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12 de mayo del 2021

Política

Netanyahu y sus aliados no alcanzan la mayoría absoluta con el 99,5% escrutado

 AP Photo/Maya Alleruzzo Trabajadores cuentan los votos en las elecciones nacionales de Israel vestidos y divididos en grupos por hojas de máscaras de plástico para ayudar a frenar la propagación del coronavirus, en la Knesset en Jerusalén, el jueves 25 de marzo de 2021. Las perspectivas de que el Likud -el partido de Benjamin Netanyahu- y sus […]




 AP Photo/Maya Alleruzzo Trabajadores cuentan los votos en las elecciones nacionales de Israel vestidos y divididos en grupos por hojas de máscaras de plástico para ayudar a frenar la propagación del coronavirus, en la Knesset en Jerusalén, el jueves 25 de marzo de 2021.

Las perspectivas de que el Likud -el partido de Benjamin Netanyahu- y sus previsibles socios de gobierno lograran la mayoría absoluta de 61 escaños se han ido disipando conforme avanzaba el conteo de papeletas. Con el 99,5% escrutado, obtendrían 52 escaños a la espera de los siete que podría aportar Yamina, pero no alcanzarían la mayoría. El partido árabe islamista Raam, con cuatro escaños, podría tener la llave de la gobernabilidad en Israel.

Este martes 23 de marzo Israel acudía a las urnas por cuarta vez en menos de dos años. La alianza entre Netanyahu y el líder del partido Azul y Blanco, Beny Gantz, por la que se turnarían el poder a mitad de legislatura, había saltado por los aires e Israel se había vuelto aritméticamente ingobernable.

Así, estas elecciones se convirtieron en un plebiscito a la gestión de Netanyahu. Y el veredicto podría no ser tan favorable al primer ministro.

Con el 99,5% de los votos escrutados, el Netanyahu ganaría las elecciones, pero no lograría la mayoría absoluta de 61 escaños junto a sus potenciales socios ultraderechistas y ultraortodoxos. Junto a todos estos partidos sumaría un total de 52 escaños. En el aire queda el apoyo del partido Yamina, liderado por su antiguo aliado y ahora crítico Naftali Bennett. Aún con sus siete parlamentarios, sumarían 59 escaños.

Por su parte, el denominado “bloque por el cambio”, el conjunto de partidos opositores a Netanyahu, sumaría hasta el momento 57 escaños. Una cifra que tampoco les alcanza para gobernar y que demuestra que las nuevas elecciones tampoco han servido para clarificar la gobernabilidad de Israel.

Entre estos partidos se encuentra el centrista Yesh Atid, liderado por Yair Lapid, que cuenta con 17 escaños. También el partido Azul y Blanco de Beny Gantz, que finalmente se hizo con ocho escaños pese a los temores de no superar el umbral electoral.

La llave de la gobernabilidad, en manos de los islamistas

La clave para decidir el futuro gobierno de Israel podría tenerla el partido árabe islamista Raam, dirigido por Manosur Abbas.

Tras desligarse en el último momento de la lista conjunta de partidos árabes por defender trabajar con Netanyahu en pro de los intereses de la minoría árabe en el país, el partido habría conseguido cuatro escaños en el Parlamento.

Sin embargo, su líder no se ha posicionado por ninguna de las dos facciones. «No estamos en el bolsillo de nadie. Estamos preparados para comprometernos con ambas partes», dijo Abbas a la estación de radio ‘103 FM’ de Tel Aviv tras conocerse los primeros resultados.

Pero su alianza con la facción del primer ministro y líder del Likud parece complicada dadas las adversas declaraciones de algunos de los hipotéticos socios de Netanyahu. Bezalel Smotrich, jefe del partido de extrema derecha Sionista Religioso, dijo el jueves que «no se establecerá un gobierno de derecha con el apoyo de Abbas. Punto. No bajo mi mandato».

Gideon Saar, un tránsfuga del Likud de Netanyahu que ahora dirige un partido de seis escaños comprometido con su destitución, dijo que «está claro que Netanyahu no tiene mayoría para formar un gobierno bajo su liderazgo. Hay que actuar ahora para hacer realidad la posibilidad de formar un gobierno para el cambio».

Es poco probable que las papeletas restantes puedan provocar algún cambio en el reparto de escaños. Pese a ello, Israel está a la espera del resultado definitivo y a las posteriores negociaciones para ver si finalmente Netanyahu consigue gobernar otra legislatura o si en cambio deberá pasar a la oposición y afrontar los casos que le persiguen por presunta corrupción. No se puede descartar tampoco una quinta votación.

Con AP y EFE

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