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16 de abril del 2021

Opinión

Mucho cuidado con la marcha

Alfredo Freites. alfredofreitesc@gmail.com. Si me llevo de las convocatorias que me llegan, millones irán el domingo a la marcha contra la impunidad. Sé que no iré, y así lo he dicho a mis amigos. Nada tengo que buscar porque sé el final de la película. Mis tiempos de pelear contra los molinos de viento pasaron […]




Alfredo Freites.
alfredofreitesc@gmail.com.
Si me llevo de las convocatorias que me llegan, millones irán el domingo a la marcha contra la impunidad. Sé que no iré, y así lo he dicho a mis amigos. Nada tengo que buscar porque sé el final de la película. Mis tiempos de pelear contra los molinos de viento pasaron a la historia. Sin embargo, me alegra que este mitin sea entrenamiento para los jóvenes que estrenan el ejercicio democrático. Es bueno y no malo que la juventud se exprese, que enardecidos reclamen justicia. Las libertades por las cuales luché y se obtuvieron, serán bien empleadas si en gran cantidad asisten a la convocatoria. Tienen sus espacios para exigir y deben hacerlo. Esta marcha, mitin o como se le llame es una actividad democrática. Es legal. Justa. Correcta. Quien no está de acuerdo con alguna acción gubernamental debe tener la oportunidad de decirlo. Esta acción es la válvula  de escape de la olla a presión. Consistente con esto el Gobierno debe cuidar como la niña de los ojos que la conducta de la Policía sea impecable. Hay mucho en juego. Esta convocatoria no es algo ligero. Los agentes del orden tienen que cuidarse de los excesos. Lo repito. Esta convocatoria no es un juego. Los capitaleños estarán con los ojos puestos y la respiración contenida. Otros buscarán acciones que justifiquen un titular sangriento. Siempre digo que hay que tratar de ver más allá del horizonte. Esta marcha camina sobre la acera de la percepción. El país sufre la impunidad a la corrupción. Lo de Odebrecht es más de lo mismo y esto no debe continuar. Así se dice. Son muchos los episodios de corrupción y nada pasa. Se tiene que inaugurar el régimen de consecuencias para castigar  los  corruptos.
Sabemos que  corruptos y corruptores tienen una alianza que gira en torno al dinero. Los políticos no pueden corromperse si está ausente el elemento corruptor, que siempre tiene como vector al agente del empresario que facilita la transacción. Los sobornos denunciados tienen como fuentes empresas privadas. El enlace siempre es otro empresario. Los políticos son parte del engranaje. Válido es, por tanto, poner la ley en primer plano para enjuiciar la realidad y no las apariencias, porque la corrupción emana de la misma fuente. Ignoro quién financia esta convocatoria, pero sé que la reelección está en juego. Todo lo demás es agua de mayo.

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