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23 de abril del 2021

Política

Luis y el poder

Luis Encarnación Pimentel. Luis Abinader, excandidato del PRM y casi seguro a volver a serlo en las elecciones del 2020, ha calentado la pista política interna, al advertir que el diputado de su partido que se atreva a dar su voto para modificar  la Constitución y el presidente Medina pueda intentar reelegirse, debe considerarse fuera […]




Luis Encarnación Pimentel.
Luis Abinader, excandidato del PRM y casi seguro a volver a serlo en las elecciones del 2020, ha calentado la pista política interna, al advertir que el diputado de su partido que se atreva a dar su voto para modificar  la Constitución y el presidente Medina pueda intentar reelegirse, debe considerarse fuera de la organización en la que comparte liderazgo con Hipólito Mejía. “Así hablan los líderes”Ö claro, siempre y cuando se tenga un control pleno de la gente, y en el camino no aparezca un factor que impida  pasar del dicho al hecho. Abinader -que sin dudas ha ido ganando un posicionamiento, y quien dentro del resto de la oposición política al PLD  ha sido el más aventajado- corre un riesgo cuando de modo unilateral hace su advertencia (le secunda su pupilo el senador Paliza, que preside el PRM), pero decidió jugársela. Y esto, porque en la organización surgida de un desprendimiento del PRD lo que está en juego en este momento es la definición del liderazgo interno y, por lo mismo, del candidato del 20 entre su figura y la del expresidente Mejía. De ahí que la salvedad de Luis, que cada quien ha interpretado a su manera, y hasta hubo gente que la consideró innecesaria, no iba dirigida a los diputados que siguen su orientación dentro del PRM, sino a los de Hipólito, quien aunque termine acogiéndose a la línea que apruebe el Partido sobre un determinado asunto, muchas veces defiende y estimula posiciones particulares que se contraponen (¿). Fue el caso de la muy llevada y traída Ley de Partidos, en lo relativo a las primarias cerradas, en lo que se aprobó y vendió una cosa, pero finalmente se decidió otra a la hora de la verdad, incluyendo el voto de la gente de Luis. Esto último -y en una jugada política que tenía su sentido, aunque denotara falta de firmeza o de responsabilidad políticas- tenía por finalidad atizar las diferencias entre el liderazgo que comparten Leonel y Danilo en el PLD, en lo que siempre (y de modo fallido) la oposición ha estado cifrando la oportunidad de construir una mayoría y estructurar un proyecto de poder con éxito. La Ley, llena de defectos y vicios, se aprobó y el PLD no se dividió, pero en el ambiente quedó el rumor -o el mal sabor- sobre la votación final del PRM, que le hizo gran daño, al atribuírsele el haberle dado “una manito” al sector oficial (¿). De ese mal paso -que a decir de Elpidio Báez y de Miriam Cabral, con aquello de que “ya los votos están para modificar la Constitución”- es de lo que habría querido curarse temprano en salud Luis Abinader con su advertencia marcial a los diputados del PRM. Oyendo a  Geanilda Vásquez, ¿qué se impondrá en el Congreso, la advertencia de Luis o don dinero?

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