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20 de abril del 2021

Salud

Los temores detrás de la vacuna de Rusia contra el coronavirus: primeras reacciones en el mundo

 Proporcionado por Clarín A handout photo provided by the Russian Direct Investment Fund (RDIF) shows samples of a vaccine against the coronavirus disease (COVID-19) developed by the Gamaleya Research Institute of Epidemiology and Microbiology, in Moscow, Russia August 6, 2020. Picture taken August 6, 2020. The Russian Direct Investment Fund (RDIF)/Handout via REUTERS ATTENTION EDITORS – […]




 Proporcionado por Clarín A handout photo provided by the Russian Direct Investment Fund (RDIF) shows samples of a vaccine against the coronavirus disease (COVID-19) developed by the Gamaleya Research Institute of Epidemiology and Microbiology, in Moscow, Russia August 6, 2020. Picture taken August 6, 2020. The Russian Direct Investment Fund (RDIF)/Handout via REUTERS ATTENTION EDITORS - THIS IMAGE WAS PROVIDED BY A THIRD PARTY. NO RESALES. NO ARCHIVES. MANDATORY CREDIT. ¿Buena noticia o peligro en ciernes? Rusia se subió sola este martes al primer puesto del podio todavía vacío de los ganadores de la carrera para desarrollar una vacuna contra el coronavirus. La primera advertencia vino de la OMS que pidió "prudencia". El progreso ruso también fue recibido con escepticismo por los funcionarios de salud y los medios de comunicación en los Estados Unidos y Europa. Rusia, bajo la expresa orden de Vladimir Putin, pidió acelerar todos los pasos o fases para alcanzar la vacuna y alzarse con el oro. Algo que la OMS miró con recelo y recordó este mismo martes que la "precalificación" y la homologación de una vacuna pasan por "procedimientos rigurosos". El diario The New York Times escribió este martes que la carrera rusa por una vacuna ya ha suscitado preocupaciones internacionales de que Moscú está recortando las pruebas para ganar puntos políticos y de propaganda. Y también recordó que ya la semana pasada la OMS había advertido a Rusia que no se desvíe de los métodos habituales de prueba de una vacuna por seguridad y eficacia. Las vacunas generalmente pasan por tres etapas de pruebas en humanos antes de ser aprobadas para su uso generalizado. Las dos primeras fases prueban la vacuna en grupos relativamente pequeños de personas para ver si causa daño y si estimula el sistema inmunológico. Esto fue lo que Rusia hizo en un grupo de 38 personas, incluida la hija del presidente. La última fase, conocida como fase 3, compara la vacuna con un placebo en miles de personas. Esto es lo que están haciendo otros países con muestras demográficas de hasta 30 mil personas por vacuna. Esta fase final es la única forma de saber con certeza estadística si una vacuna previene una infección. El organismo científico ruso que desarrolló la vacuna, el Instituto Gamaleya, aún tiene que realizar pruebas de fase 3 en decenas de miles de voluntarios en ensayos altamente controlados, un proceso visto como el único método para garantizar que una vacuna sea realmente segura y efectiva. La vacuna rusa utiliza dos cepas de adenovirus que suelen causar resfriados leves en los seres humanos. Están modificados genéticamente para hacer que las células infectadas produzcan proteínas a partir del pico del nuevo coronavirus. El ministro de salud de Rusia, Mikhail Murashko, ha dicho que el país comenzará una campaña de vacunación masiva en el otoño, y dijo el martes que comenzaría con maestros y trabajadores médicos este mes. El Ministerio de Salud de Rusia no respondió a las detalladas preguntas escritas enviadas por The New York Times la semana pasada sobre ensayos en humanos e investigación sobre efectos secundarios potencialmente dañinos. Sputnik V, la vacuna desarrollada por la compañía rusa Gamaleya Research Institute en Moscú. Foto: Reuters © clarin.com Sputnik V, la vacuna desarrollada por la compañía rusa Gamaleya Research Institute en Moscú. Foto: Reuters El diario The Guardian se pregunta en la portada de su sitio online si la vacuna, llamada Sputnik V, funcionará y si es segura. En medio del deseo en todo el mundo de volver a la normalidad prepandémica, cualquier vacuna puede parecer una luz al final del túnel, pero ¿lo es?, se pregunta The Guardian. Y agrega: "El progreso de la vacuna rusa, cualquiera que sea su verdadera promesa, ha estado marcado por una preocupante opacidad y problemas éticos". Las pruebas con voluntarios, incluso en el ejército, también plantearon cuestiones ética, dice el Guardian. Algunos militares habrían sido presionados para participar o se habrían sentido presionados para no describir los efectos secundarios, dada la diferencia en las respuestas dadas por los militares y los civiles. Ahora viene el problema de seguir adelante con la producción en masa en ausencia de ensayos de fase 3 completados. Lo más grave de todo, quizás, --dice el Guardian-- es que a pesar de las sugerencias en sentido contrario, se sabe poco acerca de la utilidad de esta vacuna. Los funcionarios rusos han expresado la esperanza de que la respuesta de anticuerpos que provoca pueda durar hasta dos años, a pesar de la falta de pruebas sólidas que lo respalden. Una mala vacuna podría tener efectos contraproducentes entre la población que luego se mostrará reticente a probar cualquier otra vacuna que le siga. Una mala vacuna, lejos de ayudar, podría en última instancia fomentar tasas más altas de vacilación entre el público contra las vacunas posteriores que son realmente efectivas, sugiere Matthew Schmidt, experto en Rusia en la Universidad de New Haven, citado por The Guardian. “Mi temor es que Putin acaba de reducir el número de personas dispuestas a recibir cualquier vacuna, incluso las personas de aquí. Hacer trampa en el proceso científico daña la percepción de la seguridad de las vacunas en todas partes." En una columna de opinión de su corresponsal especializado en Medicina, la BBC de Londres consideró que la vacuna de Rusia no puede ser verificada. Fergus Walsh sostiene que a diferencia de otros grupos, el Instituto Gamaleya en Moscú no ha publicado ningún dato de seguridad o inmunidad de sus estudios. Esto hace que sea imposible para los científicos independientes hacer una evaluación. Y concluye: "Aún no se ha demostrado que una vacuna contra la Covid-19 en desarrollo ofrezca protección contra el coronavirus. Esa pregunta central sigue sin respuesta." Con información de The New York Times. BBC News y The Guardian A.P.

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