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11 de mayo del 2021

Opinión

¿MUDARSE EN LA REGIÓN FRONTERIZA? Una utopía posible

Amparo Chantada . ¡Volver!  Volver al terruño, al lar original. Un sueño, una difícil realidad  para el país. Todo  joven que salió de su terruño rural, algún día, para estudiar  en la ciudad, creyó que volvería pronto, que solo se ausentaba por algunos años. Pero la realidad en la ciudad hizo cambiar los planes. Entrando en […]




¡Volver!  Volver al terruño, al lar original. Un sueño, una difícil realidad  para el país.

Todo  joven que salió de su terruño rural, algún día, para estudiar  en la ciudad, creyó que volvería pronto, que solo se ausentaba por algunos años. Pero la realidad en la ciudad hizo cambiar los planes. Entrando en la Universidad, algunos sabían que el regreso ya sería difícil, otros, los menos pensaban que regresarían por lo menos, de vez en cuando, pero al final, de los estudios, las aspiraciones se desvanecieron detrás  los compromisos.  Los años pasaron y  vieron ese sueño del retorno frustrarse siendo como una utopía imposible. El trabajo, la familia, la visa, el préstamo en la ciudad fueron los obstáculos que la vida les puso ante esos sueños.

Durante nuestra vida universitaria, uno vio, como el interior del pais perdía su juventud,  como si fuera una hemorragia ininterrumpida,  desangrándose de su vitalidad y de su potencial hacia lo desconocido. Esos años en contacto con la juventud  me permitieron observar algo  aún más cruel,  muchos jóvenes profesionales preferían mudar  sus “viejos” a la capital en vez de trabajar al interior. Según mis recuerdos:  solo, dos  estudiantes, memorables  regresaron a su Sur originario: uno en Barahona y  otra en San Juan, es su  tremenda alcaldesa ; otros  tres regresaron a  Cotui y algunos más en Santiago y Puerto Plata, y a todos les fue “muy bien en la vida”. Los otros están en la Capital o emigraron más lejos.

Sin embargo, en los 70, familias enteras de la capital se  fueron, hacia Pedernales para trabajar en la Alcoa y otras para Cotui, donde la Rosario,  iniciaba sus actividades!  Hay que meditar sobre esos procesos,  pensar en las motivaciones  y las consecuencias,  tratar de repetir las experiencias de regreso al interior, de crear por fin, más empleos y expectativas para la juventud, en la zona estratégica de R.D.  como lo son: la frontera y todas las ciudades del Oeste del pais.

¡Ningún territorio puede sobrevivir a tal hemorragia y menos, si se trata de la zona fronteriza! Esa dinámica es insostenible: social, económico y geoestratégicamente.

No valen, las alarmas nacionalistas, desde la capital,  del lingüista Manuel Núñez.  No valen los batallones de militares, sus drones y sus nuevas armas. No valen los descensos sorpresivos del Presidente: en la frontera y su zona,  hay que pensar, dialogar, ensayar, experimentar, nuevas ideas, nuevos proyectos, hay que  fomentar e incentivar nuevas políticas no para los políticos, no para los discursos delirantes, sino, para que la población y la juventud  acepten trabajar, prosperar y desarrollar la zona que  produce más discursos, más operativos, más artículos de prensa, que  políticas  realistas e  iniciativas  inteligentes. Excepto los días de mercado -que se parecen al oxigeno que se le pasa al moribundo- y la ley Ley 28-01  -con más de 10 mil empleos directos  creados en las empresas de manufacturas y 20 mil empleos en las zonas agrícolas-  no hay,  desde muchos años, una verdadera estrategia geo-política novedosa,  en la zona fronteriza.

Un poco de historia.

La problemática geográfica -frontera/población- es fundamental para entender la Historia y la  Geografía, la Economía y la política de R.D. y Haití. Primero,  por  la historia del trazado de la frontera, después por la política de agrupamiento de poblaciones en 1606 y sus consecuencias y por fin con la Ocupación del 16 y sus implicaciones territoriales (desde 1916 a 1924  para R.D. y para Haití desde 1915 hasta 1934): esto  significó que de 1916 hasta 1924  la Isla estuvo bajo una misma  administración, norteamericana,  y seguramente permitió un relajamiento/ permisividad de los vaivenes y de las actividades en la zona divisoria donde los respectivos habitantes crearon hábitos y costumbres en común, una zona económica dinámica, así lo contaban los viejos caciques. Así lo describe Bernardo Vega y lo reitera Paulino (en su tesis doctoral presentada en Pittsburgh (EEUU), cuando afirman que los primeros siete años de la dictadura (1930-1937) fueron de mutua cooperación entre ambos países. Señalan, además que   los periódicos nacionales no publicaron ninguna propaganda anti-haitiana en esos años. Al contrario, la propaganda oficial fue más bien pro haitiana. La atmósfera entre ambos Presidentes, Stenio Vincent de Haití y Rafael Trujillo de la República Dominicana no podía ser más satisfactoria y existía la voluntad gubernamental por buscar una solución a la problemática fronteriza. La posibilidad para que esa solución se hiciera realidad ocurrió cuando el propio gobernante dominicano cedió a las demandas haitianas y “dio” más tierra que las reconocidas en el Tratado Fronterizo firmado por Horacio Vázquez en 1929. Rafael Trujillo cedió a los haitianos  666, 076 tareas de tierras que los haitianos habían ya reconocidas como dominicanas. Por lo tanto,  la matanza y el anti haitianismo vinieron a interrumpir conversaciones diplomáticas que creaban condiciones  para la super vivencia necesarias de las poblaciones de ambos lados.

Esta  fase de la historia del pueblo dominicano, es  seguramente la   más estudiada por los diplomáticos, políticos e historiadores del país, por eso, solo recordaremos que los años de convivencia transfronteriza (1924-1937) –son muy poco estudiados contrario a   la masacre del 37 y sus peripecias diplomáticas  que  vinieron a inaugurar no solo una problemática recurrente, sino también un discurso e una ideología  sobre la frontera,  por Trujillo que, en nuestros tiempos,  Manuel Núñez recoge . La política implementada después por Trujillo, conocida como  “la  dominicanizacion de la frontera” representa esa ideología  oficial, por el discurso que se acompaña de una serie de medidas de ordenamiento territorial,  involucrando  ideología, religión, orden, territorio y familia. En ese sentido, es el 2do ejemplo histórico de ordenamiento territorial  del país, que sirve todavía de referencia para un nuevo reordenamiento territorial, social e económico en la zona.

Cuarenta años más tarde, se debe enfocar de manera diferente,  la problemática fronteriza  ya que los diferentes gobiernos han permitido momentos de distensión,  interrumpidos por grandes sacudidas militares y de nacionalistas, que crean tensiones, innecesarias en la zona ya que el intercambio comercial con el vecino- mercado/país es provechoso para los productores del pais y para mantener los movimientos sociales en paz de ambos lados.  ¿Cómo compatibilizar los intereses políticos, económicos y sociales alrededor de una línea real, que separa dos países y dos culturas diferentes, reconociendo de antemano,  la inter- dependencia, la complementariedad y la solidaridad entre los dos países,  por encima de las estigmas raciales, políticas o culturales.

¿Cómo remediar al principal mal de la zona fronteriza –la despoblación, la inmigración – y luchar contra su causa fundamental,- la  pauperización de sus sociedades, la atracción cultural hacia la ciudad capital?

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