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11 de abril del 2021

Opinión

Los compromisos y la “papa caliente” de Odebrecht

No hay dudas de que una inmensa parte de los políticos del hemisferio, salpicados por el escándalo de la Odebrecht y sus acciones de mega corrupción, tienen una papa caliente en sus manos que no saben cómo deshacerse de la misma. El conocimiento de las acciones delictuosas de la Odebrecht en combinación con los políticos […]




No hay dudas de que una inmensa parte de los políticos del hemisferio, salpicados por el escándalo de la Odebrecht y sus acciones de mega corrupción, tienen una papa caliente en sus manos que no saben cómo deshacerse de la misma. El conocimiento de las acciones delictuosas de la Odebrecht en combinación con los políticos latinoamericanos es conocido por toda la población del Hemisferio. Desde los indios aimaras del altiplano chileno hasta los paupérrimos haitianos que se sostienen comiendo galletas de tierra en algún momento han oído de cómo los políticos latinoamericanos se han beneficiado de esas maniobras de la empresa constructora brasileña. Son muchos los que han disfrutado de esa generosidad carioca, de repartir dinero que no les costaba nada, ya que se lo cargaban a las obras, sobrevalorándolas casi siempre por encima del 50%. Y esa bondad de mano suelta de los brasileños ha tenido su lealtad de los políticos de los demás países. Ellos buscan la forma de hacer que el daño de las denuncias de los propios ejecutivos de la Odebrecht no impacten negativamente en la reputación de tantos ciudadanos del continente. Ahora están al borde de derrumbarse después de haber disfrutado en sus comunidades de una trayectoria de responsabilidad y seriedad que había sido forjada en paja que ya se la llevó el viento. Pero esos ciudadanos “honorables”, y más si eran políticos disfrutando del ejercicio del poder, han sido estremecidos por las declaraciones de los culpables brasileños de la Odebrecht y la operación del Lava-Jato que han preferido evacuar en sus testimonios todas sus maniobras para corromper al continente. Y las autoridades brasileñas han ido suministrando esos interrogatorios a los cuerpos de justicia hemisféricos que fueron escenario de las correrías de los funcionarios encarcelados de la Odebrecht. Son informaciones sesgadas destinadas a que el impacto de las acciones legales se reciba con menos dureza pese a que al final como quiera irán presos los alegres políticos de nuestros países que se bañaron con el dinero corruptor que llegaba del país carioca. La papa caliente de la Odebrecht, la justicia brasileña, se la soltó a las autoridades judiciales de los países que fueron los centros de las actividades ilícitas de la empresa constructora. Por lo tanto les toca ahora actuar a las autoridades frente a la presión firme y constante de una vigilante opinión pública, que en acciones militantes, demandan a la justicia ponerse los pantalones para salvar el buen nombre de la justicia. La justicia dominicana ha estado en entredicho frente a sus similares del continente. Y esto por una evidente parálisis ya que la lentitud para darle la cara al voluminoso expediente de soborno buscaba darle largas al asunto. Tal es la costumbre aquí, de que los expedientes de esa naturaleza pierden su efectividad diluyéndose cuando surge otro escándalo de mayor impacto momentáneo. Pero ahora todo es diferente. La población se ha empoderado del caso del escandaloso soborno y de una forma muy enérgica está en las calles exigiendo las condenas legales. Ya no es tiempo de arreglos de aposentos. Se conocen los expedientes con los sobornos y de cómo maniobraban para que la Odebrecht no perdiera un trabajo en el país. Ya no se pueden proteger a los favoritos puesto que las ramificaciones son extensas, complejas y conocidas, ya que apuntan hacia el poder político de cada país latinoamericano. De eso no se escapa el caso dominicano. De ahí todo el empeño de los políticos de la oposición, que no llegarían nunca al poder por medio de votos, pretendiendo encontrar un atajo para treparse en el poder por la puerta trasera. El poder político de las naciones, en donde los tentáculos de la Odebrecht tuvieron su dominio, esta estremecido por las pruebas que han aportado las autoridades cariocas con el expediente del Lava Jato. No se pueden proteger los favoritos políticos del poder en el país. El pueblo está demandando castigos para los responsables que han sido señalados como los beneficiarios, y que con su ayuda, los brasileños salieron más ricos del país. Hay demasiada atención en los medios de comunicación y en las redes sociales para pretender embaucar al país. Los errores no se aceptan y hasta que se pretenda con la devolución del dinero sustraído, y propósito de enmienda de no volver a meterle al dinero público, para que el pueblo se lo perdone. No hay excusas para los culpables. Acuérdese que son préstamos con un banco financiero brasileño en que ya los préstamos acusan un aumento por las sobrevaluaciones, al menos que esa parte de los créditos aumentados sea cubierta con fondos del gobierno dominicano. Por: Fabio Herrera Miniño                             .

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