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13 de mayo del 2021

Opinión

Los capítulos de Odebrecht en RD

Orlando Gil. PELIGRO, RIESGO.- Gobernar se vuelve peligroso en esta época y el cargo de Presidente de la República constituye un riesgo. No se considera a nadie inocente y a cada mandatario, al término de su período, le espera un expediente pesado y voluminoso. La democracia contagió su popularidad y los que tenían condiciones se […]




Orlando Gil.

PELIGRO, RIESGO.- Gobernar se vuelve peligroso en esta época y el cargo de Presidente de la República constituye un riesgo. No se considera a nadie inocente y a cada mandatario, al término de su período, le espera un expediente pesado y voluminoso. La democracia contagió su popularidad y los que tenían condiciones se convirtieron en especie de estrellas de rock, animando su propia gloria. Pero últimamente, primero el agravio, y nunca el reconocimiento. El panorama está ahí, a la vista y alcance de los interesados. Cada país tiene un ejemplar que mostrar, y algunos hasta tres, como parece será el caso de Perú. Odebrecht que financió tantas campañas electorales, y que –de algún modo– sirvió a la causa democrática, incentivando el fervor de las masas por determinados líderes, si no se contienen los procesos judiciales, acabará ahogando la democracia del continente en la ola que levantó con sus sobornos. Ese es un punto que no se toca, del que no se habla, pero al que le llegará ocasión, pues los escándalos están teniendo un impacto parecido a las políticas del Fondo Monetario Internacional, los golpes de Estado y las guerrillas sobre la estabilidad política de América Latina…

PERÍODO DE PRUEBA.- Los presidentes tendrán que pasar por un período de prueba, una especie de cuarentena, antes de asumirse como ex, pues a todos los están esperando en la bajadita, como se dice por estos lares. Los clubes exclusivos igual tendrán que esperar los nuevos miembros, puesto que no pueden exhibirse ejemplares cuestionados. Carlos Salinas saca la cabeza, pero prontamente retorna a su refugio, a su silencio. Lo mismo sucederá con otros ex mandatarios, que la mala suerte no se conforma con una víctima y sin buscar encuentra, pues la vergu¨enza camina en zigzag. Salinas salió del poder con tal aura de éxito que se le mencionó como seguro titular de un cargo de importancia mundial, al cual no accedió porque la desgracia le llegó en bicicleta. Igual será el destino de Alejandro Toledo, para no referir situaciones que se suponen ya decididas, como la de Dilma Roussef y el propio Luiz Inacio Lula da Silva en Brasil. El caso dominicano no es el caso dominicano, puesto que contrario a lo que se dice, aquí se llegó hasta las últimas consecuencias y al caiga quien caiga…

NICHO DE TRES.- La encuesta Gallup llegó en buen momento, ya que al dar cuenta de la percepción de la gente de que funcionarios de los gobiernos de Hipólito Mejía, Leonel Fernández y Danilo Medina, tomaron dinero de Odebrecht, coloca a la actual administración en un nicho compartido. Los malos no están en un solo bando, en una sola gestión; y eso parece nada, y es mucho si se atiende al nuevo predicamento de la protesta. Se recogen firmas para demandar fiscales especiales, independientes, pero los coros a entonarse en la demostración de Santiago serán de renuncia del Presidente de la República. Si a Medina se le pide renuncia ¿qué a los demás responsables del Estado cuyos colaboradores incurrieron en iguales prácticas lesivas a la moral administrativa? El que está, es el que está, podría decirse. Al que le toca, es al que le toca, también. Pero de seguro que los demás no piensan así, y que Mejía y Fernández no querrían esa salida. No todo el mundo es Michel Temer, el vicepresidente que vendió su alma al diablo y traicionó a Dilma Roussef…

SUERTE COMPARTIDA.- Los tres presidentes bajo cuyos períodos licitó Odebrecht mantienen un silencio expectante. Se supone que Danilo Medina tiene su propio “cojombro” y se lo echa al hombro con la investigación que hará la comisión nombrada al efecto de las plantas de Punta Catalina. Pero ¿y Leonel Fernández e Hipólito Mejía? Fernández es un político contenido, pero no así sus seguidores, a muchos de los cuales les gusta la guerrilla, y más si es entre peledeístas. Mejía es más suelto, repentino y repentista; y sin embargo, todavía no sale con una de las suyas, y de seguro está y estará atento al desenvolvimiento del proceso. Tiene además gente adentro. Lo de César Sánchez no solo es por experto, porque sabe de planta o de electricidad. También se tuvo en cuenta la colindancia política. No es que sea un ve y dile, pero si fuera necesario decir, sin dudas diría. La investigación por tanto es más que compartida, y con el Procurador al parecer no le fue muy mal. En una lo aprietan, en la otra lo aflojan. Y los capítulos se siguen escribiendo…

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