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13 de mayo del 2021

Opinión

Los comentarios de Raúl Féliz

Juan Guiliani Cury. Se ha abierto una especie de discusión en cuanto al tema del crecimiento de la economía dominicana. El tema ha venido a colación de una charla que pronunció el economista dominicano Raúl Féliz Pérez, atendiendo una invitación de una entidad bancaria dominicana. Feliz, quien reside en México desde hace años, ha sido […]




Juan Guiliani Cury.

Se ha abierto una especie de discusión en cuanto al tema del crecimiento de la economía dominicana. El tema ha venido a colación de una charla que pronunció el economista dominicano Raúl Féliz Pérez, atendiendo una invitación de una entidad bancaria dominicana.

Feliz, quien reside en México desde hace años, ha sido profesor del prestigioso centro de enseñanza e investigación El Colegio de México, que fundó el economista mexicano Víctor Urquidi, en la década de los sesenta.

Féliz ha dicho que la economía dominicana sufre de un “sobrecalentamiento”, o sea que el aparato económico del país atraviesa por una sobre demanda que Féliz estima entre un 2.5% y 2.6%. La afirmación del experto dominicano del Centro de Investigación y Docencia Económicas de México (CIDE) se refirió al crecimiento de la economía en el 2016, que el Banco Central reveló fue de un 6.6%, uno de los más alto de la región.

La tesis de Féliz es que este sobrecalentamiento es mayor que el potencial que tiene la economía, según su criterio. Un punto tocado por Féliz Pérez, es en lo que se refiere a la moneda. El su- giere que el peso dominicano está ‘sobrevaluado’ y que consideró “prudente depreciar el peso frente al dólar”. Sin embargo, uno de los éxitos de la economía dominicana ha sido mantener una tipo de cambio flexible y competitivo, lo que ha permitido mantener una estabilidad macroeconómica con baja inflación.

Otros pensadores económicos de prestigio mundial de la talla de Michael Fairbanks, sostienen que es recomendable y saludable que la tasa de cambio de un país en vez de despreciarse, se aprecie en un 5% anual como forma de mantener un tipo de cambio competitivo y evitar un descarrilamiento cambiario que dispararía la inflación, la fuga de capitales y desempleo en la población. Provocar una devaluación antojadiza sería estimular una turbulencia interna de desajustes de precios y descontrol de la cotización del dólar. Y eso no es bueno para la salud económica del país. México, por ejemplo, está atravesando en estos momentos una baja en la cotización del peso mexicano como consecuencia del anuncio del presidente de los Estados Unidos Donald J. Trump, de amenazar imponer un sobrecargo a las importaciones de 35% que provengan de México. Alejemos el fantasma de la devaluación con la eufemística teoría de que la economía sería más competitiva para las exportaciones, en un país donde somos más importadores que exportadores. Por otro lado, Féliz Pérez prevé una proyección favorable para el desempeño económico del país a mediano y largo plazo situando el crecimiento sostenible en un 4.6%.

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