Más de 120 investigadores y profesionales médicos han enviado una carta abierta a la revista científica The Lancet cuestionando el rigor de un estudio de observación sobre el uso dela hidroxicloroquina contra el COVID-19, según informa The Guardian.  Los resultados del estudio provocaron que la Organización Mundial de la Salud paralizara los ensayos que se estaban realizando con el medicamento para probar su efectividad contra la enfermedad al concluir que el fármaco no era eficaz contra la enfermedad y causaba serio efectos secundarios. El medicamento forma parte del ensayo clínico internacional Solidarity, patrocinado por la OMS en 17 países y supervisado por una junta de expertos para buscar cuatro tratamientos distintos capaces de enfrentarse al COVID-19. El encargado del estudio, el doctor Soumya Swaminathan, ha decidido cancelar el estudio temporalmente en vista de la incertidumbre sobre el fármaco: "Debemos pecar de precavidos", ha señalado. Sin embargo, los investigadores señalan que los modelos estadísticos y los datos usados para la investigación no cumplen con los estándares científicos.  La carta asegura que la investigación no ha hecho públicos sus datos—a pesar de que The Lancet es una de las revistas científicas que aboga por compartir información relacionada con la pandemia—y denuncian que no ha sido revisado por un comité ético. Tampoco hay información sobre qué centros han contribuido con información y cuándo se solicitó, la petición fue denegada. Surgisphere, la compañía detrás de las bases de datos de los pacientes, ha emitido un comunicado reivindicando la integridad del estudio. Los investigadores y profesionales firmantes de la carta, entre los que hay varios escépticos sobre el potencial de la hidroxicloroquina contra el COVID-19, aseguran que el estudio no puede servir para fundamentar la paralización de los ensayos y piden más investigación.  Lo cierto es que la hidroxicloroquina ha ido despertando cada vez más preocupación a medida que más estudios observaban efectos secundarios y poca eficacia. La FDA ya desaconsejaba el consumo de este fármaco para tratar o prevenir COVID-19 fuera de los hospitales o de los ensayos controlados, ya que puede provocar efectos secundarios al mezclarse con medicamentos comunes y causar ritmos cardíacos irregulares.