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06 de mayo del 2021

Entretenimiento

“Me/Too” (“Yo/También”) alcanza a escritores

POR OLGA CONNOR. Si el sexo, así de plano, no fuera tan deseado, tan misterioso y tan oscuro, si fuera como dicen que era en las islas del Hawaii antes de que llegaran los cristianos, un pasaporte en medio de las aguas, fabulosamente al aire libre, sin cortapisas ni ansiedades especiales, entonces no habría el […]




POR OLGA CONNOR.

Si el sexo, así de plano, no fuera tan deseado, tan misterioso y tan oscuro, si fuera como dicen que era en las islas del Hawaii antes de que llegaran los cristianos, un pasaporte en medio de las aguas, fabulosamente al aire libre, sin cortapisas ni ansiedades especiales, entonces no habría el movimiento “Me/Too”, que ha surgido bastante tardíamente en nuestra sociedad. Por desgracia siguen saliendo a relucir más personajes importantes, en este caso de la literatura, como Junot Díaz, el famoso novelista dominicano, Premio Pulitzer 2008, por la novela La maravillosa vida breve de Óscar Wao. Y también los Premios de Literatura. Y la razón es que este es un movimiento que cada vez da más fuerza a las mujeres para contar las historias personales si se han sufrido vejaciones. Y son muchas, debiera decir que somos muchas, pero no todas estamos decididas a revelar quién o quienes nos hicieron sufrir ese tipo de acoso puramente sexual. El porcentaje puede ser más alto de lo que la gente se imagina. Y tiene que ver mayormente con una posición de poder que tiene el hombre, ya sea dentro de la familia o en el sitio de trabajo, para realizar esa iniquidad. Y no es solo un problema de fuerza física, sino de ataque a la supervivencia de la mujer, ya sea en la casa propia o en el trabajo. Padrastros, tíos, primos, socios, amigos cercanos, que amenazan a niñas jóvenes que no saben qué hacer. Personas con mucho poder que se atreven a realizar lo que les venga en gana. Y esto se extiende de la casa a la esfera del trabajo, en las oficinas, o en los claustros de la academia, donde profesores admirados se aprovechan de su ascendiente con otras profesoras o con estudiantes. Contrastando con ese estado de inocencia primitiva a la que aludí al principio, en la civilización occidental -supuestamente tan civilizada- valga la redundancia, se esconde el sexo. Se hace pecado, llamándole lujuria, se explota, se hace morbo. El sexo vende, dice la pregunta de un crucigrama en inglés. ¿Qué vende? Tres letras: S-E-X. Entonces el sexo se magnifica hasta el infinito. Y el hombre -aunque tenga más de 80 años- puede cargar grandes pesos, por la fuerza tan inusitada que tiene el género masculino. Y cuando se le antoja, y porque tiene la fuerza para hacerlo, se le encima a una mujer y la viola. El caso de Junot Díaz es muy doloroso. ¿Por qué? Porque es un profesor y colega dominicano, que había confesado recientemente en un artículo publicado en “The New Yorker”, el 16 de abril, que fue abusado sexualmente de niño. Esto no sorprende. Hay infinidad de casos de ataque a los menores. Y a veces el resultado es el comportamiento posterior de este novelista famoso, que no negó, se escapó. La historia, que salió a la luz el 7 de mayo, dice que Junot Díaz canceló todos sus actos en el Festival de Escritores de Sídney, cuando fue acusado por la también escritora Zinzi Clemmons de haberla acosado sexualmente en el pasado. Clemmons explicó que esto sucedió cuando ella era estudiante en la Universidad de Columbia, e invitó a Díaz a un taller de literatura. La arrinconó y besó a la fuerza, lo que otras mujeres también habían experimentado “no soy la única a la que he hecho esto”, dijo. El agente literario de Díaz presentó un comunicado en que el autor asume la responsabilidad de su pasado, y esa era la razón por la que había confesado acerca de su violación y dolorosas consecuencias. Al mismo tiempo que esto estaba sucediendo, La Academia Sueca ha anunciado que pospone el Premio Nobel de Literatura hasta el año que viene por su reciente escándalo de asalto sexual, relacionado con Jean-Claude Arnault, esposo de una académica, la poeta Katarina Frostenson. No hay duda de que el aspecto genético es una justificación para el comportamiento que ha ganado adeptos, pero no se puede desatender el aspecto social de los hábitos, reglas y creencias. Un niño abusado se torna en abusador. Esta es la razón de muchas incidencias. Pero también la razón es que el sexo es prohibido, que el machismo está permitido, que la mujer se ve como un objeto, que la sociedad tiene que adoptar otro sistema más justo y ventajoso para todos los sexos en esta sociedad, incluyendo el homosexual y el transexual. “Este diálogo es importante y debe continuar. Escucho y aprendo de relatos de mujeres de este movimiento cultural pendiente y esencial", reaccionó posteriormente Díaz. Declaración muy apropiada, pero espero que no sea pura propaganda de su representante, sino que lo lleve a una campaña total de apoyo a la mujer y de los niños abusados, como él lo fue.

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