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17 de abril del 2021

Política

Los demócratas están en silencio

Adolfo Valenzuela. Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha desatado a criticar con fuerza a los inmigrantes, a México, al sistema migratorio interno, a los integrantes del DACA, a los jueces de inmigración, a la caravana de inmigrantes, y ha amenazado con retirar la ayuda a Honduras por apoyar la caravana, y […]




Adolfo Valenzuela.
Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha desatado a criticar con fuerza a los inmigrantes, a México, al sistema migratorio interno, a los integrantes del DACA, a los jueces de inmigración, a la caravana de inmigrantes, y ha amenazado con retirar la ayuda a Honduras por apoyar la caravana, y terminar con el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá debido a los inmigrantes, los miembros demócratas en el Congreso estadounidense hacen pocas declaraciones. Trump, por lo menos en las semanas recientes, no ha dejado de utilizar su “departamento de relaciones públicas favorito”, Twitter, directo y sin filtro, para exponer su malestar con el tema del muro con México, para “defender a la nación de las drogas y el crimen” que provienen del sur. Dado por enterrado el programa DACA, culpa a los demócratas de una futura deportación de alrededor de 690,000 “soñadores”, aquellos migrantes que llegaron muy jóvenes, algunos niños, a terreno estadounidense. “Tuvieron una gran oportunidad, y los demócratas realmente les han decepcionado. Es una pena. Y ahora la gente se está aprovechando del DACA y eso es una pena”, expresó durante la fiesta de Pascua en la Casa Blanca. Echarles la culpa de este problema a los demócratas es mucho más fácil porque el objetivo final, aunque en lo inmediato parece ser los inmigrantes mismos, es cumplir con la promesa de campaña de levantar un muro “infranqueable” en la frontera, para resolver de una vez y por todas el problema de las migraciones hacia Estados Unidos... y el dinero “aprobado” no es suficiente para la barrera. La práctica ha demostrado que mientras más estrictas son las leyes al respecto, la cifra de indocumentados crece vertiginosamente, utilizando “los pequeños detalles olvidados”. Los inversionistas también aprovechan cualquier resquicio. La última reforma migratoria real la llevó a cabo el presidente republicano Ronald Reagan, en el año 1986. Luego de él, varios mandatarios prometieron actualizar la ley sobre migraciones, pero todos fracasaron, desde George W. Bush hasta Barack Obama. Y el problema sigue agrandándose y la solución sigue alejándose. El silencio de los demócratas desaparecerá luego de noviembre de este año, cuando se lleven a cabo las elecciones congresionales, en las que los opositores esperan quitarles la mayoría en el Congreso a los republicanos, y Trump está ansioso... y con razón.

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