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14 de abril del 2021

Opinión

Muerte provoca ira y luto

Alfredo Freites. El desafortunado incidente en el que pereció la señora Delcy Miguelina Yapor Concepción ha enlutado la conciencia del país. Una mujer de fe, trabajadora tenaz y respetada por todos. Su vocación al servicio social y  dedicada el delicado trabajo de transportar niños escolares, fueron truncados por una bala mal dirigida que la despegó […]




Alfredo Freites.
El desafortunado incidente en el que pereció la señora Delcy Miguelina Yapor Concepción ha enlutado la conciencia del país. Una mujer de fe, trabajadora tenaz y respetada por todos. Su vocación al servicio social y  dedicada el delicado trabajo de transportar niños escolares, fueron truncados por una bala mal dirigida que la despegó de sus familiares sin que ella tuviera tiempo de despedirse. Este deceso deja varias lecturas. Una muerte accidental  debe ser motivo  de reflexión,  darle vuelos a la mente para evitar repeticiones. La mañanera desgracia corrió con el viento por las redes sociales. De inmediato hubo culpas atribuidas. Delincuentes motorizados  abatieron a una mujer en el ensanche Evaristo Morales. Tronó la indignación contra la Policía y el gobierno por la inseguridad ciudadana. Los epítetos y denigrantes calificativos golpeaban como  mazo de juez en tribunal de alzada. Volvió al aire un video del fenecido humorista Freddy Beras reclamando a la población armarse para neutralizar el abandono de la protección estatal. Delcy Yapor, esposa de un religioso, fue asesinada y la Policía fue recriminada y compelida. Al evaporarse el viento de la emoción va surgiendo la verdad. No fueron delincuentes armados sus asesinos sino un exmilitar que disparó a una pareja que abordaba un motor, como reacción a un presunto asalto contra otra dama.
La inseguridad alienta la población al ojo por ojo y diente por diente. El gesto de ira y solidaridad del exmilitar  por la indefensión de las mujeres, lo pone en problemas ante la ley. Tomar la justicia en propia mano no es legal. La justicia podrá ser benigna, pero este ciudadano tiene la responsabilidad del homicidio. La posible ilegalidad del  arma es  agravante.  Si hubiera liquidado a los delincuentes ganaría el aplauso popular. Ahora es depósito de la pena. Qué lamentable. Es incorrecto que el ciudadano reemplace a la Policía. El uso de armas siempre puede dejar víctimas inocentes. Los  agentes  están entrenados para  los casos y corren  los  riesgos. Es el gobierno el que debe brindar la seguridad pública. Es perentorio proteger los ciudadanos en las calles para que estos eventos no se repitan. El cuerpo del orden es un reflejo del cumplimiento de la autoridad.  La muerte de la señora Yapor Concepción nos daña a todos por dentro. De inmediato pensamos en las mujeres de nuestras familias que viven indefensas. La ira turba el cerebro y nos enluta la desgracia.

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