24 de julio del 2021

Economía

Más allá de vacunación para blindar la economía

GUILLERMO CARAM El control de la pandemia exige la adopción de protocolos adecuados La aparentemente indetenible expansión de la pandemia sanitaria puede inducir tentaciones, y autoridades caer en ellas, de limitar actividades productivas; conduciendo al agravamiento de pandemia económica. Para blindar la economía de esas tentaciones se impone emprender acciones mas allá de vacunar: diagnosticar […]





GUILLERMO CARAM

El control de la pandemia exige la adopción de protocolos adecuados

La aparentemente indetenible expansión de la pandemia sanitaria puede inducir tentaciones, y autoridades caer en ellas, de limitar actividades productivas; conduciendo al agravamiento de pandemia económica.

Para blindar la economía de esas tentaciones se impone emprender acciones mas allá de vacunar: diagnosticar adecuadamente sus causas, diseñar correctivos protocolares apropiados, cumplirlos y hacerlos cumplir, especialmente con el ejemplo del liderazgo y autoridades.

Las autoridades no pueden seguir focalizando demasiado, en ocasiones con aparente carácter de exclusividad monotemática su accionar alrededor de la vacunación; descuidando otras vertientes preventivas.

Deben internalizar, para evitar caer en tentaciones y adoptar tratamientos equivocados, como el cierre económico; que son otras las causas de expansión de la pandemia: contactos y aglomeraciones sin la debida protección, “teteos” y jolgorios populares, fiestas y espectáculos protagonizados por clases pudientes en sus privilegiadas residencias o exclusivos resorts, etc.

¿Alguien podría citar algún foco importante de propagación en alguna zona franca o empresas industriales o mineras, o en centros comerciales donde se concentran personas cumpliendo protocolos?

La única actividad económica que ha contribuido a expandir la pandemia ha sido el turismo, alentados por medidas inapropiadas de autoridades.

En el turismo externo se permitió el ingreso sin requisitos cuando países como España exigen certificado de haber contraído y superado el virus, de vacunación o pruebas; mientras aquí pagamos seguro médico a extranjeros eventualmente contaminados para cubrir tratamiento si enferman en nuestro territorio.

En el turismo interno, se orquestaron facilidades financieras para fomentarlo.
Se han adoptado disposiciones, algunas insuficientes y otras inapropiadas, la mayoría de las cuales no se cumplen o no llegan o pueden cumplirse.
Veamos, p.e., el decreto 349-21 recientemente prorrogado.

Lo más destacado lo constituyó la jornada “especial” de vacunación cuya especialidad no pudo lograrse al agotarse vacunas.

Se prohibió el expendio de bebidas alcohólicas y se limitó 50% de ocupación de lugares de expendio, pudiendo comprobarse cumplimiento cruzando la Sarasota con Churchill.

Se reguló utilización de espacios públicos “en estricto cumplimiento de los protocolos sanitarios”; que no cumple el personal ni agentes encargados de hacerlos cumplir; comenzando con el uso obligatorio de mascarillas establecido en el Art. 19.
No previó inspección policial de los espacios públicos como las calles donde se circula sin mascarilla.

El cierre–y posterior limitación a determinados días- del mercado binacional, ¿fronterizo?-produce en Haití aglomeración propagadora de la pandemia que nos amenaza.
No reguló el transporte privado. Solo OPRET y la OMSA.


Las regulaciones para turismo e ingreso de pasajeros del exterior se excluyeron, delegándose a “instituciones pertinentes”.
El control de la pandemia exige adopción de protocolos adecuados, impuestos con energía, para blindar economía.

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