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14 de abril del 2021

Política

Macron recibe al primer ministro de Líbano recién llegado de Arabia Saudí

Hariri, que se reúne con su homólogo francés en el Elíseo, tiene previsto regresar a su país el miércoles, según Aoun. Saad Hariri ya está en París. El dimitido primer ministro libanés llegó a la capital francesa hacia las siete de la mañana de este sábado desde Riad acompañado de su esposa y por invitación […]




Hariri, que se reúne con su homólogo francés en el Elíseo, tiene previsto regresar a su país el miércoles, según Aoun.

Saad Hariri ya está en París. El dimitido primer ministro libanés llegó a la capital francesa hacia las siete de la mañana de este sábado desde Riad acompañado de su esposa y por invitación expresa del presidente francés, Emmanuel Macron, que lo recibió al mediodía en el Elíseo con honores dignos de un jefe de Gobierno. Macron ha ejercido una intensa mediación entre Arabia Saudí y Líbano para destrabar la crisis desatada con el inesperado anuncio de dimisión de Hariri desde la capital saudí, a comienzos de mes.
El complicado equilibrio que ha tratado de mantener el Gobierno galo se vio más dificultado aún con las últimas acusaciones de injerencia lanzadas por Irán, que el propio Macron ha rechazado. Francia, aseguró el viernes el jefe de Estado galo poco después de que Teherán le acusara de ser “parcial” en la región, “no elige entre un campo u otro”, pero quiere asegurarse de que reina el equilibrio de fuerzas en una zona donde cualquier desestabilización es peligrosa y que preocupa enormemente a una Europa que teme además un nuevo flujo de inmigrantes si el impasse libanés no se resuelve. Líbano, con su complicado sistema de reparto de poderes entre las diversas confesiones religiosas es, pese a todo, un “modelo” para la región que Macron cree salvaguardar echándole una mano al “amigo” Hariri. Aun así, Francia actúa con cautela en torno a su antiguo protectorado. Ya no llama en sus comunicados a Hariri primer ministro, pero lo tratará como tal durante su estancia parisina debido a que “su dimisión no es reconocida en su país, puesto que todavía no la ha entregado” formalmente, explicó Macron desde Gotemburgo. Además, se trata de una invitación con fecha de caducidad. Hariri “tiene vocación de regresar a su país en los próximos días o semanas, no me cabe duda de ello”, aseguró el presidente galo. El propio Hariri habría asegurado que su estancia será breve. La oficina del presidente libanés, Michel Aoun, anunció que Hariri llamó a Aoun nada más llegar a París para comunicarle su intención de regresar a Líbano a tiempo para celebrar el día de independencia del país, este miércoles. El Elíseo confirmó posteriormente que también había sido informado de esa decisión por parte de Beirut. La posibilidad de un exilio francés había sido evocada —y desmentida— en varias ocasiones en los últimos días, en vista de los antecedentes. El presidente libanés, el cristiano maronita Aoun, elegido en 2016 con el apoyo del partido-milicia chií libanés Hezbolá, permaneció exiliado en Francia entre 1990 y 2005. No acaban ahí los intrincados lazos entre París y Beirut. El padre de Hariri, el también primer ministro Rafik Hariri, mantuvo una estrecha amistad con el presidente francés Jacques Chirac, el único gobernante occidental que acudió a su entierro cuando fue asesinado en 2005 en un atentado del que se responsabilizó a Siria. Tras su salida del Elíseo, Chirac se instaló en un apartamento perteneciente a la acaudalada familia Hariri —que hizo su fortuna en Arabia Saudí— del que solo se mudó recientemente, debido a su delicado estado de salud. El Gobierno francés ha trabajado duro las últimas semanas para buscar una salida a la crisis libanesa desatada cuando Hariri anunció desde Riad, el 4 de noviembre, su dimisión. En su interlocución televisada, el sunita Hariri dijo temer por su vida y arremetió contra el partido-milicia chií libanés Hezbolá y su principal aliado, Irán, país al que días más tarde acusó de querer crear “un Estado dentro del Estado” en Líbano, lo que provocó nuevas protestas de Teherán. Aprovechando su estancia en la región para inaugurar el museo del Louvre en Dubai, Macron realizó la semana pasada una inesperada visita relámpago a Riad, donde se reunió con el príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salman. Los contactos, ya telefónicos, con todas las partes continuaron durante esta semana y redundaron, el miércoles, en la invitación oficial a visitar París. Un día más tarde, el ministro francés de Relaciones Exteriores, Jean-Yves Le Drian, anunció que Hariri había aceptado la invitación, tras encontrarse con el político libanés en el marco de otra breve visita a Riad. Tanto Arabia Saudí como el propio Hariri han rechazado las afirmaciones de que el libanés estaba retenido contra sus deseos en Riad, como llegó a decir el propio Aoun. En el Gobierno saudí también causaron fuertes molestias unas declaraciones del ministro alemán de Relaciones Exteriores, Sigmar Gabriel, dando a entender que Hariri actuaba bajo órdenes de Riad. La noche del viernes, justo antes de partir, Hariri envió un tuit anunciando que estaba ya en dirección al aeropuerto y, citando directamente a Gabriel, afirmó que decir que estaba retenido en Arabia Saudí es “una mentira”. Tras una reunión en privado con el dimitido primer ministro libanés, el presidente francés y su esposa, Brigitte Macron, ofrecieron un almuerzo "en familia" a los Hariri, quienes nada más llegar a París se dirigieron a su apartamento en la capital francesa, en un convoy de siete vehículos y bajo fuertes medidas de seguridad. La familia sin embargo no está al completo en Francia. Solo Hariri y su esposa, Lara, viajaron durante la noche hasta la capital francesa, dejando a sus dos hijos menores en Riad “para completar sus exámenes escolares”, según AFP. Quien sí llegó hasta el Elíseo para participar en el almuerzo fue el hijo mayor, Houssam, que llegó desde Londres. La fuerte implicación francesa en la crisis libanesa no ha gustado a Teherán, que el viernes acusó a París de parcialidad en este conflicto. Macron replicó rápidamente que Irán ha malinterpretado la “equilibrada” postura gala en la región y le conminó a aclarar su estrategia en torno a su programa balístico para salvar el acuerdo de 2015. Por el momento Macron, que en sus seis meses de gobierno ha buscado devolver a Francia a la primera plana internacional, mantiene sus planes de visitar Teherán en 2018, el primer presidente francés en hacerlo desde 1971.

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