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08 de mayo del 2021

Opinión

Mujeres que cambian el mundo

Celso Marranzini. Al escribir este artículo pienso en mi país, el desarrollo desigual, la pobreza, la falta de oportunidades, el narcotráfico, el desorden en el tránsito, el abuso contra la mujer, el irrespeto a la autoridad, las leyes que se han convertido en simple letra muerta, políticos que han olvidado servir sólo para servirse. Al […]




Al escribir este artículo pienso en mi país, el desarrollo desigual, la pobreza, la falta de oportunidades, el narcotráfico, el desorden en el tránsito, el abuso contra la mujer, el irrespeto a la autoridad, las leyes que se han convertido en simple letra muerta, políticos que han olvidado servir sólo para servirse. Al oír ciertas declaraciones, pienso con preocupación: ¿Hacia dónde camina nuestra democracia? La inconformidad de una sociedad expresada en voces, expresada en el Movimiento Verde. Pienso en un mundo convulsionado, donde se suceden hechos como el del pasado fin de semana, que la dictadura de Maduro montó un triste espectáculo, que sólo un régimen ridículo y tiránico es capaz de hacer para desviar la atención de cómo día a día va llevando a un abismo cada vez más profundo a un país rico, donde sus ciudadanos carecen ya no sólo de libertad, sino de los elementos más básicos para poder vivir. Los muertos en Nicaragua, también fruto del deseo de perpetuación de los políticos, sin importar las formas o métodos. La violencia de México, donde cada día mueren miles abatidos por las guerras entre carteles. Una división como la que vimos en los años sesenta de la sociedad norteamericana, algo que, luego de haber ganado la presidencia un afroamericano, pensábamos eran cosas del pasado. Medio Oriente convulsionado, amenazas de terrorismo a nivel mundial, crímenes religiosos, una sociedad donde los valores son cada vez más escasos. El aborto se pretende implementar como si fuera una extracción de muela, apoyado por grupos que sin duda ninguno fue abortado. Ver cómo ONG’s se pasean por nuestro país ante la mirada indiferente de nuestras autoridades, dándonos cátedras de cómo manejar nuestras relaciones con el vecino país, cuando tienen tanto trabajo en su propio país que definitivamente no es un ejemplo en estos momentos frente a las migraciones. Frente a este panorama pensaríamos que vamos camino hacia la destrucción, que no hay esperanza. Pero el martes 31 de julio, el BHD/LEÓN, su Presidente Luis Molina, su Gerente General, Steven Puig y Josefina Navarro, Vicepresidente de Comunicación Corporativa y Responsabilidad Social, nos brindaron un oasis de esperanza, de fe, de que a pesar de todo lo descrito anteriormente en nuestro país y en el mundo, hay miles de héroes anónimos que sin más recursos que el deseo de cambiar sus países, se convierten en los responsables de demostrar que no todo está perdido, que sí se puede revertir esta tendencia destructiva. Este acto del BHD/LEÓN, más que un premio, es una entrega a la sociedad del talento de personas que miran más allá de sus propios intereses personales, que dan su vida por los demás, sin importar las limitaciones que los rodean. Comunidades que cambian gracias a pequeñas hidroeléctricas que, con poco dinero, bien invertido, cambian la vida de los moradores. Cooperativas de caficultores que lograron sacar de la pobreza a una comunidad completa, y como decía una de las heroínas reconocidas esa noche “cuando una mujer avanza ningún hombre retrocede”. Ver cómo, con lágrimas en los ojos, María Josefina Paulino, habla de su trabajo, rescatando niños de la explotación sexual en polos turísticos. Pensaba cuando veía sus lágrimas, ¿dónde están las autoridades que permiten que esquemas como estos sean posible? No existe cárcel suficiente para el que roba la inocencia a un niño. El esfuerzo de una mujer, como Zeneida Pérez, ganadora del primer lugar, sustituyendo a las autoridades, se empodera con el resto de la comunidad y construyeron el puente Arroyo Prieto, después del huracán George, para así poder comunicarse con el resto del país y poder llevar los productos agrícolas que cosechaban a los mercados y al consumidor. Guadalupe Valdez, con quien he tenido el honor de trabajar y ser testigo de su vocación por un país mejor, su inmenso esfuerzo para erradicar el hambre para el 2030. Guadalupe, si combatimos la corrupción, la evasión y el derroche, tu sueño es posible lograrlo antes del 2030. Luis Molina, con la sencillez y capacidad características en él, decía “el premio es una forma de confirmar valores, principios y convicciones que generan buenas acciones y que logran que el mundo vaya hacia adelante y se genere una verdadera transformación que posibilita, a través de las personas que con el ejemplo de cada una de las mujeres reconocidas entiendan que existe la posibilidad de cambio”. No hay palabras para agradecer al BHD/LEÓN, sus ejecutivos y al jurado, por ese bálsamo de esperanza que nos regalaron. Esa es la forma de aportar a los verdaderos cambios que urge el país.

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