificio más alto del mundo desde 2009 Millones de libaneses (médicos, ingenieros, profesores y otros) se han ido yendo del país a lo largo de los años, en busca de una vida mejor en Europa, Estados Unidos y, ahora cada vez más, en los países del Golfo, ricos en petróleo pero pobres en recursos humanos. Según las cifras oficiales de Líbano, unos 350.000 nacionales viven en los seis países del Golfo, cerca de un tercio de los cuales en Emiratos Árabes Unidos, principalmente en Dubái. - "Centro regional" - "¿Por qué Dubái? Aquí, conducimos por autopistas, no le tememos a las milicias armadas, tenemos servicios básicos y estamos bien pagados", enumera Firas Rachid. "Mis padres siempre han descrito a Beirut como un núcleo regional en los años 1960-1970. Eso es exactamente lo que es Dubái hoy en día", asegura. El dirigente de Dubái, jeque Mohamed bin Rashid Al Maktum, cuenta en sus memorias su primera visita a Beirut, antes de que la guerra civil desgarrara la capital libanesa. "A principios de los años 1960, sus calles estaban limpias, sus barrios, bonitos; sus mercados, modernos. Era una fuente de inspiración para mí. Soñaba con que Dubái llegara a ser un día como Beirut", escribió. Décadas después, Dubái se ha convertido en un centro mundial de las finanzas, del entretenimiento, del transporte aéreo y del turismo. Una ascensión fulgurante favorecida por la mano de obra llegada desde Asia pero, también, por los jóvenes diplomados libaneses, palestinos, jordanos, egipcios o marroquíes. Ali Hammud recuerda un partido de baloncesto organizado en Dubái el año pasado entre dos equipos libaneses afiliados a comunidades distintas. Las divisiones confesionales alentadas por el sistema político del país fueron reemplazadas por un solo lema, explica: "Todos hacemos uno". Un grito que hoy retoman tanto la diáspora como los manifestantes de Beirut. mah/sls/aem/mdz/jvb/zm

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