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20 de abril del 2021

Opinión

Lo ético, no lo familiar

Orlando Gil. El año termina con una justicia independiente lenta y una política dependiente que no se decide a afrontar los desafíos de la circunstancia. Oposición y gobierno están en la pista, pero no dan los primeros pases de baile, pues si la empolvan, cualquiera de los dos puede resbalar. El gobierno, en el año […]




Orlando Gil.
El año termina con una justicia independiente lenta y una política dependiente que no se decide a afrontar los desafíos de la circunstancia. Oposición y gobierno están en la pista, pero no dan los primeros pases de baile, pues si la empolvan, cualquiera de los dos puede resbalar. El gobierno, en el año que casi llega, deberá demostrar qué es el cambio, ya que, aunque la consigna se mantiene, no se corresponde con la realidad ni con la verdad. Solo gerenció la mitad del 2020, y una mitad no es todo. Además de que se vio obligado a dar continuidad de Estado, y no solo como gobierno, sino también como situación. A seguir y aplicar políticas establecidas, con méritos propios, y que alterarlas pudo ocasionar múltiples o mayores problemas. El 2021 tiene muchos retos, pero el principal es que la administración Abinader defina su perfil y actúe de acuerdo a su naturaleza. Una circunstancia que, además de nueva, será intrigante, ya que en la medida que se mueva, la oposición hará otro tanto La justicia independiente jugará un papel político, pero no será suficiente. El expediente del pulpo aparenta pesado, pero el tiempo aligera las cosas. Puede marear al oponente, pero la experiencia del cuadrilátero es de boxeador en la lona, y con cuenta de 9, que se levanta y gana la pelea. El PLD no duerme, pero tampoco ronca, y el Noveno Congreso no será remedio, y mucho menos panacea, a males personales peores que los institucionales. Incluso la división, el transfuguismo y las emboscadas de sus antiguos compañeros, son situaciones superables. Los peledeístas solo tienen que revisar su historia. Una historia de división, de transfuguismo y de emboscadas. Juan Bosch pudo reparar el vehículo en cada oportunidad, y aunque ya no está al frente del taller, los aprendices deben recordar -- por lo menos – el sucio. Si con inventario pobre alcanzaron el poder ¿cómo ser ahora políticamente tan insolvente que el partido pierde horizonte y perece en sus manos? Como en España, basta poner lo ético por encima de lo familiar.

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