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06 de mayo del 2021

Salud

Muertes de mujeres años 2012- 2017

El nacer y el morir son las dos variables que indefectiblemente harán acto de presencia obligada en el dulce y maravilloso espacio que llamamos vida. Todos luchamos por vivir con calidad el máximo posible, aún bajo la infalible sentencia ya dictada de que algún día habremos de decir adiós a todos los que una vez […]




El nacer y el morir son las dos variables que indefectiblemente harán acto de presencia obligada en el dulce y maravilloso espacio que llamamos vida. Todos luchamos por vivir con calidad el máximo posible, aún bajo la infalible sentencia ya dictada de que algún día habremos de decir adiós a todos los que una vez nos dijeron ¡Bienvenido al mundo de los vivos! Estudiar las causas que conducen de una forma secuencial al deceso de un individuo nos permite elaborar fórmulas científicas capaces de prolongar la media de vida de las personas. La autopsia es una técnica de disección anatómica cadavérica mediante la cual podemos determinar, con cierta exactitud, las razones biológicas que conducen al fallecimiento, identificando las alteraciones de los órganos y tejidos corporales. Cuando se analizan estadísticamente los resultados de miles de necropsias sobresalen ciertas características comunes para determinado tipo de muerte. Ello nos permite elaborar medidas preventivas y así lograr que la población pueda tener una vida larga, productiva y feliz. En el período de seis años comprendido entre el 2012 y 2018 se realizaron 10,274 necropsias en el Instituto Nacional de Patología Dr. Sergio Sarita Valdez. 1,920 de esos casos correspondieron a mujeres mayores de 20 años de edad. De ellas, 833 defunciones ocurrieron entre los 21 y los 40 años, equivalente a un 43%; 420 fallecimientos se registraron entre los 41 y los sesenta años para un 22%, en tanto que 667 decesos sucedieron después de los 61 años para un 35%. De inmediato llama poderosamente la atención el hecho de que las dos terceras partes de las muertes en mujeres sucediera entre los 21 y 60 años de edad, mientras que solo un tercio murió después de los sesenta años. Cualquiera esperaría lo contrario, es decir, que el grueso de las defunciones se registraran en la vejez. Volviendo al total de 1,920 mujeres fallecidas descubrimos que 1,442 casos se debieron a enfermedades para un 75%, dejando las restantes 478 defunciones, o sea el 25% a causas violentas. Asombra ver que en las muertes naturales hubo predominio de las enfermedades cardiovasculares con la arteriosclerosis coronaria y la hipertensión arterial asociada o no al embarazo representaron la causa mayor de muerte. Le siguieron las causas infecciosas y el cáncer de mama y uterino, conjuntamente con los trastornos fatales asociados con el embarazo. Volviendo a los 478 casos registrados como muertes violentas vemos que 222 casos cayeron en la categoría de manera jurídica homicida, equivalente a un 46%, y que en 69 de aquel total de defunciones la violencia no se pudo categorizar dejándola como indeterminada, representando el 14% . Les siguieron los decesos accidentales con 139 casos para un 29%. La cifra de suicidio fue de 48 equivalente a un 10%. Es interesante resaltar que en algo más de la mitad de estos suicidios, siendo preciso, 26 mujeres se quitaron la vida colgándose con una soga. Cinco damas se lanzaron al agua; las restantes utilizaron venenos y otros ingredientes químicos. Resulta notorio que si removemos las muertes maternas del total de fallecimientos en mujeres tendremos un parecido a las muertes en hombres en todo lo referente a las defunciones naturales. Las afecciones cardiovasculares, el cáncer y las infecciones siguen matando a hombres y mujeres casi por igual. La promoción de salud y los chequeos periódicos es lo aconsejable. Por: Sergio Sarita Valdez.

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