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23 de abril del 2021

Opinión

¿Los que faltan dónde están?

Alfredo Freites. En Brasil quieren tapar la boca a las confidencias  de los sobornos a los políticos por parte  de Odebrecht y Petrobras. Los asesinatos van en escala. Se cree fue asesinado que el juez de la Suprema Corte Teori Zavascki, que estaba a cargo del caso y murió en un accidente aéreo con otras […]




Alfredo Freites.
En Brasil quieren tapar la boca a las confidencias  de los sobornos a los políticos por parte  de Odebrecht y Petrobras. Los asesinatos van en escala. Se cree fue asesinado que el juez de la Suprema Corte Teori Zavascki, que estaba a cargo del caso y murió en un accidente aéreo con otras cuatro personas. Ayer en comisario de la Policía Federal que investigó el accidente, fue asesinado a tiros junto a otro agente que le acompañaba. En momentos en que las autoridades judiciales se disponen a entregar a otros  países los documentos reveladores de la trama de sobornos de Odebrecht, en Sao Paulo, las oficinas  de esa empresa fueron “hackeadas” extrayendo muchos documentos que ya circulan en las redes.  Odebrecht dijo que “repudia acciones violentas y delictivas como esa y tomará las medidas pertinentes”. El juez Zavascki iba a homologar las confesiones negociadas por ejecutivos empresariales condenados por la operación de sobornos. El juez que le relevó ha iniciado investigaciones contra casi cien políticos algunos con jurisdicción privilegiada  entre ellos ministros del actual gobierno.  Hasta el presidente de los Estados Unidos de Brasil, Michel Temer está acorralado por las confidencias de uno de esos condenados que negoció con la justicia. El mandatario será interrogado por la Policía, lo que constituye un hecho sin precedentes.  Esas confesiones adicionales aún están en secreto porque la persecución continúa y las autoridades brasileñas están procediendo a cerrar las puertas a esas delaciones porque otros países están interesados y quieren mantener alejados del gran público. Estos escándalos que en Brasil ya están provocando muertes, podrían ser copiados aquí. Se trata de operaciones de mafiosos que no darán su brazo a torcer. En la medida que el proceso escale habrá otras confidencias.  Ya se habla de mensajeros que asedian a algunos supuestos implicados para que callen. Los sobornos de Odebrecht, según los testimonios de 77 antiguos ejecutivos, divulgados el pasado abril en el marco del acuerdo de colaboración judicial, alcanzaron los  3.370 millones de dólares entre 2006 y 2014. Pero esos ejecutivos y contratistas como Joao Santana y su esposa Moura, que debían estar en el banquillo de los acusados, como ocurre con los dominicanos, guardan prisión en Brasil. Los delitos cometidos aquí debían ser juzgados por los tribunales dominicanos. Pero  no están. Los dominicanos son imputados de asociación de malhechores, pero los autores del fraude tampoco están.
Faltan investigaciones y presos.

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