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17 de abril del 2021

Opinión

Los amos del mundo

La gentileza del buen amigo ingeniero Ramón Alburquerque, me puso en singular aprieto. Me invitó para que compareciera a su programa “Hablan los Sabios”, que se transmite todos los domingos por la Z – 101, donde se debatiría el tema: “Los Dueños del Mundo.” Conociendo la categoría de sus invitados y mis limitados conocimientos sobre […]




La gentileza del buen amigo ingeniero Ramón Alburquerque, me puso en singular aprieto. Me invitó para que compareciera a su programa “Hablan los Sabios”, que se transmite todos los domingos por la Z – 101, donde se debatiría el tema: “Los Dueños del Mundo.” Conociendo la categoría de sus invitados y mis limitados conocimientos sobre tema de tal importancia, lo declino. Pero Ramón, persuasivo, tozudo, me convence. Hace que escarbe mi pequeña biblioteca hasta dar con el libro “Los Secretos del Club de Bilderberg”, del periodista Daniel Estulin, publicado en 2006, después de 15 años de afanosa y peligrosa investigación, donde “se descubre el entramado secreto a través del cual el Club ha intervenido en la mayor parte de los grandes acontecimientos que mueven los hilos del poder mundial.” La existencia de este Club no es secreto para nadie. Tomasu,nombre del hotel Bilderberg, donde es fundado en 1954 por iniciativa del acaudalado David Rockefeller y el patrocinio de la familia real de Holanda. El propósito sería reunir a un selectivo grupo conformado por los más conspicuos e influyentes personajes del mundo libre: la realeza europea, los Presidentes de países amigos y potenciales candidatos, directores de organismos internacionales Banco Mundial, Banco Financiero Internacional, la Reserva Federal, los Bancos Centrales y empresas transnacionales poderosas, asesores políticos, profesores e investigadores de prestigiosas universidades, directores y editores de periódicos y medios y, naturalmente organismos de seguridad y espionaje, OTAN, CIA, FBI, y para usted de contar. En esa reunión anual se debate íntimamente y “ se determina el futuro de la humanidad” o, con mayor propiedad, el dominio del mundo globalizado, que dejó de ser “ancho y ajeno” puesto en manos siniestras que actúan bajo la sombra del poder donde no hay imposibles: obstáculos que no se venzan ni escrúpulos que lo impidan. El fin justifica los medios, siempre que reporte grandes ventajas y enormes ganancias a los amos del mundo. Todo poder lucha por sobrevivir, extenderse y ejercer el dominio sobre los demás. “Teniendo el martillo en su mano no saben hacer otra cosa que martillar.” (Chomsky,“Malestar Global.”) En su libro, Estulin, galardonado en Canadá por el bestseller: “La verdadera historia del Club Bilderberg, mejor libro de no ficción extranjero”, nos revela cosas sorprendentes como la verdadera causa del asesinato de John F. Kennedy por su “rebeldía” o falta de apoyo a la invasión de Bahía Cochinos y la tragedia del 11 de septiembre, conocida de antemano y permitida por George Bush, que inicia “una guerra que no tendrá fin” conducente al control del petróleo y el gas natural “en Afganistán, Irak, Sudan e Irán y, según vaticina, se desatará en Arabia Saudi, los Emiratos Árabes, Siria y en Venezuela, como estamos viendo. Ahora se comprende mejor la situación de Venezuela. Ni Guaidó ni Maduro, menos la legitimidad o ilegalidad de uno o del otro y ni la decantada democracia importa. Lo que sí interesa es el control y dominio de su reserva petrolera y del gas natural que garantiza al Club y al Imperialismo norteamericano “un mejor futuro” andando el Siglo XXI. Por: Luis Scheker Ortiz.

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