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18 de abril del 2021

Opinión

¡… Los ojos de Facebook!

Oscar Medina. En poco menos de una década, Facebook se convirtió en una de las compañías tecnológicas de mayor crecimiento, sus acciones llegaron a ser “consentidas de los mercados”, y Mark Zuckerberg –su fundador y CEO–, devino en estrella del Silicon Valley y uno de los hombres más ricos del mundo… …Pero hoy la estrella […]




Oscar Medina.
En poco menos de una década, Facebook se convirtió en una de las compañías tecnológicas de mayor crecimiento, sus acciones llegaron a ser “consentidas de los mercados”, y Mark Zuckerberg --su fundador y CEO--, devino en estrella del Silicon Valley y uno de los hombres más ricos del mundo… …Pero hoy la estrella de Zuckerberg luce apagada y Facebook ha perdido valor por cerca de 75 mil millones de dólares… La causa del colapso fueron las revelaciones de una investigación periodística de The New York Times sobre una empresa de consultoría política llamada Cambridge Analytica, que habría robado datos de unos cincuenta millones de usuarios de esa plataforma digital para defi nir perfi les y usarlos en benefi cio de la campaña de Donald Trump. Esta empresa ofrecía técnicas psicográfi cas que no es más que la segmentación de los mercados a partir de los estilos de vida, gustos y tendencias con el fi n de infl uir en las decisiones de los votantes, y su principal inversor fue el mecenas conservador Robert Mercer, soporte económico del inefable Steve Bannon y de Breitbart News, portal noticioso de referencia del Alt-Rigth. Según las investigaciones del NYT, Cambridge Analytica utilizó datos robados a Facebook por el psicólogo ruso-americano Alexander Kogan, quien había logrado violentar los sistemas de seguridad tras recibir acceso para supuestamente realizar estudios académicos en unos 270 mil usuarios. Esa data fue utilizada por la campaña de Trump para colocar masivamente anuncios y difundir noticias falsas en perfi les psicográfi cos con tendencias a asimilar esas informaciones. Esas revelaciones han desatado una tormenta en torno a Facebook. El Congreso de los Estados Unidos está abriendo una investigación al igual que los parlamentos europeo y británico… Y a pesar de que la empresa despidió al responsable de seguridad y Zuckerberg se disculpó y se ha comprometido a colaborar con la investigación, la confi anza de los mercados sobre el futuro de este gigante tecnológico se tambalea. Sin embargo, al margen de las intrigas políticas que rodean este caso y el drama que emana de esa caótica administración de Trump, la verdad es que a nadie debe sorprender este episodio… Es verdad que la falta de escrúpulos de Cambridge Analytica le llevó a robar información para manipular y divulgar medias verdades y mentiras enteras. Pero el esquema es el mismo utilizado por Facebook para generar dinero. A fi n de cuentas, Facebook utiliza la información que maneja para construir perfi les a partir de algorritmos que segmentan los mercados por grupos socioeconómicos, étnicos, raciales, por ubicación geográfi ca y por patrones de conducta y de consumo, para focalizar el envío de publicidad e información. Todos los datos que las personas suben a Facebook, Twitter e Instagram, lo que buscan en Google, Amazon o YouTube, sus opiniones, las noticias e informaciones que leen, las cosas que buscan, las personas que siguen, los “likes” que dan o reciben, sus ubicaciones… Todo es utilizado para construir perfi les que son mercadeados como paquetes publicitarios, tanto a grandes corporaciones que los utilizan para promover sus productos y servicios como a analistas sociales y estrategas políticos que hacen uso de esa información para divulgar ideas, propuestas y noticias de su interés de una forma más focalizada.
Cualquiera puede contratar a Facebook para que cada ocasión que una persona de determinado rasgo o residente en una localidad específi ca acceda a su muro, reciba al instante promociones y noticias que interesa divulgar a la parte contratante. La gente no selecciona las informaciones que quiere leer ni los productos que quiere consumir, las informaciones y los productos eligen a las personas. Y esto constituye una forma de explotación social que busca infl uir en la forma en que las personas piensan y actúan. Y como quedó demostrado en los Estados Unidos, también para incidir en cómo la gente vota y alterar los procesos democráticos. Esa es la realidad con la que debemos lidiar en este mundo interconectado, por lo que en el fondo lo importante --y lo que la gente debe saber y tener en cuenta--, es que todo lo que suben a las redes es utilizado, que nada se pierde ni se borra… Y que todo lo que comparta en ese espacio virtual es aprovechado para encajar a cada individuo en uno o varios perfi les sociales, políticos o de consumo para intentar manipularle. Por eso cada día se afianza más el criterio de que esa llamada “democratización de la información”, que se pronosticaba llegaría de la mano de las redes sociales, no sólo han devenido en un estercolero donde se vierte bilis a borbotones… También está propiciando la mayor manipulación sobre las personas que se haya registrado en la historia… …Porque aquella ficción orwelliana del Gran Hermano que todo lo vigila, ya es una realidad.

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