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11 de mayo del 2021

Opinión

Mientras Odebrech va y viene

Embaucada como se halla la nación en la fetidez de Duques y Duquesas, de cortesanas y corteenfemos de todo pelaje, cuyos efluvios dispersan la atención pública de las podredumbres de Odebrech, es necesario esforzarse para pensar en otros problemas, nodales. Como insiste en hacerlo desde Panamá Bernardo Castellanos, quien insiste, con la propiedad que le […]




Embaucada como se halla la nación en la fetidez de Duques y Duquesas, de cortesanas y corteenfemos de todo pelaje, cuyos efluvios dispersan la atención pública de las podredumbres de Odebrech, es necesario esforzarse para pensar en otros problemas, nodales.

Como insiste en hacerlo desde Panamá Bernardo Castellanos, quien insiste, con la propiedad que le caracteriza:

“…cuando se realizaron los estudios y diseños correspondientes de los Proyectos Hidroeléctricos de Tavera-Bao, Valdesia y Monción, que culminaron con las respectivas construcciones, ellos no contemplaron la extracción desde sus respectivos embalses de caudal alguno de agua para suministro a acueductos, y menos de la magnitud que hoy se está extrayendo para esos fines. En consecuencia, -sigue diciendo- el dimensionamiento de los equipos de generación se hizo tomando en cuenta también el caudal que hoy día es extraído de los respectivos embalses para fines de agua potable. Esto hace que la energía anual estimada en los estudios y diseños fuera (mucho) mayor que la que hoy producen esas instalaciones, ……….”.

En su momento, -dijo antes- yo cuantifiqué la energía que se dejaba de producir como consecuencia de esos calimetes, ……. (y) superan los l00 millones de Kwh/año…..”.

Con tres cosas:
Terminar Catalina al precio que sea, sin Odebrech, por supuesto.
Duplicar la capacidad en renovables por inversiones de los ahitos del sistema.
Elevar las capacidades de las hidroeléctricas tirando a pérdidas los calimetes e invirtiendo en los pequeños sistemas de bombeo que debieron hacerse en su tiempo.

Y el sistema energético local pasará a ser un factor de desarrollo, no su freno.

Lo de los acueductos no en ni mucho menos de captaciones, es de fugas.

¿Para qué hacer más tomas de aguas si las pérdidas por fugas de líquidos potabilizados para el consumo humano superan la mitad de las aguas captadas?

Y colegir, que corregido eso, con una inversión relativamente pequeña, se suple una Catalina cada pocos años, en energía que no cuesta, ni daña el ambiente, y podrían recibirse compensaciones por protección del clima.

Precisar esas cosas es más importante que disfrazarse de verde y abrirle trochas al poder para quienes demostraron una mayor capacidad de dañar que los imbéciles que han perdido la oportunidad de hacer un país para cogerse un dinero.

Otras Catalinas se van haciendo sin inversión pública cuando empresas y hogares hartos de la ineficiencia crónica que supera ya medio siglo se meten en sistemas renovables de generación, de la misma manera que antes se metieron en plantas, inversores, elevadores de voltaje y cuanto artilugio les prometiera lo que el sistema energético existente insiste tozudamente en no darle.

Y, si en las fugas se contabiliza el empleo de aguas desde los calimetes hacia la agricultura o, lo que es peor, hacia el enfriamiento de calderas energéticas en los sistemas de Haina e Itabo, se elevarían las pérdidas al 75% o más de las aguas acopiadas para el consumo humano.

Como si todo ello fuera poco, eso de elevar la cota de la presa de desalinización del Ozama, anegando inmensas extensiones de tierra llana es una tontería nunca concebida por Dacio Deveaux, quien por décadas alimentó esa idea de captación de aguas para el Este, de una ciudad que ya crecía exponencialmente.

Quien concibió esa idea nunca contempló una altura mayor de esa contención de las aguas que fuera distinta a los fines de evitar la salinización del río al borde de la transexualidad, de hacerse ría, o de reírse de quienes pretenden retener más agua de la que el caudal aconseja.

Como Odebrech no pagará un chele más de lo acordado, siempre que se le den más contratas para hacerlo, a qué alentar un pago a auditores externos para establecer costos y sobrevaluaciones que ya en los países aceptaron en 22%, mediante reservas contables hechas por quienes, ya confesos delincuentes, mutan en chivatos de sus socios y representantes.

¡Y al auditor externo contratable se lo ubicaron en menos de lo que canta un gallo mal oculto en la nómina de pagos de la misma brasileña de los álbumes!

Los magos del blindaje en las primeras instancias de los procesos judiciales no dan para más, sus lenguas son estropajo, y el desarrollo dominicano seguirá siendo costoso, como siempre ha sido, pero es necesario mantenerlo, o en 20 años la isla puede no ser viable.

Por: JOSE ISRAEL CUELLO                             .

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